El máximo responsable de la parcela deportiva del Club Baloncesto Gran Canaria, Willy Villar, posa para CANARIAS7 durante una entrevista concedida a este periódico. / COBER SERVICIOS AUDIOVISUALES

Villar: «Tenemos una responsabilidad y hay que dar un paso al frente»

El inicio del Granca en la ACB es preocupante por los malos resultados y por la imagen nefasta por su incapacidad para competir. El director deportivo claretiano, Willy Villar, analiza la situación actual para este periódico.

ÓLIVER SUÁREZ ARMAS Las Palmas de Gran Canaria.

Los números del Herbalife Gran Canaria en el arranque de la Liga Endesa hablan por sí solos: un triunfo, cuatro derrotas, 371 puntos a favor, 466 puntos en contra -con un desalentador menos 95 en el diferencial- y superado por sus rivales en prácticamente todos los aspectos del juego para descender hasta la penúltima posición. Las carencias se multiplican en cada partido y la preocupación se ha instalado en un proyecto que desprendía ilusión desde el primer minuto. El director deportivo claretiano, Willy Villar, hace autocrítica y valora una situación que, a nivel deportivo, está sorprendiendo a propios y a extraños.

-¿Qué explicación ve la dirección deportiva del Club Baloncesto Gran Canaria al comienzo en la Liga Endesa con tan solo una victoria en las primeras cinco jornadas disputadas?

-La verdad es que la situación está muy lejos de lo que pensábamos en cuanto a la forma de hacer las cosas, no solo los resultados, que es evidente que están siendo muy malos, sino también las formas. Estamos siendo muy poco competitivos y estamos perdiendo de forma abultada prácticamente cada partido. Y esto es sorprendente para las expectativas que todos teníamos y que, evidentemente, no se corresponden en nada. Ya digo que no solo por los resultados sino también por las formas de conseguirlo.

-¿Qué motivos aprecia cuando analiza esta situación a nivel de resultados y de imagen?

-Estamos en el proceso de saber qué está pasando. Creo que cuando estás en esta situación que es tan radical, en el sentido de que no pierdes los partidos de uno o dos puntos sino que lo haces de forma abultada y sin prácticamente competir, es claro que son muchos aspectos no solo uno. Sería mucho más fácil reducirlo a un solo aspecto. Creo que tenemos muchos problemas, no solo uno, y estamos en ese proceso interno de dar con la tecla e intentar reconstruir lo que ahora mismo parece que está un poco roto, para medio o largo plazo y, evidentemente, para el domingo que jugamos contra el Unicaja. Hay que poner todas las soluciones que estén a nuestro alcance, ese es nuestro trabajo y nuestra responsabilidad. Evidentemente, habrán motivos de peso, pero lo que se ve y lo que ve todo el mundo es que no estamos compitiendo de ninguna manera. Lógicamente, hay una parte mental en eso, de dudas y de falta de confianza generalizada, que se traduce en tener esa falta de carácter para sobreponernos a las situaciones y, probablemente también, otras cosas de baloncesto. No tenemos las herramientas para ser el equipo que queremos ser, y eso hay que analizarlo para medio o largo plazo reconstruir o arreglar lo que está roto y para el partido del domingo. Dentro de nuestra situación actual que no es buena, hay que dar el máximo posible para intentar revertir esta situación lo antes posible.

-La plantilla se confeccionó al gusto del entrenador Porfi Fisac y, desde el principio, deslizó un mensaje que parece bastante claro. ¿Por qué considera que no se llega a los jugadores y no se plasma sobre el parqué en los encuentros? ¿Y por qué bajan los brazos de esa manera?

-Esas son las preguntas que ahora están sobre la mesa y que no estamos teniendo respuestas. Evidentemente, todas las críticas que podamos recibir con respecto a esto son más que justas, no hay ningún tipo de excusas de ningún sentido y asumimos la responsabilidad desde la dirección deportiva y, por supuesto, desde el staff técnico. Como bien dices, nuestro mensaje siempre ha sido y es porque, en esa línea no vamos a dejar de intentarlo, de transmitir ilusión y alegría, y, evidentemente, estamos muy lejos de todo esto. Ahora mismo estamos intentando saber qué ha pasado, podría decir que el día de Burgos nos hace un daño irreparable y no hemos sabido remontar esa situación porque, hasta ese día, todo lo que sentíamos era justamente lo opuesto a lo que sentimos ahora, mucha confianza, un grupo fuerte, un equipo absolutamente volcado y todos los días de entrenamientos y partido correspondía mucho a lo que queríamos plasmar. Creo que aquel día que nos sorprendió absolutamente a todos por las formas y porque nadie lo esperaba nos ha marcado y no terminamos de reaccionar, lo cual no es ninguna excusa porque en momentos así hay que demostrar también ese carácter y hay que levantarse, que es lo más importante.

-En ese reto de levantarse y, como dice, en ese proceso de reconstrucción de lo que está roto, ¿cree que se equivocó en la confección de una plantilla que despertó elogios y de la que no había dudas? Y, por otro lado, ¿tiene en mente algún movimiento sobre todo teniendo en cuenta el daño que le hacen al equipo claretiano en la zona en cada partido?

-No es bueno tener conclusiones absolutas en la quinta jornada, pero es evidente que, como decía antes, estamos en ese proceso de pensar que, a lo mejor, nos puede faltar algo. Como la dirección deportiva siempre está en el mercado para intentar mejorar, incluso cuando las cosas van bien, ante esta situación está la responsabilidad de pensar en qué estamos fallando a nivel de baloncesto. Y sí que en un momento determinado te puedes plantear que hay una serie de defectos del equipo que tenemos que subsanar para ser más competitivos, y vuelvo a repetir que todo va muy rápido. Jugamos partidos cada dos días, las tres últimas derrotas se han producido en cinco días y son tres derrotas de 20 puntos, con lo cual la capacidad de recibir toda la información es prácticamente de golpe y hay que reaccionar. Para jugar a cualquier deporte, la cabeza es fundamental porque, si no está bien y está con poca confianza, todo lo demás deja tener sentido, incluso tus carencias se ven el doble, y, evidentemente, si hay que ayudar al equipo en cuestiones de baloncesto que ahora estamos fallando de forma clara, pues también tenemos la responsabilidad de poner una solución. Sin duda, eso está claro, hemos venido porque este club merece tener una imagen diferente a la que estamos dando y tenemos que ser responsables, sin excusas desde la dirección deportiva primero hasta el último, asumir lo que nos está pasando y solo queda una cosa que es levantarse y dar un paso al frente todos. Hay que demostrar que, con este tema tan adverso que tenemos, somos capaces de revertirlo, que es lo difícil. Creo que lo vamos a conseguir y ser tremendamente fuertes, pero, a día de hoy, tenemos que ir paso a paso y, evidentemente, estamos mal y hay que reconocerlo sin paliativos.

-¿Hay preocupación o nerviosismo en la dirección deportiva?

-No hay nerviosismo, pero sí mucha preocupación porque no es fácil pasar por lo que estamos pasando. A nivel personal no recuerdo, aunque probablemente lo haya pasado porque es toda la vida en este deporte, competir tres partidos seguidos de esta manera. No lo recuerdo y no es fácil de encajar. De toda esta situación y experiencia hay que sacar lo positivo siempre porque hay que levantarse y con más fuerza si cabe. Es tan exagerado todo que no es normal, es decir, si pierdes partidos por cinco puntos, por fallar un triple, por estar mal en los tiros libres o por no coger un rebote tienes otro planteamiento, pero cuando la imagen continua es de no competir en ningún sentido es tan exagerado que no es normal. Creo que hay que darle a todo una pensada, tanto a nivel individual como de todo. Evidentemente, esto hubiese sido mucho mejor como presentíamos cuando hicimos la plantilla, en la pretemporada y hasta el día de Burgos, que iba todo como visualizábamos y queríamos, pues era todo fantástico y hubiese sido ideal que todo siguiera así, pero la vida no es siempre como tú quieres. Ahora se produce una situación que nadie esperaba y vamos a ver. Ahora se ven los hombres, la gente y tenemos una responsabilidad con la isla, con un club que nos da todos los medios, que estamos muy cómodos y tenemos lo que queremos y que hay una afición detrás que sigue al equipo, una prensa que creo que se está portando bastante bien para lo mal que lo estamos haciendo y creo que tenemos la responsabilidad de revertir esto. Eso pasa primero por cada uno y luego juntos, y tomar las decisiones correctas.

-En caso de que se repita la imagen ante el Unicaja mañana, a partir de las 19.00 horas, en el Gran Canaria Arena, ¿se plantearía un cambio en el banquillo o es un escenario que no se valora ni mucho menos?

-No. Hay pocas certezas ahora porque todo nos ha venido de golpe y en muy poco tiempo, pero hay cosas a las que agarrarse. Contamos con uno de los mejores entrenadores de la Liga, sino el mejor, y es un activo y uno de los pilares para empezar a volver a construir todo. Por ahí ya tenemos algo con lo que ir sorteando este tema y, como digo, el mensaje es realista en cuanto que asumimos que esto no puede seguir así, pero también de absoluto optimismo y positividad porque asumirlo es la primera piedra para ir para arriba. No queremos porque no sería justo y no corresponde a nuestro carácter poner excusas, aunque pensemos que tenemos, no podemos usarlas porque nuestra imagen no se merece poner ninguna. Contamos con un staff técnico de primerísimo nivel y vamos a sacar esto seguro, pero no nos gusta absolutamente nada lo que estamos haciendo y tenemos que cambiarlo porque es para lo que hemos venido, para transformar el club en uno con otra energía, con otra forma de hacer las cosas, con ambición y, justamente, estamos demostrando lo contrario.

-¿Podrá contar con el pívot polaco Olek Balcerowski ante el combinado de Luis Casimiro o prosigue en cuarentena por el positivo por la covid-19 que dio en la previa ante el Real Madrid? ¿Qué se sabe de su estado físico?

-No, en principio ya confirmo que el domingo seguro que no porque todavía no está con el negativo. Evidentemente, dentro de la configuración de la plantilla y sabiendo que teníamos una serie de irregularidades en el interior, apostando por un juego dinámico, rápido, completamente diferente a lo usual, pero que fuera divertido, Olek representaba nuestra intimidación, nuestro hombre grande digamos, con ese doble objetivo de que también es de nuestra cantera y queríamos que estuviera ahí. Él está creciendo y el último partido que juega en Grecia empieza a verse que nos aporta y es una de las cosas que estamos echando de menos por la progresión que iba este año, por la apuesta que era por pensar que éramos un equipo pequeño y con carencias interiores, pero donde teníamos totalmente la confianza depositada en todas esas carencias, que podríamos prever que las teníamos, con los chicos nuestros íbamos a tirar para adelante. Evidentemente, por el hecho de no estar él acusamos todavía más este problema. De momento, no está y no sé responder tampoco para cuándo porque no hay plazos sino cuando esté bien.