Una despedida para enmarcar

22/03/2019

El Herbalife Gran Canaria brilla en el último partido del prestigioso torneo en su feudo. Los amarillos, notables tanto en defensa como en ataque, suman un triunfo de calidad ante un Olympiacos Piraeus griego superado desde el salto inicial por los locales. Marcus Eriksson (26 puntos) lideró, una vez más, el vendaval ofensivo de los de Pedro Martínez .

Valió la pena esperar a la última cita. El Herbalife Gran Canaria ofreció su mejor versión en la despedida de la Euroliga en su guarida. Ni siquiera todo un Olympiacos Piraeus obligado a ganar por aquello de alcanzar un puesto de Playoff pudo estropear un final de curso brillante, de esos que no se olvidará con el paso de los años.

Meterle 90 puntos al grupo que lidera desde el banquillo David Blatt no está al alcance de muchos mortales. Dejarlo en solo 67 puntos tampoco. Todo eso y mucho más lo logró un Granca mayúsculo, imparable, magnífico, brillante... Un Granca al que hace tiempo le da un poco igual lo que le pase en la Euroliga, pero que ayer sí que se lo tomó más en serio que nunca para firmar una despedida en la isla por todo lo alto.

Fue un triunfo de todos. Lo lideró una vez más Marcus Eriksson con 24 puntos (seis triples en sus diez intentos), pero ni el -2 de Albert Oliver en la valoración final desentona en una victoria al puro estilo Pedro Martínez, ese que suele ser invencible desde la defensa.

9-0 de inicio

Pedro Martínez apostó por el músculo en su quinteto inicial. Junto al base Hannah, el preparador de los grancanarios reclutó a Strawberry, Rabaseda, Tillie –la novedad– y Balvin. La última cita en el Arena, como mínimo, merecía un esfuerzo extra, aunque solo fuera el Olympiacos el que se jugara algo. La primera canasta fue amarilla (3-0, con el triple de Rabaseda). Y la segunda también (6-0, con otro de Strawberry).

A la escuadra griega le costó anotar ante la defensa al límite de los claretianos. Un segundo triple de DJ Strawberry estiró la renta local a 9-0 y obligó a David Blatt, entrenador jefe de los visitantes, a parar por primera vez el duelo. Mejor inicio imposible para los isleños.

Briante Weber estrenó el casillero visitante, mientras Balvin mantenía las distancias con su primer mate (11-2, a 5.23 para sellar el primer parcial). Printezis acudió al rescate de los griegos. Cuatro puntos del ala-pívot y dos más de Weber acercaron a un Olympiacos, sin embargo, aún frío y nada cómodo en el Arena (11-8).

Con las primeras rotaciones, el Granca no reculó en sus prestaciones, gracias especialmente a la intensidad –como de costumbre– de Jacob Wiley (19-12, con seis puntos ya para el norteamericano y a 1.54 por consumirse del acto inicial).

Los claretianos se llevaron con justicia los primeros diez minutos por tres puntos (19-16) en un duelo entretenido y dominado desde el salto inicial por los de Martínez.

Impulsado por las ganas y energía de Wiley, el Herbalife siguió dominando los parciales siguientes. El Olympicos, a todas estas, seguía a su ritmo, visualmente incómodo pero sin perderle la cara en ningún momento al enfrentamiento (21-18, a 7.49 para el descanso).

Con los primeros puntos de Marcus Eriksson, los amarillos estiraban una vez más su renta (25-18). Las piernas, aún frescas, ayudaban a mantener las ventajas mientras Pedro Martínez rotaba una y otra vez su plantilla para no fatigar el músculo (28-18 tras un 2+1 con la firma de Rabaseda).

Con los primeros puntos de Vene (cinco seguidos), los claretianos siguieron mandando. El Olympiacos, por su lado, seguía buscando su sitio en el Arena. Que la baja de Spanoulis mermaba sobremanera el potencial visitante era una realidad; que el Herbalife lo estaba bordando en defensa, también (38-24, a 2.06 para el descanso).

Sin embargo, gracias a un pequeño arréon final, el grupo griego lograba recortar la distancia al descanso a solo diez puntos (40-30). Dejar en 30 puntos a todo un Olympiacos tras los dos primeros parciales ya era ya un gran éxito. Meterle 40 también. Pero aún quedaban dos cuartos por delante. Y ante uno de los grandes de Europa.

Y entonces, Eriksson

Fue a más el Granca tras la parada. Sobre todo Eriksson, que con tres triples seguidos fijó la ventaja amarilla en +19 (49-30). Cuando por fin se estrenó el Olympiacos, de tres, volvió a enchufarla el alero sueco, que ya sumaba 14 puntos para los locales (52-33).

Con veinte abajo (54-34) y Blatt desencajado, la escuadra griega metió una marcha más en busca de la remontada. El Herbalife, sin embrago, no reculó ni con la esperada mejoría visitante. Aceptó el reto encantado, con Eriksson enchufado y Wiley desatado (60-41, a 2.40 para sellar el tercer parcial).

A falta de un solo cuarto, el Gran Canaria no solo ganaba sino que también se gustaba (69-46). Partidazo amarillo a esas alturas. El mejor de toda la Euroliga.

Fiel a su estilo e historia, el Olympiacos intentó la misión ya casi imposible a esas alturas. Y con un 0-5 cortó la sangría local. Que no era poco (69-51).

Sin embargo, la renta claretiana era tan amplia que el Gran Canaria se permitió el lujo de relajar el músculo. Lo normal por otro lado tras bordarlo en los tres parciales anteriores (72-53, a 6.04 para el final).

Exprimió al máximo entonces sus posesiones el cuadro grancanario. Con eso le daba para ganar su último partido de Euroliga en el Arena, en su guarida. Pero, ya con el triunfo en el bolsillo, no solo se conformó con celebrarlo sino que fue a más una escuadra local desatada. Hasta los 90 puntos, con triples y jugadas espectaculares que levantaron al Arena hasta el espectacular 90-67 final. Partidazo y ovación en una última cita. En una despedida para enmarcar. Casi nada.