Remco Evenepoel, con el maillot arcoíris. / Reuters

Ciclismo

Evenepoel se viste de arcoíris tras una exhibición en Australia

El francés Laporte y el australiano Matthews le acompañaron en el podio, mientras que el asturiano García Cortina acabó undécimo

Ignacio Tylko
IGNACIO TYLKO Madrid

Remco Evenepoel, el joven prodigio del ciclismo belga y el más listo de la clase, conquistó el Mundial de ciclismo en ruta disputado en Wollongong, Nueva Gales del Sur, Australia. Tras coronar una escapada en solitario de más de 30 kilómetros, acabó delante del francés Christophe Laporte y del australiano Michael Matthews. Como se preveía, el mejor español fue el asturiano Iván García Cortina, que terminó undécimo.

Soñaba con algo más el equipo dirigido por Pascual Momparler, pero la realidad dictó sentencia. «Sabíamos como veníamos, no éramos favoritos y asumimos responsabilides haciendo un buen trabajo. Me hubiera gustado el podio o acabar en el 'top ten', pero jugando en la parte final por las medallas y terminando undécimo, estoy contento», resumió el ciclista gijonés.

Evenepoel, una brillante realidad con solo 22 años, conquistó para Bélgica su primer título mundial de fondo en carretera desde hace diez años. Lo hizo dos semanas después de ganar la Vuelta a España, donde se convirtió en el primer corredor belga capaz de ganar una gran carrera por etapas desde 1978. Llegó a la meta del trazado australiano en solitario, con dos minutos y 21 segundos de ventaja sobre el primer grupo de persecución después de 266,9 kilómetros de carrera bajo un sol de justicia.

«Estoy súper feliz. Soñaba con ser campeón del mundo. Una clásica, una gran Vuelta, el Mundial... he ganado todo este año, es increíble», dijo el belga, ganador de la Lieja-Bastoña-Lieja en primavera y la Clásica de San Sebastián este verano.

El momento clave se produjo a 35 kilómetros de la llegada, cuando Evenepoel hizo la diferencia al escaparse de un grupo de 25 corredores que habían tomado la delantera, con dos minutos de ventaja sobre el pelotón. El único capaz de seguir a Evenepoel fue el kazajo Alexey Lutsenko, que luego no pudo seguirle el ritmo al belga en la penúltima subida del Mount Pleasant. «Sentí que era el más fuerte, no había tiempo que perder en un circuito así y seguí empujando», explicó Evenpoel. Como anécdota, cruzó la línea con el dedo sobre la boca, como si quisiera enviar un mensaje para silenciar las numerosas críticas en su país.

La revancha belga

Para Bélgica, este éxito supone la revancha después de lo ocurrido el año pasado, cuando la formación fracasó bajo la presión de la rivalidad entre Evenepoel y Wout van Aert. El otro gran líder flamenco, cuarto este domingo, tendrá que esperar al menos otro año para buscar el maillot arocoíris que tanto ambiciona. «Hemos corrido en equipo, era para él o para mí. El ataque desde lejos ha funcionado, lo merecemos», comentó al respecto Evenepoel.

El belga sucede en el palmarés de la prueba de ruta del Mundial al francés Julian Alaphilippe, su compañero de formación en Quick-Step y ganador de las dos últimas ediciones. Ayer, sin embargo, no pudo pelear por el título y se quedó muy lejos, nada menos que en el puesto 51. «Siento una mezcla de muchas emociones. Me tomé tiempo para imaginarme sin el maillot arcoíris a partir de la semana que viene. Eso me hará apreciar todavía más los momentos que he pasado con este jersey», declaró el francés, que felicitó en la llegada de manera efusiva a su sucesor.

Van der Poel, detención y abandono

El Mundial estuvo marcada por el abandono precoz de Mathieu van der Poel, uno de los grandes favoritos, que se encontró sin fuerzas a los 30 kilómetros, tras haber sido detenido por la policía y pasado parte de la noche en una comisaría.

El neerlandés fue acusado de empujar en un pasillo de su hotel a dos adolescentes que le impedían dormir. Se le imputan dos cargos de agresión, y deberá comparecer este martes ante un tribunal australiano.