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Grupo G | Jornada 1

El City impone su ley y agrava la crisis del Sevilla

Dos goles de Haaland lideran la comodísima victoria del City, muy superior en todos los aspectos a un equipo de Lopetegui en crisis

Ignacio Tylko
IGNACIO TYLKO Madrid

«Ni contigo ni sin ti, tienen mis males remedio...». Como rezan las poéticas palabras de Antono Machado que transformó Emilio José en la letra de una famosa copla, el Sevilla fue sometido por el Manchester City en el Sánchez-Pizjuán con y sin delanteros de referencia. Lo intentaron de todas las maneras posibles los hispalenses, pero sufrieron un baño de realidad porque su rival maneja todos los registros y es muy superior en todas las facetas del juego: táctica, física, técnica y a día de hoy mentalmente.

Aunque no hay nada mejor que una victoria de prestigio para superar las crisis, definitivamente no era este un buen momento para que el grupo de Pep Guardiola visitase Nervión. Y menos para que Eerling Haaland se reencontrase con Bono tras tener sus más y sus menos cuando el noruego actuaba en el Dortmund. El ariete del momento, autor de 10 de los 20 goles del City en la Premier, destrozó al Sevilla con dos dianas antes de disfrutar de unos minutos de descanso.

0 Sevilla

Bono, Navas, Carmona, Nianzou, Acuña, Gudelj, Delaney (Jordán, min. 46), Alejandro Gómez, Rakitic (Rafa Mir, min. 46), Telles (Dolberg, min. 57), Papu Gómez (Suso, min. 73) e Isco (Januzaj, min. 78).

4 Manchester City

Ederson, Akanji, Sergio Gómez, Rúben Dias, Cancelo, Rodri (Kalvin Phillips, min. 78), Bernardo Silva, De Bruyne (Mahrez, min. 78), Foden (Palmer, min. 70), Grealish (Gundogan, min. 62) y Haaland (Julián Álvarez, min. 70)

  • Goles: 0-1: min. 20, Haaland. 0-2: min. 58, Foden. 0-3: min. 67, Haaland. 0-4: min. 90+2, Rúben Dias.

  • Árbitro: Davide Massa (Italia). Amarilla a Rafa Mir.

  • Incidencias: Partido de la primera jornada de la Liga de Campeones en el grupo G, disputado en el Sánchez Pizjuán.

Dada la enorme diferencia actual entre estos dos equipos, es normal que Lopetegui planteara un duelo con gran dosis de prudencia. Buscó del medio campo hacia atrás mucho músculo, con Delaney y Gudelj por delante de la zaga, e intentó sorprender a Guardiola con dos nueves tan falsos o mentirosos como el Papu Gómez e Isco. Todo planteamiento puede ser bueno en la pizarra, pero lo difícil es ejecutarlo, sobre todo si los rivales vuelan y tus jugadores caminan. Ni el Papu, ni mucho menos el exmadridista, tienen a día de hoy el físico suficiente para desequilibrar y marcar diferencias en ataque.

Sociedad letal

Trataron los hispalenses de adelantar su defensa para mantener a los ingleses lejos del área y de tener el balón cuando lo recuperaban, pero no había forma. La presión alta del City, muy bien trabajada, provocaba constantes pérdidas y cortocircuitaba los caminos para el contragolpe. Y sin un punta, más difícil aún poder salir, aunque sea con algún balón en largo.

Dominaban los 'citizens' pero ocurrían pocas cosas hasta que apareció la sociedad De Bruyne-Haaland, espléndida en el inicio de la Premier. Entre Foden, el belga y la llegada del noruego, descerrajaron al Sevilla a los 20 minutos. No volvió a sufrir el conjunto local hasta el descanso, pero solo inquietó una vez la portería enemiga porque el City vivió muy tranquilo con el balón. Combinaron bien Navas, Delaney y el Papu, pero el argentino definió mal porque ni siquiera obligó a intervenir a Ederson.

Entendió Lopetegui que era obligado mover ficha para intentar cambiar la dinámica. Doble cambio tras la reanudación. Jordán podía aportar más calidad que Delaney y Rafa Mir fijar al menos a los centrales del City. Salió el Sevilla más ofensivo, pero enseguida comprobó que al contragolpe el City también te destroza. Le ganó Bono un mano a mano De Bruyne y también Haaland se acercó al gol en un remate. Al tercer aviso, ya no perdonó Foden tras control, giro y remate sutiles. Marcó, además, justo después de que entrase Dolberg, otro jugador de área.

El partido ya estaba decantado, pero Haaland desenfundó de nuevo. Pep decidió dar descanso a sus figuras y así y todo llegó el cuarto y Bono evitó una goleada mayor. Hubo bronca final desde la grada, pero la realidad es que entre el Sevilla y el City hay dos mundos.