Messi abraza a Lenglet tras el gol del francés que abrió la victoria del Barça. /Lluis Gene (Afp)

Messi abraza a Lenglet tras el gol del francés que abrió la victoria del Barça. / Lluis Gene (Afp)

Octavos | Vuelta

El Barcelona pone la directa hacia Lisboa

Los goles de Lenglet, Messi y Suárez despachan al Nápoles en un gran primer tiempo de los azulgranas, en cuartos por decimotercera temporada consecutiva

MIGUEL OLMEDA MADRID

El Barcelona acompañará al Atlético en la fase final exprés de la Champions en Lisboa. Es noticia por las dudas que presentaba el equipo de Quique Setién, pero también costumbre, porque con esta el conjunto azulgrana encadena trece temporadas entre los ocho mejores del continente, una regularidad al alcance de muy pocos y que lleva la firma de Leo Messi: el motivo por el que el Barça, en un 'playoff' con solo dos clubes campeones, vuelve a ser tenido en cuenta.

Tras 20 días para ventilar un vestuario demasiado cargado, Setién se jugó el 'match-ball' de la Champions con la propuesta que mejor le ha funcionado desde que llegó al banquillo azulgrana: el 4-3-1-2 con el tridente flotando en el medio. La incógnita del once estaba más en la disposición que en los integrantes, pues al técnico cántabro se le acumulaban las bajas en una plantilla 'per se' corta. Sin embargo, no solo no echó de menos a Busquets y Vidal, sino que sus sustitutos fueron protagonistas de una victoria clave.

El transcurso del partido pudo haber seguido otro guion si Dries Mertens hubiese empalado de lleno el balón muerto que se encontró en el área de Ter Stegen. Y es que apenas se había disputado un minuto y medio cuando el belga aprovechó un error defensivo azulgrana para volear, aunque mordido, al poste derecho.

3 Barcelona

Ter Stegen, Semedo, Piqué, Lenglet, Alba, Sergi Roberto, Rakitic, De Jong, Griezmann (Monchu, min. 84), Messi y Suárez (Junior, min. 92).

1 Nápoles

Ospina, Di Lorenzo, Manolas, Koulibaly, Mario Rui, Fabián (Elmas, min. 79), Demme (Lobotka, min. 46), Zielinski (Lozano, min. 70), Callejón (Politano, min. 70), Mertens e Insigne (Milik, min. 79).

  • GOLES: 1-0: min. 10, Lenglet. 2-0: min. 23, Messi. 3-0: min. 47, Suárez, de penalti. 3-1: min. 50, Insigne, de penalti.

  • áRBITRO: Cüneyt Çakir (Turquía). Amonestó a Suárez, del Barcelona, y a Zielinski, del Nápoles.

  • iNCIDENCIAS: Partido de vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones disputado en el Camp Nou a puerta cerrada.

Había comenzado mandón el Nápoles en un Camp Nou que vacío impone menos, pues necesitaba el gol para clasificarse, pero un jarro de agua fría arruinó su empresa a los 10 minutos de encuentro. Koulibaly concedió un córner innecesario, Rakitic puso la pelota donde siempre la piden los centrales y Lenglet, agradecido, se las apañó para cabecear a la red el envío del croata.

El 1-0 volteó el tablero y Frenkie de Jong acercó todas las fichas azulgranas al área napolitana. Con razón había echado de menos el Barcelona al neerlandés en el tramo final de Liga. Acomodado en el interior izquierdo, el '21' se adueñó también del rol de Busquets en la base de la jugada para justificar en la Champions las esperanzas que el club tiene puestas en él.

Necesitaba poco el Barcelona para transformar la posesión en ocasiones, y mucho menos para materializarlas. Incluso cuando no eran tan claras. Así llegó el 2-0, que se inventó Messi con un eslalon trastabillado y resuelto con un zurdazo cruzado sin ni siquiera armar el disparo entre tantas piernas napolitanas. Y así llegó el que pudo haber sido el 3-0, también con la firma de Messi y una asistencia exquisita con el exterior de De Jong, pero que Çakir anularía finalmente por mano en el control del argentino tras consultar una colección de repeticiones en ningún caso concluyentes.

El tercero llegaría, en cualquier caso, y de nuevo con el capitán azulgrana como protagonista. Se anticipó a Koulibaly cuando el central se disponía a despejar, y de hecho lo hizo, aunque golpeando al tobillo de Messi. Tan dura fue la patada que el '10' no pudo lanzar el penalti, marcado por Luis Suárez, e incluso se temió por su continuidad más allá del descanso. Antes de este, el Nápoles reduciría distancias, también en forma de pena máxima convertida por Insigne.

En la segunda mitad el conjunto italiano reclamó el dominio del partido, obligado por los dos goles que exigía su clasificación, aunque el Barcelona no llegaría a ver peligrar su botín más allá de un gol anulado a Milik por fuera de juego y un manso remate al poste en el que Ter Stegen se confió demasiado.

El 3-1 le vale al Barcelona el billete al 'playoff' de Lisboa y supone, más allá del espaldarazo de confianza, un balón de oxígeno para Setién, que llegaba contra las cuerdas. En Portugal espera el Bayern, un morlaco en comparación con el Nápoles de Gatusso. Aunque a tres eliminatorias a partido único del título, y con Messi enchufado, soñar está permitido.