Dieciseisavos | Vuelta

El Betis más sufridor regresa a octavos ocho años después

El VAR evita una agonía mayor a los verdiblancos anulando un gol de Chistyakov en un final de infarto cuando la eliminatoria se encaminaba a la prórroga

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOT Madrid

Ocho años después, el Betis volverá a estar este viernes en el sorteo de octavos de final de la Liga Europa. El conjunto de Manuel Pellegrini, más sufridor que nunca, acabó firmando tablas a nada con el Zenit en el Benito Villamarín tras un final de infarto en el que el VAR socorrió a los verdiblancos, que hicieron bueno el 2-3 logrado en San Petersburgo para regresar a una ronda que no pisaban desde la campaña 2013-14.

Los locales, conservadores en un primer periodo sin apenas trascendencia, subieron sus prestaciones en una segunda parte de lo más revolucionada y pudieron evitarse el tormento final de haber tenido una pizca de fortuna en un par de acciones a balón parado. Pero acabaron padeciendo con las acometidas del Zenit, que no se rindió, peleó por su supervivencia hasta el último momento y rozó la prórroga en un gol de Chistyakov que el árbitro anuló a instancias del VAR por un pisotón previo de Erokhin a Guido Rodríguez.

Las huestes de Pellegrini coquetearon con el precipicio, pero lograron aguantar y dieron otro pasito más en una temporada en la que están respondiendo con grandeza a un desafío extenuante que les tiene terceros en Liga, en semifinales de la Copa del Rey y con el sueño de la Europa League vigente.

0 Betis

Rui Silva, Bellerín, Pezzella, Édgar, Álex Moreno, Guido Rodríguez, Guardado (Tello. min. 89), Canales (William Carvalho, min. 71), Fekir (Joaquín, min. 83), Ruibal y William José (Borja Iglesias, min. 83).

0 Zenit

Odoevski, Sutormin (Mostovoy, min. 86), Wilmar Barrios, Chistyakov, Douglas Santos, Claudinho, Wendel, Krugovoi, Malcom, Dzyuba (Sergeyev, min. 64) y Yuri Alberto (Erokhin, min. 83).

  • Árbitro: Halil Umut Meler (Turquía). Amonestó a Guido Rodríguez, Krugovoi, Wilmar Barrios y Erokhin.

  • Incidencias: Partido de vuelta de dieciseisavos de final de la Liga Europa, disputado en el Benito Villamarín ante 44.246 espectadores, 200 de ellos seguidores rusos.

Tres cambios en el once del Betis respecto al que Pellegrini dispuso siete días atrás en San Petersburgo y cuatro variantes en la alineación de un Zenit que, más allá del aspecto meramente deportivo, concitaba miradas por el ataque de Rusia a Ucrania. Sergei Semak remodeló a fondo la retaguardia, que hizo aguas en aquella primera parte frenética disputada en la ciudad que vio nacer a Vladímir Putin hace 69 años.

Pellegrini advirtió contra la tentación de especular con la renta obtenida en la ida, pero lo cierto es que el Betis salió mucho más tímido que en el Gazprom Arena. No quería tentar a la suerte con otra ruleta rusa y en la balanza pesaba también el mayor ímpetu del Zenit, donde el novato Odoevski transmitía inseguridad bajo palos.

El Zenit empujó al Betis hacia un escenario incómodo al discutirle la pelota y fue generando aproximaciones de modo paulatino. Un centro de Krugovoi que quedó en tierra de nadie provocó el primer susto en Heliópolis, aunque Ruibal alejó el peligro a tiempo cuando Dzyuba se disponía a tirar la caña. Las diagonales de Yuri Alberto generaban runrún en la grada, alentada en cambio por los nervios de Odoevski cada vez que el balón merodeaba por el área visitante, aunque el primer tiempo se consumió sin un solo tiro a puerta.

Del pánico al júbilo

Se animó el choque a vuelta de vestuarios. Pezzella prolongó un córner botado por Fekir y Guido Rodríguez remató de cabeza al palo una ocasión que podría haber llevado el sosiego al Villamarín. Previamente el árbitro anuló un gol del Zenit por fuera de juego de Sutormin en el momento de soltar el centro que había logrado embocar Yuri Alberto. Subió un punto su intensidad el Betis, con Fekir como vórtice creativo. Aguardaba el Zenit para salir en transición, una de las suertes que mejor domina la escuadra del este.

La principal amenaza de los rusos llegaba por el flanco derecho, donde Sutormin desbordaba a Álex Moreno. El carrilero del Zenit generó una oportunidad pintiparada que no pudieron aprovechar ni Sergeyev ni Yuri Alberto antes de que el cuadro de San Petersburgo volcara el campo en busca de un gol que le permitiese mantener la esperanza. La fatiga hacía mella en el Betis, asfixiado por el pundonor visitante y comenzó a emerger también la figura de Malcom, otro cuchillo por la derecha. La tuvo el ex del Barça antes de que Chistyakov silenciase el Villamarín con un cabezazo a bocajarro que mandaba el partido a la prórroga. Pero el susto duró un minuto porque el VAR mutó enseguida el pánico de la hinchada local en júbilo.