Albicy sigue siendo el gran nombre propio del Granca. Su baja se nota y mucho. / CB GRAN CANARIA

Entre una maldición histórica y la necesidad de recuperar la identidad

El Granca comparece hoy (19.45 horas) en la cancha del Unicaja, donde no gana desde 2010 y tiene un balance demoledor (4-28), con fe en levantarse

IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria.

Perder ante el Barcelona viene de serie cada vez que arranca la campaña. Nada pasa si se cumplen los pronósticos y, por el contrario, de tumbar al todopoderoso, que se ha dado alguna vez, el refuerzo anímico de es lo que más se celebran. Conviene, por tanto, contextualizar el momento del Granca, que viene, es verdad de un partido malo y resultado peor ante el vigente campeón, pero que antes ya ganó en su debut, cuando compitió y bien en Fuenlabrada pese al sofoco final. Un balance equilibrado (1-1) y que resta presiones añadidas a lo que espera esta tarde en la pista del Unicaja, tradicional dolor de muelas y en la que no se dan alegrías desde 2010, tiempos de Carroll por aquí para que se hagan una idea. El tremendo escalón que separa, en Málaga, las victorias (4) de las derrotas (28) permite hacerse una idea de que le empresa, además de ser compleja, viene de lejos.

Con todo, hay fe en el equipo de recuperar el paso por mucho que aguarde un anfitrión que se crece con su gente y siempre es catalogado entre los candidatos a asaltar la aristocracia. Así lo ve Fisac, que alerta de la necesidad de rozar la perfección si se quieren reunir mínimas opciones de salir victorioso de esta plaza, de los chicos de Fotsis Katsikaris, quien, dicho sea de paso, no dejó muchos amigos por aquí. A vigilar especialmente un Jaime Fernández que está de dulce (viene de hacerle 17 puntos al Lenovo y promediar, de momento, 20,5), sin olvidar los colmillos desde el perímetro de Bouteille, entre otros nombres de una plantilla profunda, de buenas recursos y que, faltaría más, quiere defender su territorio a fuerza de bien. Es duda Brizuela, todavía inédito en este curso, y Carlos Suárez no estará.

El Granca sabe que el camino para prosperar en la Costa del Sol pasa por recuperar el nervio que perdió cuando se vio ganador en Fuenlabrada y que, directamente, ni lució frente al Barça, como si hubiese querido ahorrar fuerzas para lo de hoy, porque el apagón en el Arena, por encima del resultado, dejó bastante que desear. Se espera, por tanto, un grupo solidario, que, en ausencia dolorosa de Albicy, a quien a corto plazo no se le espera en su mejor versión, lastrado desde los Juegos Olímpicos y en fase de puesta a punto. Viajó, aunque Fisas sigue explorando soluciones de emergencia para cubrir su convalecencia (Kramer, López y hasta Brussino metido a director de orquesta). La apuesta viene con explotar lo que se tiene y exprimir la inspiración por fuera de Slaughter o Ennis y, ya en la pintura, que Pustovyi y el renqueante Shurna luzcan palmito y, como ya hicieron seis días atrás, le den al Granca soluciones por los pasillos interiores.

Sin olvidar la importancia de tener continuidad a riesgo de que el Unicaja penalice algún mal rato. No se le puede pedir la excelencia a nadie en septiembre y menos al Granca. Pero mientras eso llega, todo lo que se sume es oro.