Los jugadores del Barça se retiran cabizbajos tras la debacle en Múnich. / Philipp Guelland (Efe)

Análisis

Cinco motivos que explican la histórica debacle del Barça

Los culés dijeron adiós a la Champions a las primeras de cambio 21 años después y sufrirán el castigo de competir en la Europa de segunda

DANIEL PANERO MADRID

La Champions League ha sido un año más el termómetro del Barça. Tras los batacazos ante Roma, Liverpool o Juventus, en esta ocasión los culés han dicho adiós a la máxima competición continental a las primeras de cambio. El Benfica y el Bayern han sido los verdugos de un equipo que desde su debut evidenció que estar en octavos de final iba a ser una misión más complicada de lo habitual. Además de las constantes lesiones, la última sufrida por Memphis Depay en Múnich, estos son los cinco motivos que explican una debacle histórica.

Mala planificación

El Barcelona centró todos sus esfuerzos durante el mercado estival en retener a Leo Messi. El plan era mantener a un jugador que acostumbraba a salvar los muebles cuando las cosas no funcionaban y que suponía unos ingresos fundamentales para el club. La estrategia no funcionó y Joan Laporta no tenía un Plan B con el que reforzar al equipo ante la marcha del astro argentino. La consecuencia fue una planificación deportiva que se vio diezmada y que concluyó con los culés acudiendo al mercado a última hora en busca de alguna ganga como terminó siendo la incorporación de Luuk de Jong, un delantero a años luz del nivel de Messi o Antoine Griezmann.

Plantilla de bajo nivel

Xavi se ha encontrado a su regreso a Can Barça a un equipo totalmente diferente al que dejó cuando se despidió como jugador. Allí donde se cambiaban Messi, Suárez, Iniesta o el hoy técnico de Tarrasa, figuran futbolistas de un perfil más bajo. Los blaugranas son un conjunto que mezcla jugadores que deberían estar en su mejor momento y no lo están, como Frenkie de Jong, Dembélé o Coutinho, y jóvenes promesas que apuntan maneras pero que aún necesitan tiempo para crecer como Gavi, Nico, Pedri o Abde. El resultado es un equipo en construcción que se encuentra a medio camino y en el que todavía se espera que haya futbolistas que den un paso adelante.

Falta de gol

Ha sido una tónica general desde que comenzara la temporada. Se quejó Koeman, después Sergi y luego Xavi. El Barça no tiene gol y en la Liga de Campeones eso se paga caro. En los seis partidos de la fase de grupos solo ha conseguido ver portería en dos ocasiones, ambas ante el Dinamo de Kiev y se ha quedado a cero ante el Benfica y el Bayern. Las cifras de los culés son las peores de toda la competición, solo por detrás de las del propio Dinamo de Kiev (1) y las del Malmo (1), ambos eliminados como últimos.

Un equipo sin fe

«Esto es lo que hay», dijo Gerard Piqué tras el debut ante el Bayern en el primer partido de la fase de grupos. Ese día el Barça cayó por 0-3 y se comenzó a extender un mensaje de que con la plantilla actual no se podía competir ante los clubes más poderosos. Ronald Koeman alimentó esa idea en rueda de prensa y a partir de ahí los blaugrana pasaron a ser un equipo con poca fe en sus posibilidades. En el Allianz Arena los de Xavi comenzaron bien el partido pero al menor contratiempo todo se vino abajo de nuevo.

Fragilidad defensiva

Si en ataque las cosas no funcionan, tampoco es que en defensa vaya todo sobre ruedas. El Barça demostró en Da Luz y en los dos partidos ante el Bayern que la zaga culé es demasiado frágil en partidos importantes. Entre esos tres encuentros los blaugranas recibieron nueve goles, una losa que terminó por sepultar sus opciones de estar en octavos de final y que deben corregir cuanto antes si quieren competir por títulos esta misma temporada.