Luka Modric celebra un gol con el Real Madrid. / EP

Luka Modric, el líder más querido e inspirador del vestuario

Ante el clásico, el mundo entero destaca sus dotes futbolísticas, pero sus compañeros ensalzan, sobre todo, sus valores humanos

Alberto del Campo Tejedor
ALBERTO DEL CAMPO TEJEDOR Catedrático de Antropología Social en la Universidad Pablo de Olavide

Hace unas semanas quedé para tomar un café con Diego López, el actual portero del Rayo Vallecano y ex del Real Madrid. Le pregunté por su recuerdo más preciado de los años en que compartió alguna temporada con Cristiano Ronaldo, Benzema, Marcelo, Sergio Ramos, Di María, Modric y otras estrellas. Me habló de la importancia de tener un vestuario cohesionado, de la capacidad de Ancelotti para gestionar el grupo con delicadeza y de la relevancia de aquellos jugadores que, en la sombra, aportan humanidad en el día a día. «Luka Modric es un jugador increíble, pero es mejor aún como persona».

Además de en el Madrid, Diego López ha jugado en el Villarreal, el Sevilla, el Milan, el Espanyol y ahora en el Rayo. En todos los vestuarios ha conocido a individuos que ejercen de pegamento grupal. En el Villarreal, por ejemplo, dice que resultaba esencial la labor de Santi Cazorla. La clave de estos liderazgos es sencilla: son buenas personas que se vinculan a los demás y les hacen sentirse bien, lo que, según los psicólogos, aumenta el rendimiento del individuo y del grupo entero.

Los andaluces tenemos fama de hiperbólicos. Los gallegos, no. Así que aquella aseveración de Diego López me desconcertó tanto, que me interesé por averiguar lo que decían otros futbolistas que habían coincidido con Modric. El juicio de Diego López no resultó exagerado. En el día del padre, Rodrygo Goes felicita a Luka. El croata se refiere al brasileño como «hijo» y este le corresponde llamándole «padre». El origen de este trato familiar se remonta al día en que Modric averiguó que el padre de Rodrygo solo tenía un año más que él mismo. Así que decidió ejercer una especie de tutela paternalista con el joven Rodrygo.

Cuando Modric ganó el Balón de Oro, todos elogiaron su juego. Pero los que le conocen se alegraron por la huella que el 10 del Madrid ha dejado en sus vidas. Según Diego López, es la persona más humilde que ha conocido en un vestuario: «se comporta como un paisano». El portero reconoce que le resultó enormemente inspirador que alguien de su brillantez como futbolista, su fama y riqueza, fuera por la vida como un vecino de cualquier aldea gallega, como de la que procede Diego.

Didier Dechamps dice que Modric es el paradigma de «líder futbolístico y psicológico». Tiene una técnica prodigiosa, una precisión quirúrgica en el pase y, además, es goleador. «Lo hace todo, se mueve, juega, corre, asiste y marca goles». Pero para concitar el respeto y la admiración de sus compañeros, hacen falta también cualidades morales, que Dechamps reconoce: «Modric es buena persona, humilde y honesto».

Así que a Sergio Ramos nadie podrá decirle que exagera como un andaluz al señalar a Modric cuando se le pregunta por la mejor persona que ha conocido en el fútbol. Los que han coincidido con él dicen que sencillamente no lo puede evitar: está continuamente ocupándose y preocupándose del bienestar de los demás, lo que sacude la conciencia de sus compañeros en un deporte que muchas veces tiende a la egolatría.

Después de que Rüdiger recibiera un tremendo golpe en el último partido contra el Shakhtar, tuvieron que coserle cerca del ojo con una sutura equivalente a 20 puntos. Antes incluso de ducharse, Alaba fue el primero en aparecer por la improvisada sala quirúrgica. Besó la frente de su compañero y se quedó hasta el final de la intervención. También Kroos mostró el cariño a Rüdiger con una caricia en la pierna. «Ya queda menos, amigo; ya queda menos, Rüdi», le alentaba Lucas Vázquez mientras le cosían, acompañando sus palabras de ánimo con unas palmaditas en la cintura. Modric no podía faltar: se le vio estremecerse ante los gritos de dolor de su colega.

Los futbolistas son vistos como tipos duros y aguerridos. Pero ello no implica que carezcan de sensibilidad. La gente se imagina a Kroos como un alemán frío y distante, sin capacidad para la ternura. Pero basta entrar en un vestuario para comprobar que un equipo está a veces más cerca de una pandilla de amigos, incluso de una familia, que muchos otros colectivos. Con su humildad, generosidad y bondad, Luka Modric contribuye a sacar de los demás lo mejor de sí mismos. Ya tiene el Balón de Oro, pero yo instauraría un Nobel de la amistad y se lo daría al croata. Un genio con la pelota, que engrandece el arte del fútbol. Un hombre bueno, que alienta en todos el orgullo de pertenecer a la especie humana.