Entrevista con Xavi Rabaseda

«Es complicado imaginarse un Granca sin Báez ni Oliver»

11/06/2019

El alero catalán, que cumplió su cuarta temporada en el Herbalife Gran Canaria, es el corazón de un combinado claretiano que sufrió de lo lindo en una temporada en la que compaginó la ACB y la Euroliga. El exterior amarillo resalta la dureza de la máxima competición continental y su influencia para vivir un año complicado en el torneo doméstico. Receta aprender para el futuro.

— ¿Qué valoración hace de la temporada del Herbalife Gran Canaria en la Liga Endesa y en la Euroliga?

— Ha sido un año distinto a todos los que se habían vivido en la isla, por decir algo. Nunca se había destituido a un entrenador y esta vez hemos tenido tres en un solo año. Además, hemos jugado una competición nueva como la Euroliga, e incluso sabiendo que iba a ser difícil, pues lo ha sido más. Se ha demostrado que realmente es una competición muy dura y que el club y el equipo no éramos conscientes de dónde nos metíamos hasta que hemos estado dentro. Y con todas estas novedades, contratiempos o dificultades hemos sido capaces de salir adelante y de salvar el año, de salvar la competición doméstica que ha estado en peligro durante muchos meses.

— ¿Y en el torneo continental?

— Hicimos un año correcto en la Euroliga, donde creo que podían haber sido algunas victorias más que las ocho que conseguimos y, siempre que me preguntan, digo que el Efes estuvo en la Final Four esta temporada y la pasada logró ocho triunfos. El hecho de debutar con ocho victorias no está nada mal y hemos podido disfrutar de partidos muy buenos en casa contra el CSKA Moscú, el Zalgiris, el Olympiacos o el Milán, con el que perdimos en la prórroga, pero fue un partidazo, y fuera hemos tenido un par de victorias y hemos disfrutado de ambientes muy hostiles en campos como el del Panathinaikos, el Buducnost, el Zalgiris... Por esos motivos, ha sido un año de coger experiencias, vivencias, de saber sufrir, que también se aprende así, y de trabajar para construir para un futuro.

— La Euroliga era un premio para el club claretiano tras ganarse esa opción por méritos deportivos, pero se estuvo muy lejos de conseguir los objetivos de disputar la Copa del Rey y el Playoff por el título en la Liga Endesa...

— Desde un principio empezamos con mal pie y ya vas arrastrando los resultados. También no es lo mismo llegar a un partido de la ACB con una victoria entre semana que con una derrota, con malas sensaciones, con dudas o viendo si lo que estamos trabajando no nos sirve o no nos va bien. Son situaciones difíciles en las que llegas a un partido crucial o muy importante para ti y el rival ha estado toda la semana preparándolo, y tú llegas justo de fuerzas o después de otra derrota que se acumula. Esa presión o sensación de no llegar bien al partido al final te pasa factura y se ha demostrado que ha sido así. El equipo no ha rendido mejor en la ACB hasta que no hemos terminado en la Euroliga.

— Comenta que la entidad amarilla no era consciente de dónde se metía hasta que ha estado dentro. ¿Cree que era un proyecto deportivo cogido con pinzas para jugar 64 partidos entre ambas competiciones?

— No lo sé, pero sí que es cierto que era una novedad para el club y el equipo, y todos sabemos el hándicap de los viajes. En un principio ya se nos dijo que no podíamos competir porque estábamos demasiado lejos, luego se pusieron los kilómetros y, quitando al Maccabi Tel Aviv que también hace muchos, les ganábamos con creces. Aunque tú quieras decir que ya estás acostumbrado a viajar, te demuestra que es difícil. Cuando hablas con otros jugadores y nos preguntan si vamos en chárter, les dices que solo en algunos porque no hay conexión, pero la mayoría son normales, te dicen que vas a sufrir. Al final, todo ha sido así, nos hemos autoafirmado que era así, pero está claro que no ha sido un buen año. No hemos entrado en la Copa, que era un objetivo, ni en el Playoff, donde éramos un fijo. Espero que esto nos sirva para tener más ganas para el próximo año para meternos en estas competiciones.

— Tres entrenadores y 21 jugadores, quedándose incluso Luke Nelson sin debutar, lo que pone de manifiesto cómo ha sido la temporada...

— Son los jugadores que hemos necesitado por diferentes circunstancias, como las lesiones, la doble competición, luego alguno ha jugado uno o dos partidos, por lo que tampoco han tenido peso en la dinámica del grupo durante el año, pero han jugado porque les hemos necesitado. No tengo mucho más que decir en este aspecto, son muchos y tres entrenadores en el mismo año son muchísimos, pero todos los equipos que juegan la Euroliga tienen cambios y hacen fichajes durante la temporada y no hemos sido los únicos. Toca aprender de esto e intentar sacar las cosas positivas para un futuro.

— ¿Qué análisis hace de la primera etapa del curso con Salva Maldonado en el banquillo? Fue cesado después de dos triunfos consecutivos.

— Fue una decisión que nos pilló por sorpresa, al menos a mí. Veníamos de dos victorias seguidas, algo que no habíamos hecho durante todo el año, pero es cierto que habíamos tenido malos resultados, se había hablado de esa opción y, al final, se hizo. Con Salva tengo buena relación personal, estuve con él en Fuenlabrada en mi año de debut en la Liga y con él de entrenador siempre he jugado bien.

— Luego cogió las riendas Víctor García y, aunque se despidió con una victoria ante el Iberostar en Tenerife, se entró en una situación complicada en la tabla al empatar con el penúltimo clasificado. ¿Vio peligrar la permanencia en algún momento?

— Estaba en la mente de todos que estábamos jugando con fuego y, cuando menos nos diéramos cuenta, estaríamos metidos en esas dos últimas posiciones y luchando por salir. Éramos un equipo no acostumbrado a luchar por salir de abajo y el resto sí. Eso hacía que lo pasáramos mal ante un equipo acostumbrado a eso, por ejemplo, el partido ante el Delteco que fuimos ganando bien hasta el descanso y luego cómo se pierde fue un palo muy duro. Ese momento supuso un punto decisivo de la temporada.

— Las llegadas de Pedro Martínez al banquillo y de Jacob Wiley al plantel fueron determinantes para propiciar la reacción y sellar la permanencia en la Liga Endesa...

— Sí, lo he dicho en otras ocasiones que tanto Pedro como Jacob han sido el punto de inflexión en el equipo. Jacob ha sido el mejor jugador del equipo en los últimos dos meses con diferencia por su actitud y su energía, y ha aportado muchísimo más de lo que cualquiera hubiera esperado. Pedro ha sido capaz de llegar y conseguir el objetivo que tanto buscábamos de tener esa regularidad en el juego, de luchar, de mejorar y de pelear los partidos como hemos hecho con él. Creo que los dos tienen un gran peso en este final de temporada.

— Tiene una gran conexión con la afición. Ha sido una temporada extraña con pitos y poca paciencia desde el principio, ¿no?

— Todo empezó ante el Tenerife en la pretemporada porque la gente no vio con buenos ojos el fichaje de Salva, y digamos que le hizo ver a la directiva y al equipo que no estaban con el entrenador. Es incómodo para todos porque ya empiezas el año con las sensaciones de que el equipo está por un lado y la gente va por otro, algo que no ayuda, pero son libres de expresar lo que piensen. Así empezamos la temporada y, al final, se ha demostrado que cuanta más unión haya entre el equipo y la afición las cosas son más fáciles y hacemos que sea más difícil jugar para los rivales en nuestro campo. Recuerdo venir aquí y saber que era un partido que normalmente perdías, y este año no ha sido así porque todo el que venía aquí tenía la esperanza de salir con la victoria, y eso no es bueno para nadie. Cuanto antes volvamos al espíritu del CID o del Gran Canaria Arena cuando empezó, mucho mejor.

«Es complicado imaginarse un Granca sin Báez ni Oliver»

— Usted es de los pocos con contrato en vigor para la próxima campaña. A falta de cerrar la continuidad de Pedro Martínez y el futuro de muchos jugadores que terminan la vinculación o tienen cláusula de salida, se vislumbra un Granca con cambios importantes...

— Eso no lo sé. Cada año hay cambios en todos los equipos. Al final, intentas mejorar y cambiar esa pieza que no ha salido bien. También es cierto que es difícil porque si me dan las riendas de fichar a 12 jugadores para hacer un equipo, puedes tener tus preferencias o creer que uno va a salir bien o que viene de jugar bien en otro lado y va a seguir a ese nivel, pero no siempre es así. Es difícil encontrar ese engranaje y aquí ha habido uno muy bueno en los últimos años, y eso ha hecho que el equipo funcionara. Este año con los resultados puede que ese engranaje haya empezado a fallar a lo mejor, y puede que haya algún cambio, pero como cada verano. Vamos a ver qué pasa al final y los que estemos intentaremos hacer el mejor equipo posible como grupo y trabajar para intentar hacerlo lo mejor posible en la pista.

— ¿Se imagina un Herbalife Gran Canaria sin los capitanes Albert Oliver y Eulis Báez o sin alguno de los dos de cara a la próxima campaña?

— Es difícil. Tengo muy buena relación personal con ambos y, junto a Oriol Paulí, hemos intentado ser el núcleo durante los últimos años y, a partir de ahí, tirar del resto. Son dos piezas fundamentales en la historia reciente del club, han estado en los años de más éxitos y es difícil imaginarse un equipo sin ellos. Por otro lado, es cierto que los años van pasando para todos y siempre hay cambios. Algún día me tocará a mí, a Albert, a Oriol... Es muy difícil que uno esté toda la vida en el mismo equipo, solo lo ha hecho Juan Carlos Navarro y ya está, así que es complicado porque han tenido mucho peso a nivel de resultados, de grupo, de saber cómo se lleva un vestuario y, por eso, va a ser difícil en el momento que se dé esa transición.

— Protagoniza la campaña de abonados del próximo curso con el lema Vamos a dar guerra. Se antoja necesario volver a enganchar a la afición en el Gran Canaria Arena...

— Es muy importante que la gente se involucre y se sienta identificada con el equipo. Eso es lo que hemos intentado con ese eslogan y ese vídeo para la campaña de abonados de la próxima temporada, que también es mi seña de identidad porque siempre intento dar el máximo, pelear y dar guerra. Se puede perder o ganar, pero siempre hay que darlo todo, eso no negocia. Intentaremos entre todos que eso sea así para que la gente se identifique y venga en más número, creyendo en la filosofía de que se puede ganar en el Arena independientemente del rival.