Baloncesto: Liga Endesa

Mouhamed Barro, el camino más largo a la élite

27/10/2018

El jugador senegalés del Delteco GBC se medirá por primera vez al Herbalife Gran Canaria, un club al que llegó con solo 15 años para iniciar una aventura en la que se formó, creció, debutó y soñó siempre de amarillo.

La residencia de los sueños. El deseo de creer y crecer desde el vivero del Club Baloncesto Gran Canaria en el pabellón Vega de San José para alcanzar la élite. Ahí comenzó la historia del jugador senegalés Mouhamed Barro, cuando aterrizó en la isla con apenas 15 años en 2009 en busca de la oportunidad de demostrar que nada era imposible. Un niño con más desafíos que dudas y miedos, que compartía la pasión con sus compatriotas Edy Tavares, Petit Niang, Tridón Makonda o Bakary Konate día y noche entre las paredes del vivero claretiano.

«Lo vimos en vídeo y lo trajimos a prueba junto a Petit. Ya nos había parecido que era el que mejor entrenado venía y confirmamos que era cierto. Además, estaba muy bien educado en cuanto a valores. Es cierto que los jugadores africanos suelen estarlo, pero en el caso de Barro quizás mejor. En su primer año U15 lo cedimos al Grubati de Lanzarote, donde fue entrenado y cuidado por Cristo Cabrera, y llevó a su equipo a participar en el Campeonato de Canarias, logrando un meritorio quinto puesto y quedando muy cerca de meterse en las semifinales», recuerda Raúl Rodríguez, responsable de las categorías de formación del Club Baloncesto Gran Canaria durante esa etapa.

El pívot de Pikine retornó a la isla en su segundo año en categoría cadete, para brillar junto al tinerfeño Joaquín Portugués en un conjunto claretiano que terminó subcampeón de Canarias y tercero en el Campeonato de España, al tiempo que multiplicó sus presencias en el combinado júnior para competir en el Nacional, antes de proseguir su formación en el EBA, siendo una pieza determinante en la permanencia del filial tras promediar 12.7 puntos y 8.6 rebotes.

Su progresión lo catapultó al primer equipo, donde irrumpió en los entrenamientos del plantel entrenado por Aíto García Reneses en la campaña 2014-2015, disputando cuatro partidos en la Liga Endesa y cinco en la Eurocopa, donde realizó buenas actuaciones (sumó 13 puntos y nueve rebotes ante el JDA Dijon francés), en un curso histórico por obtener el subcampeonato continental ante el Khimki.

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Rumbo a Oviedo

Sin embargo, la entidad grancanaria decidió cederlo al Oviedo Baloncesto la temporada siguiente, un club de LEB Oro en el que coincidió con el isleño Fabio Santana y exhibió sus enormes cualidades físicas en la zona, promediando 8.7 puntos y 6.4 rebotes. Pedía a gritos una oportunidad, soñó con volver al Herbalife Gran Canaria, pero fue el Gipuzkoa GBC el que le abrió las puertas de la ACB, con la intención de retornar para quedarse en la élite.

Hoy, tras avanzar en la rotación donostiarra por las lesiones de Vitor Faverani y Beqa Burjanadze y la irregularidad de Blagota Sekulic, se verá las caras con su pasado. Y lo hará después de haber completado su mejor actuación en la ACB en la pista del Divina Seguros Joventut, donde aportó 11 puntos, cuatro rebotes y 13 de valoración en 25 minutos, ganándose la confianza de su técnico granadino Sergio Valdeolmillos. Nunca se conformó, no tiró la toalla y ya asoma con fuerza para contagiar a una escuadra necesitada.

«Me estoy encontrando cada vez mejor, así que tengo estar centrado y realizar en los partidos el trabajo de los entrenamientos. Creo que poco a poco lo estoy haciendo. El entrenador me dice que, sobre todo, me muestre muy intenso en defensa y que ayude en todo lo que pueda al equipo en energía, para poder contagiar a mis compañeros. No me pide muchas cosas, solo que explote lo que hago bien», valora Barro, quien afirma que «he notado bastante el cambio a la ACB, principalmente en el aspecto táctico».

«Los jugadores son más físicos y rápidos. Me encuentro con pívots muy grandes, pero parece que lo estoy llevando más o menos bien», dice antes de afrontar una cita subrayada en su agenda.

«Será un partido muy especial. Es el equipo que me trajo a España y me dio la oportunidad. Me quedo con el compañerismo en la residencia, los partidos que pude jugar con el primer equipo y mi vida en la isla. Tuve la suerte de estar con ellos y formar parte de un equipo que hizo historia. Aíto tenía mucha paciencia y me explicaba muy bien las cosas. Son cosas que siempre tendré presente», recuerda.

Barro, de 23 años, se muestra feliz porque la máxima competición nacional cuente con otros cinco jugadores formados en el Granca: Walter Edy Tavares (Real Madrid), Petit Niang (Iberostar Tenerife), Alejandro López (San Pablo Burgos), Christian Díaz (Cafés Candelas Breogán) y Fabio Santana (Tecnyconta Zaragoza). Compañeros de aventuras durante muchos años en los conjuntos que aspiraban a lanzar promesas al representativo en la ACB.

«Estamos todos y espero que estemos muchos años en el máximo nivel. Nos hemos colocado bien (risas). Tenemos talento y somos trabajadores. Cada día demostramos que podemos estar aquí, ese era el objetivo», asegura el interior africano, mientras destaca la evolución de Tavares y su impacto en el Real Madrid.

«Edy es un animal, para mí es el mejor jugador del Real Madrid. La gente solo mira los puntos y las asistencias, pero es clave porque intimida, ayuda y le tienen miedo a ir debajo del aro. Me esperaba esto y más aún porque es muy trabajador», indica.

Mouhamed Barro, el camino más largo a la élite

Alegría de Euroliga

Barro fue feliz en Gran Canaria y se alegra del crecimiento y de los éxitos de las últimas temporadas. Celebra la participación en la Euroliga y que se codee con los principales trasatlánticos del baloncesto continental.

«Me alegro de que cada año crezca hasta llegar a la Euroliga. Siempre les desearé lo mejor porque fue mi club y tengo muchos amigos y compañeros. Además, lo vi ante el Andorra y será un duelo duro, pero espero que consigamos sacarlo adelante», comenta un jugador senegalés que ansía sumar su primera victoria en su retorno a la máxima competición nacional.

«Nunca destacó como el líder indiscutible, pero siempre fue el más trabajador. Eso nos lleva al principio de la historia, cuando pensábamos que estaba bien educado y siendo tan trabajador era solo cuestión de tiempo, y así lo ha demostrado. Es uno más de los que han tenido que tomar el camino largo, pero, al final, ha tenido recompensa», asevera Raúl Rodríguez. Una historia de humildad y superación que esta tarde vivirá un nuevo capítulo para vivir y contar.

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