Jornada 18

El líder se estrella contra el muro numantino del Cádiz

Al Madrid se le atragantó el ejercicio ultradefensivo de un rival que plantó dos líneas junto a su área y sobrevivió al aluvión blanco

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉS Madrid

Este Real Madrid que domina con puño de hierro la Liga tiene un punto débil. Los equipos que se cierran sin complejos, que ajustan líneas junto a sus dominios y le ceden todo el dominio de balón, se le atragantan irremediablemente a un equipo que es feliz cuando encuentra espacios para explotar la velocidad pero sufre de lo lindo cuando ha de encontrar huecos en el juego posicional.

El Cádiz de Álvaro Cervera, ese equipo que sorprendió la temporada pasada en su estreno en la elite tras muchos años de espera, recuperó toda su esencia en el día más indicado y le indigestó al líder una noche que se prometía plácida a orillas de la Castellana, pero acabó con el Madrid desquiciado ante un ejercicio numantino de un rival que con sus armas, no demasiadas, logró frenar a Goliat y romper una racha de hasta siete victorias consecutivas de los de Ancelotti, advertidos por el tropiezo de que la Liga es muy larga.

Pronto quedó claro que la apuesta del Cádiz pasaba por resistir atrincherado en su campo, dejándole la iniciativa al Madrid. La cosa iba de paciencia blanca para encontrar las grietas al compacto entramado de Cervera, desesperado tras una pérdida de balón que le dio a Vinicius la primera ocasión para explotar su velocidad. Cala desbarató el intento del brasileño cuando se plantaba ante Ledesma.

0 Real Madrid

Courtois, Lucas Vázquez, Militao, Alaba, Mendy (Nacho, min. 82), Valverde (Jovic, min. 70), Casemiro, Kroos, Hazard, Benzema y Vinicius.

0 Cádiz

Ledesma, Akapo, Fali, Cala, Espino, Jonsson (Bastida, min. 85), Alarcón (Mauro, min. 94), Alejo (Chapela, min. 70), Álex Fernández, Sobrino y Lozano (Negredo, min. 46).

  • Árbitro: Jaime Latre (Comité aragonés). Amonestó a Casemiro y Cala.

  • Incidencias: Partido de la jornada 18 en Primera disputado en el Santiago Bernabéu ante 38.818 espectadores.

Pese a la sensación de dominio local, el Cádiz no dejaba pasar la opción de avisar a través del balón parado, pues Fali voleó muy alto tras un saque de esquina amarillo. Mientras, en el Madrid, Hazard iba acercando su ratio de acción a la zona central, como un enganche, dejando la banda derecha a las incorporaciones de Lucas Vázquez, algo impreciso, y el dinamismo de Valverde, dos buenas herramientas ante la falta de espacios entre las dos líneas defensivas cadistas al borde del área amarilla. Ya se le han complicado al Madrid varias veces a lo largo de la temporada este tipo de partidos y la cosa apuntaba de nuevo al atasco.

Dos disparos lejanos de Kroos y especialmente de Valverde rompieron la monotonía general. El primero se fue desviado y al segundo reaccionó felino Ledesma. Al Madrid le sobraba posesión pero le faltaba un punto de velocidad en la circulación y más actividad sin balón para terminar de romper a su favor un partido que se le pudo poner cuesta arriba en una entrada temeraria de Casemiro a Alejo. El brasileño iba por detrás del cadista y no tenía opción de llegar al balón, entrando con los pies por delante al rival, en una acción finalmente saldada con amarilla que implica sanción pues es la quinta, pero susceptible de mayor castigo.

Las ocurrencias de Vinicius en el regate levantaban a un público del Bernabéu algo adormecido por el ejercicio de resistencia numantina del Cádiz, al que el plan de Cervera le acabó valiendo para llevar las tablas hasta el descanso, que no trajo consigo cambio significativo alguno. La segunda parte comenzó con el Madrid picando piedra, sin encontrar la tecla más allá de una buena combinación entre Benzema y Hazard desbaratada por la zaga amarilla. Al belga no se le pudo negar la voluntad, pues rozó el gol tras uno de esos centros de Kroos de precisión germana, marca de la casa. La peinó el '7' blanco pero Ledesma le negó el premio.

Esfuerzo hercúleo

El guardameta argentino comenzó a erigirse en salvador cadista con el Madrid ya generando esas ocasiones que le faltaban en la primera parte. Apareció Vinicius en el desborde pero la pegó muy centrada. Y es que todos los espacios que no encontraba el carioca comenzaban ahora a aparecer ante el lógico cansancio en los hombres de amarillo, obligados a un esfuerzo hercúleo detrás del balón.

No llegaba el gol y ante la presión del reloj Ancelotti recurrió a la fórmula Benzema-Jovic, una pareja prácticamente inédita. Toda la carne al asador para desatascar pero lo cierto es que el que la tuvo fue Negredo, un canterano blanco que la envió ajustada al palo tras una contra del Cádiz con el Madrid completamente volcado al ataque. Abusaba el conjunto blanco por el centro, con un exceso de tráfico propio de los accesos a una metrópolis, y la impaciencia ya se desbordaba en las gradas.

Benzema estuvo cerca de solucionar el entuerto con un lanzamiento de falta pero otra vez Ledesma estaba atento para comenzar a colmar la paciencia de un Madrid muy desordenado por la prisa. En ese caos ya fue imposible, de poco sirvieron las muchas intentonas madridistas a través de los centros laterales. El Cádiz salió vivo del Bernabéu y demostró que en el fútbol con muy poco, pero bien aprovechado, se puede pelear frente a cualquiera.