Deportes

En la zona cero, un olímpico de La Isleta

17/04/2020

Nico García Hemme, plata en Londres 2012 en taekwondo, trabaja como ejecutivo de LaLiga en Norteamérica y reside en Nueva York, donde el coronavirus se expande vertiginosamente.

En pleno barrio de Tribeca, una de las zonas chic de Nueva York, la ciudad convertida ahora «en el foco mundial de contagio del coronavirus». Casi 150.000 positivos en el estado y al borde de los 100.000 ya, según los últimos datos, en la propia urbe. Allí vive y trabaja el grancanario Nico García Hemme, olímpico y plata en los Juegos de Londres 2012, en el que fue punto culminante de su carrera en el taekwondo mundial. Su capacitación académica, experiencia en el deporte de alto nivel y buen perfil como relaciones públicas le abrieron la vía ejecutiva y, desde hace años, ocupa un cargo de alta responsabilidad para LaLiga en el área de Estrategia y Desarrollo de Negocio en Norteamérica. Y la pandemia mundial que ahora ha paralizado al planeta lo ha pillado en su lugar habitual de residencia y donde la mecha ha prendido con inusitada fuerza.

A Nico García, que añora como nunca su casa familiar en La Isleta, la crisis le afecta de lleno por su entorno y ocupación. Con el fútbol suspendido y asfixiado por el éxodo de ingresos y financiación, a él le toca seguir vendiendo las excelencias del balompié español y en un punto señalado como de altísimo riesgo por la enorme penetración del virus en su población.

«Estoy en casa metido y desarrollando líneas de negocio para LaLiga con el fin de mantener al máximo posible de partners y patrocinadores que teníamos, darles cualquier activo que nos quede, pues no hay campeonato en España y no tenemos nuestro producto premium, que son los partidos. Y buscando, también, otras formas de conectar con la audiencia, como conciertos como el desarrollado la semana pasada con el grupo Universal Music, que nos sirvió para captar más de un millón de euros para material médico, además de un millón de mascarillas donadas por el Banco Santander», detalla.

El hecho de tener «una carga de trabajo enorme», pues está en fase de elaboración de presupuestos de distintos proyectos, le mantiene con la cabeza ocupada y especialmente activo, algo que agradece por la emergencia social que hay a su alrededor: «Aquí no hay confinamiento forzado, sino una recomendación severa de no hacerlo, aunque con el paso de los días se están extremando las medidas de prevención. Puedes salir si quieres. La situación aquí la pintan muy mal en las noticias, pero en la calle no se nota, hay que hacer cola en los supermercados, aunque no hay locuras ni histeria. Eso sí, los hospitales y centros médicos están saturados como ha pasado en Italia o España. Pero, tratándose de Nueva York, hay que multiplicarlo a la enésima potencia».

«Lo que también es una locura es ver determinadas partes de Nueva York desiertas. Parece sacado de una película. Directamente, si no lo ves no te lo crees. El bullicio de la gente, el ir y venir de multitudes, los sonidos de las grandes avenidas, el tráfico congestionado, las aglomeraciones en los lugares más emblemáticos, los grupos de turistas... Todo eso se ha perdido y se hace muy raro no sentirlo», añade.

Confiado en que la normalidad «vuelva más pronto que tarde», aunque está mentalizado que «todo será lento y paulatino», lanza desde el otro lado del Atlántico un mensaje de esperanza: «Superaremos el coronavirus pero confío en que nos haga valorar más todo lo que ahora hemos perdido cuando lo volvamos a recuperar, como la libertad de poder dar un paseo o abrazar a nuestros seres queridos».