Messi levanta la última de las cuatro Champions que ganó con el Barça. / Kai Pfaffenbach (Reuters)

Análisis

Un activo irremplazable

Desde su irrupción en el primer equipo, Messi ha sido el eje en torno al cual ha girado toda la planificación deportiva y comercial del Barça

DANIEL PANERO

Leo Messi se marcha y deja tras de sí un socavón enorme en el Barcelona. El astro argentino ha sido todo en el club culé y todo para el club culé. Ha sido el que marcaba los goles, el que daba los pases y el que marcaba la agenda. Desde su irrupción en el primer equipo, ha sido el eje en torno al cual ha girado toda la planificación deportiva y comercial. Su adiós arroja un vacío irreparable en muchos aspectos, también en el apartado comercial.

Desde que el rosarino debutara en el año 2003 algo cambió en el Barcelona. Ese día, en Champions y ante el Oporto, se encargó de modificar el chip de la cúpula blaugrana. Todo iba a girar alrededor de él y sus registros con el paso de los años darían la razón con creces a los que apostaron por él. Con la camiseta del Barça ha anotado la friolera de 672 goles, ha repartido 288 asistencias y ha levantado 35 títulos.

Ese vacío casi imposible de rellenar sobre el césped trae consigo otro de la misma dimensión, el comercial. Leo Messi era el principal reclamo que tenía el club de la ciudad condal en todo el planeta, un jugador capaz de estar encima en muchas ocasiones de la imagen del club y un activo que generaba ingresos para la entidad de forma continua. En un mundo cada vez más globalizado, era la figura capaz de potenciar la marca Barça, incluso cuando los éxitos continentales no llegaban. Un activo irremplazable.

Con su marcha el Barcelona tiene ante sí la obligación de cambiar de guion. Tanto Joan Laporta como Ronald Koeman han insistido en los últimos meses en que lo más importante era garantizar la continuidad de su estrella, una operación que se antojaba crucial para la viabilidad del club y para mantener todos los contratos publicitarios de los que se beneficia el conjunto culé.

Leo Messi no solo era una prioridad para el Barcelona, sino también para LaLiga. Su eclosión y la llegada de Cristiano Ronaldo al Real Madrid supusieron un auge del fútbol español que llevó a los clubes de Primera División a multiplicar los ingresos. Ese empuje se ha visto frenado en los últimos años por una Premier League cada vez más fuerte gracias a los repartos televisivos y ante la que el crack de Rosario se erigía como principal competidor hasta ahora.