Kostic celebra el gol que abrió el marcador en el Villamarín. / reuters

Octavos / Ida

El Betis pierde en la ruleta rusa ante el Eintracht

El conjunto verdiblanco cae en el Villamarín, pero el gol de Fekir y las paradas de Bravo le mantienen con vida en la eliminatoria

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉS Madrid

Este Betis de Pellegrini tan alegre tiene pólvora ofensiva de sobra, pero también padece una fragilidad defensiva evidente que lastra sus muchas posibilidades. En esa ruleta rusa en la que tantas veces convierte sus partidos esta vez salió ganador el Eintracht de Fráncfort. El conjunto germano aprovechó un detalle de enorme de calidad de Kostic, capaz de ver un disparo donde todo el mundo contemplaba un centro, y un error de Edgar, castigado por Kamada. Se llevó así desde Sevilla hasta Alemania un buen resultado, que le concede ventaja en la eliminatoria, con una plaza en los cuartos de final de la Europa League en juego.

El 1-2 pudo ser peor si Santos Borré no hubiera fallado un discutible penalti de Ruibal en la segunda parte, cuando el balón impactó en su brazo de apoyo dentro del área bética. También en caso de que el discutido por la grada Claudio Bravo no se hubiera empeñado en desbaratar cada ocasión del Eintracht en el tramo final del encuentro. Sin embargo, aunque no es un buen marcador parcial para los intereses verdiblancos, tampoco resulta determinante. El tanto de Fekir y las paradas de mérito del guardameta chileno pueden acabar valiendo su peso en oro si es que el arriesgado pero imprevisible juego de ida y vuelta sale cara en Fráncfort, más teniendo en cuenta que ya no impera el valor doble de los goles a domicilio.

El Betis afrontó el partido con el plan de imponer su manejo de balón en el centro del campo. Sin embargo, la primera ocasión verdiblanca llegó de una forma mucho más simple, con un balón en largo de Bravo que Canales cerca estuvo de convertir el gol con un disparo de zurda atajado por Trapp. Pese al prometedor comienzo, faltó claridad de ideas en los primeros minutos. Fekir comenzaba a animar a la parroquia local cuando Kostic se inventó una verdadera joya. Muy escorado a la izquierda levantó la cabeza el serbio, y cuando la lógica invitaba al centro probó un remate casi imposible, sorprendiendo a Bravo. Un gol de bandera para enardecer a la numerosa afición alemana presente en el Villamarín.

La ventaja impulsó el ingente esfuerzo del Eintracht para secar el talento de Canales y Fekir entre líneas, donde hacen daño. Vigilados de cerca el cántabro y el franco-argelino por la intensidad germana las posibilidades ofensivas béticas se reducían considerablemente. El duelo fue tornando en bronco, con poca fluidez en el juego, un escenario poco propicio para los hombres de Pellegrini. Pintaban bastos pero cuando se tiene la calidad cualquier resquicio es bueno. Robó el Betis, condujo la contra Canales y halló a Fekir pegado al costado derecho, desde donde le sacó brillo a su zurda para fabricar el empate.

Ida y vuelta

Respiraba el beticismo con la aparición de los buenos, pero la alegría duró apenas un instante. Edgar cometió dos errores fatales, pues primero falló en la entrega y luego estuvo blando ante Lindström, que hizo buena semejante concesión para servir el 1-2 en bandeja a Kamada. No pareció acusar demasiado el golpe el Betis, fiel a su estilo ante cualquier adversidad. A Juanmi le faltó un buen control cuando se plantaba solo ante Trapp tras un gran balón filtrado de Fekir y la sensación al descanso fue de excesivo castigo para el conjunto local, con buenas sensaciones en ataque pero haciendo aguas en defensa.

Se reanudó el partido y llegó otra mala noticia. Penalti de Ruibal más que discutible, pues el balón impactó en su brazo de apoyo sin que el central pudiese hacer nada por evitarlo. Hubo justicia poética y Santos Borré ejecutó fatal el lanzamiento, centrado y flojo, fácil para Bravo. Salvado el Betis de la quema el encuentro enloqueció del todo, con un ida y vuelta trepidante. El Eintracht no rehuía el choque pese a su ventaja y al Betis el resultado le obligaba a una apuesta valiente. Lo cierto es que los alemanes generaron más en el tramo final y Bravo mantuvo vivo al Betis en la eliminatoria.