Xavi Hernández. / Alejandro García (Efe)

Análisis

Comienza la cuenta atrás para el aterrizaje de Xavi en el Barça

Ya sea en 2020 o 2021, el banquillo azulgrana le espera y él se prepara en Catar para un reto en el que deberá separar su idea romántica del juego de la realidad con la que se encuentre

P. RÍOS BARCELONA

Xavi Hernández se fue del Barça en 2015 convertido en una leyenda como futbolista y volverá en 2020 o 2021, posiblemente la fecha sólo dependa de él, como un entrenador prometedor, llamado a recuperar la esencia que nació con Johan Cruyff y que Pep Guardiola llevó a la excelencia. Los socios y aficionados del club azulgrana creen en el egarense más por lo que proyectó como jugador y por lo que proclama comunicando a menudo sus ideas que por su experiencia en los banquillos, pues poco se sabe, ni importa demasiado dado el nivel del campeonato, de su trayectoria en el Al-Sadd de Catar.

No es un secreto que Josep Maria Bartomeu, presidente del Barcelona, envió en enero a Doha al CEO del club, Òscar Grau, y al secretario técnico, Eric Abidal, para contratarle ya cuando se cansó de Ernesto Valverde. Pero Xavi vio precipitación y entendió que podía quemarse con una planificación que no era la suya. Su respuesta fue negativa y el Barça fichó a Quique Setién, quien desde que aterrizó vive con la figura del exjugador azulgrana planeando sobre su cabeza.

Aquella cita realizada con urgencia, como si Valverde fuese un grave problema tras ganar dos Ligas seguidas y dejar al equipo líder, entorpeció las relaciones entre Bartomeu y Xavi, pues el primero intentó despistar diciendo que era falso que le hubieran ofrecido el cargo y el segundo aceleró para revelar lo que se le había planteado. El exinternacional español es el entrenador elegido por el precandidato Víctor Font y reman juntos de cara a las elecciones de 2021. Bartomeu intentó arrebatar la carta ganadora a su rival electoral. No suyo concretamente, pues él no puede presentarse otra vez por los estatutos, pero sí del candidato continuista que se presente. Y volverá a intentarlo en agosto salvo que Setién conquiste la Liga de Campeones demostrando armonía con Leo Messi. Pese a su fidelidad a Víctor Font, no se puede descartar que a Xavi ya le seduzca más comenzar de cero la temporada 2020-21.

Revolución

Llegue cuando llegue, Xavi se ha puesto el listón muy alto con sus intenciones. Entre Johan Cruyff y Pep Guardiola también transitaron entrenadores ganadores como Louis van Gaal y Frank Rijkaard que no traicionaron al estilo. Y entre Guardiola y él habrán dirigido al equipo técnicos que dejaron huella como el fallecido Tito Vilanova, Luis Enrique y Ernesto Valverde. Su reto es que el Barça juegue desde atrás, dominando el fútbol de posición, triangulando, presionando arriba, recuperando el balón tras pérdida, entrando por las bandas… Nada que no se sepa. Y, por lo tanto, todo el mundo entiende que su apuesta necesita una respuesta física de jugadores con chispa y vitalidad.

Eso significa que toca hacer una revolución, pues la plantilla actual tiene una elevada media de edad. Pero Xavi no quiere pasar a la historia como el entrenador que firme el final de las carreras de amigos como Piqué, Busquets e incluso Messi. Para rejuvenecer el grupo, el Barça ya se ha reforzado para la próxima temporada con los atacantes Trincao, talento de 20 años del Sporting de Braga, y Pedri, la joya de la UD Las Palmas con 17 años. Y hay fe en Matheus Fernandes, centrocampista brasileño de 22 años que ha jugado como cedido sin brillo en el Valladolid. Y están confirmados los ascensos de tres jugadores del filial: el extremo Ansu Fati (17), el interior Riqui Puig (20 años) y el central Ronald Araujo (21). Si a Xavi comienza a gustarle lo que ve, quizás tenga que dar un paso al frente porque el mundo electoral es muy complejo y dentro de un año podría llevarse una sorpresa.

Xavi tendrá que demostrar que no sólo vive de una idea romántica. Luis Enrique dio una vuelta de tuerca necesaria a un 'tiki-taka' que ya no era una sorpresa para los rivales. Fue criticado en pleno triplete en la temporada 2014-15 porque el Barça había dejado de ser de los centrocampistas para jugar más directo con Messi, Suárez y Neymar. Y a Valverde no se le valoraron sus dos Ligas consecutivas por no respetar al cien por cien la filosofía ni a una cantera que dejó de producir, aunque fue él quien apostó por Ansu Fati con 16 años. En cambio, a Quique Setién, devoto del 'cruyffismo', un talibán de la causa, se le recibió con los brazos abiertos.

Meses después, con la Liga y la Copa perdidas, queda claro que a veces hay que distanciarse de los referentes si las condiciones no ayudan: calidad de la plantilla, media de edad, ambiente interno… El cántabro tiene la Liga de Campeones para mantenerse en el cargo, pero sabiendo que Xavi Hernández acabará llegando, ahora o en 2021. Lo sucedido con Setién, por cierto, puede servirle. Mejor no obsesionarse con un concepto y abrir la mente.