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Los jugadores del Real Madrid celebran el penalti con el que Rüdiger decidió la tanda. Peter Powell (Efe)
El Real Madrid consuma otro regicidio en la tanda de penaltis
Cuartos | Vuelta

El Real Madrid consuma otro regicidio en la tanda de penaltis

El conjunto de Chamartín ofrece una resistencia conmovedora antes de abatir desde los once metros al Manchester City para sellar sus cuartas semifinales de la Champions consecutivas

Óscar Bellot

Madrid

Miércoles, 17 de abril 2024, 23:06

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El Real Madrid conquistó al fin el Etihad y estará en las semifinales de la Champions por duodécima ocasión en las catorce ediciones más recientes de su torneo fetiche, las cuatro últimas de forma consecutiva. Rüdiger, ejecutor del último penalti, y Lunin, que detuvo dos lanzamientos seguidos con frialdad eslava, consumaron el regicidio del Manchester City. Siempre que los blancos se han medido al defensor del título bajo el actual formato le han tumbado y luego se han ceñido la corona. Son mejores matarreyes que el mismísimo Jaime Lannister, el celebérrimo personaje de 'Juego de Tronos' al que la escuadra de Chamartín deja en paños menores.

Los 'sky blues' sometieron al conjunto de Carlo Ancelotti a un asedio incesante durante casi todo el partido, pero acabaron sucumbiendo en la tanda de penaltis a un equipo indestructible que desplegó un conmovedor ejercicio de coraje en el recinto mancuniano, profanado 2.037 días después en la máxima competición continental, para ajustar cuentas por el 4-0 del pasado curso.

Es una pena que el sorteo emparejase a Real Madrid y Manchester City en cuartos porque la Champions perdió con ello la posibilidad de ser testigo de una final memorable entre los dos mejores equipos, con diferencia, del Viejo Continente. Blancos y 'sky blues' libraron otro pulso extraordinario en el Etihad, menos trepidante que el del Santiago Bernabéu pero igualmente imborrable.

Manchester City

Ederson, Walker, Akanji (Stones, min. 112), Rúben Dias, Gvardiol, Rodri, De Bruyne (Kovacic, min. 112), Bernardo Silva, Foden, Grealish (Doku, min. 72) y Haaland (Julian Álvarez, 91).

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Real Madrid

Lunin, Carvajal (Militao, min. 110), Rüdiger, Nacho, Mendy, Valverde, Camavinga, Kroos (Modric, min. 79), Bellingham, Rodrygo (Brahim, min. 84) y Vinicius (Lucas Vázquez, min. 102).

  • Goles: 0-1: min. 12, Rodrygo. 1-1: min. 76, De Bruyne.

  • Penaltis: 1-0, Julián Álvarez. 1-0, Modric, para Ederson. 1-0, Bernardo Silva, para Lunin. 1-1, Bellingham. 1-1, Kovacic, para Lunin. 1-2, Lucas Vázquez. 2-2, Foden. 2-3, Nacho. 3-3, Ederson. 3-4, Rüdiger.

  • Árbitro: Daniele Orsato (Italia). Amonestó a Carvajal, Grealish, Gvardiol, Rodri y Mendy.

  • Incidencias: Partido de vuelta de cuartos de final de la Liga de Campeones, disputado en el Etihad Stadium ante 52.400 espectadores.

Se adelantaron los de Ancelotti con un zarpazo de Rodrygo que desató las hostilidades en un choque, hasta entonces, de acentuado perfil táctico. Pero empató el City en la segunda parte por mediación de De Bruyne, el abrelatas que quebró la numantina resistencia del cuadro visitante y precipitó una prórroga taquicárdica seguida de unos penaltis de infarto que dieron el pase a un Real Madrid de aguante infinito frente a un City con más fuelle, pero sin suerte.

Todo ello a resultas de un encuentro convertido en una partida de ajedrez en la que el Real Madrid fue el primero en dar jaque. Un envío en largo de Carvajal que Bellingham domó con borceguí de seda desencadenó el gol de Rodrygo. El paulista, que tiene entre ceja y ceja a un City al que le ha marcado cuatro tantos en siete partidos, aprovechó un pase de la muerte de Vinicius para batir a Ederson a la segunda intentona y trasladar la presión a los locales.

Los celestes reaccionaron estrechando el cerco sobre la portería de Lunin y haciendo pasar las de Caín a un Real Madrid que tiró del manual de resistencia. La cuenta de disparos al término del litigio lo dice todo al respecto: 34 locales frente a 8 visitantes. Una de las ocasiones más claras la tuvo Haaland, que estrelló un cabezazo contra el travesaño después de que Lunin sacase una gran mano para abortar una colada de De Bruyne por el flanco derecho. El belga, un tormento permanente, cañonearía luego desde lejos para toparse con otra formidable estirada del cancerbero eslavo, inconmensurable.

Ancelotti devolvió a Bellingham a su condición primigenia, acercándole a la sala de máquinas con el fin de nivelar fuerzas en la zona ancha y aprovechar su despliegue y visión de juego para batir líneas. El mandato de Carletto pasaba por defender bien, minimizar las pérdidas y aprovechar las transiciones. Sus futbolistas recogieron el guante y se aplicaron con pico y pala frente a la batidora ofensiva del City. Gealish, omnipresente, le sacó una amarilla a Carvajal que le hará perderse al lateral la ida de semifinales frente al Bayern y rozó el empate en un disparo que desvió Rüdiger 'in extremis' en la recta final de una primera parte que acabó con el Madrid intacto tras una innumerable salva de disparos.

Lunin se viste de Courtois

Crucial para sobrevivir a semejante tiroteo resultó la actuación de Lunin, que volvió a agigantarse a vuelta de vestuarios para evitar que una volea extraordinaria de Grealish acabara en la red. No es extraño que el City pase por alto sus noches locas porque el de Birmingham es un diablo bien parecido que juega como los ángeles.

Apretaba el Etihad mientras los locales sitiaban por tierra, mar y aire el área del Real Madrid, atrincherado y sometido a un padecimiento extremo. El City es un martillo pilón que abruma tanto por su calidad como por su persistencia. Los de Ancelotti, sin capacidad para cruzar la divisoria, opusieron un emotivo ejercicio defensivo, sabedores de que cualquier mínimo error les condenaría pese a la exhibición de Lunin.

Movió ficha Guardiola con la entrada de un encarador compulsivo como es Doku para buscarle las vueltas a un Carvajal grandioso. La idea del catalán era ensanchar el campo, mover al Real Madrid con paciencia y esperar que el fruto cayese de maduro. Lo logró De Bruyne, que recogió un despeje manso de Rüdiger para fusilar por alto a Lunin.

El Madrid, asfixiado, trató de aguantar la crecida del City, que estuvo a punto de cobrar ventaja con dos latigazos de De Bruyne que salieron lamiendo el travesaño. Les faltaba resuello a los visitantes, por lo que Ancelotti alistó a Modric y Brahim en busca de oxígeno. Mas el City, poderosísimo, siguió a lo suyo, con Rodri ejerciendo como soberbio jefe de operaciones y Doku sacando colmillo.

Vinicius, fundido pese a que Ancelotti prefirió retirar primero a Rodrygo en atención al escalafón, acabó dejando sitio en la prórroga a Lucas Vázquez, apuesta del de Reggiolo motivada por la necesidad de auxiliar a Carvajal en la sujeción de Doku. Con todo, la tuvo el Real Madrid tras un error de Akanji que dejó en boca de gol a Rüdiger, pero el berlinés, ajeno al oficio de delantero, desperdició una ocasión pintiparada antes de desquitarse desde los once metros y sellar el pasaporte para un Real Madrid que terminó tieso, pero que es inmortal.

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