Leo Messi y Neymar Jr. conversan con miembros de Sanidad. / efe

Mundial / Clasificación

El escándalo del Brasil-Argentina queda en manos de la FIFA

La Albiceleste aterrizó en Buenos Aires al completo, aunque los cuatro jugadores acusados de incumplir el protocolo anticovid brasileño viajaron luego a Croacia, donde permanecerán en cuarentena diez días antes de regresar a Inglaterra

Ignacio Tylko / AFP
IGNACIO TYLKO / AFP Madrid

La FIFA será la encargada de decidir el futuro del superclásico Brasil-Argentina, suspendido a los seis minutos y que acaparó la atención de la sexta jornada de las eliminatorias sudamericanas para el Mundial de Catar. El árbitro venezolano Jesús Valenzuela oficializó la suspensión del partido por parte de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), que remitió la decisión final al máximo organismo del fútbol internacional, presidido por Gianni Infantino y responsable de los clasificatorios mundialistas.

A partir de ahora, se inician las pesquisas para determinar si el partido se aplaza, si se le da por perdido a Argentina por infringir la normativa sanitaria, supuestamente por encima de las reglas del juego y los estamentos deportivos, o si se le da por perdido a los brasileños por injerencias gubernamentales en materia deportiva.

La discusión de fondo es si el protocolo sanitario de Brasil es de «fuerza mayor» o no. En este punto, hay que tener en cuenta que Conmebol y la FIFA respaldaron en las horas previas a los argentinos en la posible deportación de sus cuatro jugadores. Ambos organismos consideraron que la burbuja que protege a todas las selecciones era motivo suficiente para que no se expulsara a esos futbolistas. Reglamentariamente, la Albiceleste estaba legitimada y por eso comenzó el partido, argumenta la Conmebol.

Sorprende que la AFA este aparentemente tan segura de que FIFA le dará los tres puntos. El equipo se retiró cuando el árbitro suspendió el encuentro y consideran los argentinos que el motivo fue externo, en ningún caso achacable a la Albiceleste. Fue una decisión ajena al fútbol y el país anfitrión debe pagar por ello, piensan en Buenos Aires. No obstante, reconocen que la CBF brasileña y sus jugadores sí querían reanudar el choque y que se jugase con normalidad.

Mientras, la selección argentina aterrizó pasada la medianoche en Buenos Aires, donde mañana se medirá a Bolivia en el Monumental. Para ese duelo, en el que en principio Lionel Scaloni tenía previsto rotar, un extremo que finalmente descartará sin la carga de minutos del fallido duelo en Sao Paulo, ya no estarán disponibles Giovanni Lo Celso, Emiliano Martínez, Emi Buendía y Cristian Romero, los cuatro jugadores acusados de haber violado el protocolo anticovid y de dar «información falsa» a su llegada a Brasil. Todos ellos viajaron ayer a Madrid, escala de su viaje hacia Croacia, donde cumplirán con una cuarentena de diez días antes de regresar a Inglaterra, donde ese plazo sería de catorce días y donde serán sancionados por sus clubes.

Encerrados en el vestuario

Tras bajar del avión chárter, la plantilla completa se subió a un autobús sin mantener contacto con la prensa en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, para partir hacia el cuartel general de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), a pocos kilómetros de distancia.

Tras la suspensión del partido en Brasil, los jugadores debieron permanecer en el vestuario unas cinco horas hasta partir hacia el aeropuerto de Sao Paulo, donde el equipo estuvo acompañado por el embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli, quien se acercó «para que no hubiera inconvenientes y los jugadores volvieran todos juntos a Buenos Aires», dijo a Radio 10. «Nos vamos a casa!», escribió la selección argentina en Twitter con el hashtag #UnidosSiempre.