Los campeones de la Liga 2020-2021 posan en el Nuevo Zorrilla. / ep

Once claves de campeonato

El catecismo de Simeone guió otro ejercicio de fe de un Atlético que no se entiende sin el técnico argentino y se creció ante las adversidades

Ignacio Tylko
IGNACIO TYLKO Madrid

Tras una primera vuelta de récord y un segundo tramo en el alambre, el Atlético celebra un título que se ha merecido con 86 puntos y siendo el equipo menos goleado con 25 tantos encajados, tres menos que el Real Madrid, y el segundo más realizador del campeonato con 67, igualado con el conjunto de Zinedine Zidane y 18 por detrás del bloque de Ronald Koeman. Los colchoneros han sido fieles a su historia y, con remontada y sufrimientos incluidos en Valladolid, no fallaron en el último encuentro liguero dependiendo de sí mismos. Así se habían coronado en nueve de sus diez anteriores títulos, el último en el curso 2013-204 tras empatar en el Camp Nou con un gol de Diego Godín. Son muchos los detalles que le han llevado a éxito, pero hay un once de claves indiscutible:

El Cholo Simeone, manteado por sus jugadores en Valladolid. / Reuters

La zona Simeone

Éste es un equipo de autor que no se entiende sin la figura del Cholo Simeone. Llegó en 2011 a una entidad que agonizaba y ya suma ocho títulos, dos de ellos de la regularidad. Supera en galardones a Luis Aragonés y se ha convertido en el tercer técnico del Atlético que celebra dos ligas, tras Ricardo Zamora y Helenio Herrera. Hay un dato demoledor. De las cinco que ha cosechado el Atlético en 50 años, tres llevan su firma. Una como jugador, ya que marcó además en el triunfo clave ante el Albacete en 1996, y dos como entrenador. Es el ideólogo del campeón y el inventor de la «zona Suárez». Capaz de revertir la tendencia en una pausa de hidratación o de ordenar a todos los empleados del club que en el tramo final saludasen a los jugadores no con un buenos días sino al grito de «van a salir campeones».

El 'profe' Ortega, preparador físico del Atlético de Madrid.

El método Ortega

Dentro de su cuerpo técnico, determinante el 'Profe' Ortega. Las palizas del exigente preparador físico uruguayo en la corta pretemporada han surtido efecto. Comenzó como un tiro el Atlético, sufrió un bajón pero ha terminado de maravilla física y mentalmente, con remontadas decisivas ante Osasuna y Valladolid. Llegó al Nuevo Zorrilla con solo dos bajas, la de Thomas Lemar por una lesión muscular y Savic por sanción. Un milagro, y más si se tiene en cuenta que desde el regreso a la competición tras el confinamiento, el Atlético ha comunicado hasta 22 positivos por coronavirus.

Iñigo Martínez celebrael gol del triunfo del Athletic ante el Atlético en San Mamés. / ignacio pérez

Resistencia

«Estamos en una etapa de resistencia», concluyó Simeone, sonriente, cuando el Atlético perdía su histórica ventaja de 12 puntos y quedaba a merced de sus rivales. Se levantó cuando cayó ante el Cornellá en la Copa del Rey y tras fallar en octavos de la Champions ante el Chelsea. También se sobrepuso al accidente de sumar un punto de seis ante el Levante. Y cuando el Celta igualó al final en el Wanda un duelo que debió acabar en goleada. Y después de que el Madrid se llevase un punto del Metropolitano en las postrimerías. Y tras hacer el ridículo en Bilbao. Además, el Barça le ayudó en su hecatombe ante el Granada y el Real Madrid perdió la mano ante el Sevilla. Las dos remontadas finales fueron un acto de fe.

Koke celebra el título de Liga. / Reuters

Koke y su «puto Atleti»

El capitán recuperó su mejor versión, hasta el punto de ser indiscutible para la Eurocopa. Ha superado los 500 partidos en el Atlético, solo superado por Adelardo, es el motor del equipo y la continuidad del Cholo sobre el terreno. Tras caer en San Mamés, ya nadie apostaba por el Atlético. Pero Koke dio con la tecla. A través del WhatsApp, transmitió a la plantilla un audio en el que recordaba los últimos éxitos del club y concluía: «Somos el puto Atleti y vamos a ganar este Liga». 3025 minutos ha jugado, solo superado por los 3.420 de Oblak.

Jan Oblak lleva a hombros a Lodi. / reuters

El muro esloveno

Con cinco Zamoras bajo el brazo, el portero balcánico es una leyenda del Atlético. Pasó algunos momentos de dudas pero dio un paso al frente clave en las últimas semanas. Determinantes ese penalti parado al alavesista Joselu, la antológica intervención del Camp Nou a tiro de Messi, otra parada de tres puntos ante la Real Sociedad o la suerte del campeón en esa pena máxima lanzada por Fidel que pudo darle un empate agónico al Elche en un momento del campeonato decisivo.

Stefan Savic se encara con el osasunista Budimir. / reuters

El liderazgo inesperado de Savic

El montenegrino ha sido, con creces, el mejor defensa del Atlético y uno de los más determinantes de la Liga. Respetado por las lesiones, ha participado en 2.954 minutos, el cuarto que más de la plantilla. Ha mejorado en la salida de balón, ha crecido en una zaga con tres centrales y ha sido un líder por su carácter y rebeldía dentro y fuera del campo. Junto a él, enorme la progresión de Mario Hermoso, de secundario a titularísimo, ya sea como lateral zurdo en zaga de cuatro o tercer central en la de cinco.

Marcos Llorente. / EP

Llorente, o el nacimiento de una estrella

Infravalorado por Zinedine Zidane en el Real Madrid, Simeone le reclutó para la causa. No le convencía de mediocentro y le ha convertido en uno de los mejores interiores de Europa y quizá en el MVP de la Liga. Brutal por su despliegue físico y capacidad de desborde por la banda, formando una gran sociedad con Trippier, el madrileño cierra la campaña con 12 goles y 11 asistencias. Dobles dígitos, como si de un jugador de la NBA se tratase. 2960 minutos a sus espaldas, el tercero de la plantilla, y le espera la Eurocopa.

Luis Suárez festeja un gol con el Atlético. / Ep

La venganza de el 'Pistolero'

La imagen del campeonato es la de Luis Suárez tirado en el césped de Zorrilla, con el móvil en mano y llorando como un niño. «Me menospreciaron y he demostrado que sigo vigente», lanzó en recuerdo del Barça. Con un deseo enorme de reivindicarse, se encontró al principio con el Atlético más dominador del Cholo. Embocaba todo lo que le llegaba, desatascaba partidos, daba puntos y dotaba al equipo de una gran jerarquía. Sufrió el coronavirus, una lesión muscular y ocho jornadas sin marcar, pero el 'Pistolero' abrochó la Liga con los goles del triunfo ante Osasuna y Real Sociedad. 21 goles, solo detrás de los 30 de su amigo Messi y 23 de Benzema y Gerard Moreno, con valor de 21 puntos. Determinante, como Diego Costa hace siete años.

Correa, felicitado por Marcos Llorente tras un gol clave. / efe

El ángel de la guarda

Discutido y querido a partes iguales, Correa ha jugado en todos los partidos. Comenzó saliendo desde el banquillo pero ha desbancado a un gris Joao Félix. Su abrazo con el Cholo tras fallar una ocasión clamorosa en el Benito Villamarín, preludiaron lo que estaba por venir. Se echó el equipo a la espalda en el tramo final con goles y asistencias. Para no ser un buen definidor, marcó nueve, el último determinante en Valladolid con el recurso de la puntera que entrenó con Simeone, y dio ocho pases de gol. Desde que fue operado a corazón abierto para extirparle un tumor, se crece ante las adversidades.

Yannick Carrasco, un hincha más. / efe

Carrasco y la vacuna china

El belga regresó de China el curso pasado y desde entonces es otro. Como si le hubieran inoculado la vacuna del trabajo, la continuidad y el compromiso. Seis goles y diez asistencias avalan su rendimiento. Una pesadilla por banda para los laterales rivales. Thomas Lemar también se sumó por fin a la causa de Simeone. Sus números no son extraordinarios pero su calidad, indiscutible. Con el ex del Mónaco en el campo, el Atlético ganó desequilibrio, toque e improvasión.

Hinchas del Atlético, de fiesta en Neptuno. / efe

El jugador número 12

En un curso sin afición, la hinchada colchonera ha hecho que los jugadores la sintieran cerca. Por sus mensajes de ánimo constantes en el campo de entrenamiento, por sus pancartas en el interior del Wanda Metropolitano y por congregarse en los aledaños del estadio para animar a distancia en los días clave. Su masivo desplazamiento a Valladolid muestra el idilio. Tan icónicas como vergonzosas, esas imágenes de los jugadores abrazados si mascarilla a los hinchas en Pucela.