Deportes de contacto

«Con el sida ya supimos adaptarnos»

03/05/2020

Dos Juegos Olímpicos como competidor en la modalidad de lucha libre (Seúl 1988 y Barcelona 1992) y otro más ya reciclado en labores técnicas como seleccionador (Pekín 2008), toda una vida consagrada al deporte en activo, alcanzando la excelencia, y décadas dedicadas a una docencia de alta escuela, que es cuna de campeones en modalidades asociadas a la lucha y al judo, dan a Tito Cáceres un aura exclusiva en su gremio. Mandador del Santa Rita, maestro en artes marciales y entrenador de las disciplinas que domina como nadie, es ahora, con el confinamiento obligatorio y el parón impuesto en el calendario cuando ha venido a tomarse un respiro. Lo reconoce con fina ironía aunque lamentando las causas. «A nadie le gusta parar por lo que estamos viviendo, pero, a nivel personal, creo que es la primera vez que dispongo de más de tres o cuatro días seguidos de absoluto descanso porque lo mío ha sido un empezar y no parar desde que me alcanza la memoria. O sobre el tatami o con mis alumnos y equipos. Sin respiro y con una exigencia total. Y en este mes y pico de cuarentena, al menos, he podido darme una tregua. e preferido tomármelo con esa filosofía. Hay que encarar esto con madurez», matiza.

Cáceres emite un vaticinio moderadamente optimista con los deportes de contacto a medio y largo plazo basándose en la experiencia recordada del sida. «Cuando surgió esta enfermedad, parecía que el boxeo, sin ir más lejos, estaba condenado a desaparecer por lo relacionado con la sangre. Y también se puso en cuestión otros deportes de contacto. Todo parecía negro y se siguió una evolución. Ahora pocos se acuerdan de aquello, pero se abrió una crisis enorme, parecida a la actual. Siendo el coronavirus otro tipo de patología, lograremos la vía para conservar el deporte en general».

«En Japón ya están tomando medidas con el judo, como la limpieza constante de las superficies, el lavado de manos continuo, uso de mascarillas... Que no va a ser lo mismo es indudable. Tendremos que adaptarnos y armarnos de paciencia, pues lo de la vacuna no parece que vaya a ser inmediato. Mientras llega, algo habrá que hacer», insiste.

Por ello, dice ser «positivo» y apela a la ciencia y a los avances que se puedan producir para superar un obstáculo «que se va a derribar».

No es amigo de «mensajes pesimistas ni negativos» porque entiende que «no conducen a nada» y es tiempo de «aunar apoyos y tirar para adelante».

Poco antes de que estallara la crisis del coronavirus había añadido a su interminable lista de éxitos dos campeonatos nacionales femeninos en lucha libre olímpica, los obtenidos por Lorena Mateo y Claudia Montesdeoca, en la cita disputada semanas atrás en Gijón y, además, ultimaba con Pedro García los detalles para cerrar su pase a los Juegos de Tokio que, finalmente, quedaron aplazados, entre otros retos, sin olvidar su foco en la lucha canaria. A él también este paréntesis le ha tirado abajo muchos proyectos que, no obstante, piensa retomar. «Una carrera de superaciones. Así me educaron. Y no me pienso rendir en absoluto. Entre todos lo vamos a conseguir. Igual que volveré al terrero, al gimnasio, al entorno habitual, el resto hará lo propio. Pensémoslo así», concluye enérgico.