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El Club Baloncesto Gran Canaria cumple 60 años de historia. Cober

Desde el corazón y las raíces de un CB Gran Canaria de celebración

Liga Endesa ·

60 aniversario. El Colegio Corazón de María -luego Claret- y su cancha de Obispo Rabadán tienen un papel primordial en la historia de un club que nunca debe olvidar sus orígenes | La Asociación de Antiguos Jugadores rememora una época para sentir mucho orgullo

Óliver Suárez Armas

Las Palmas de Gran Canaria

Jueves, 28 de septiembre 2023, 23:42

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Avanzar y crecer sin dejar de recordar y valorar. El Club Baloncesto Gran Canaria cumple 60 años con una trayectoria admirada y laureada en la élite nacional e internacional, pero todo tiene un principio. Y, en el caso de la entidad amarilla, se encuentra en el Colegio Inmaculado Corazón de María -cambió de denominación a Colegio Claret años después- en la calle capitalina Obispo Rabadán.

Los alumnos disfrutaban del baloncesto con las ligas internas por cursos desde los años 50 y con la ilusión de formar parte de esas selecciones para representar al centro escolar en los campeonatos escolares. Fue en septiembre de 1963 cuando se dio un paso más para tomar parte en las competiciones federadas y potenciar la practica y el auge de esta disciplina deportiva.

El Padre Verde y Javier Lodos, un militar de Aviación que asumía el servicio de Educación Física en el colegio, encontraron a un joven Pepe Moriana en el cuartel para otorgarle el cometido de entrenar a los equipos juvenil y minibasket -había uno infantil también- y, además, presentar la documentación necesaria en la Delegación Insular de Deportes que estaba en Educación y Descanso, donde nació el baloncesto en la isla. Los curas del colegio tomaron la decisión de federar a sus conjuntos y crear la sección de baloncesto.

Los estatutos se redactaron un 29 de septiembre, pero al ser domingo se presentaron al día siguiente. Con el alta administrativa, arrancó la primera presencia en la temporada 1963-1964, con una época en la que el club se desarrolló desde el interior del colegio. Muchas personas y vivencias que propiciaron los primeros capítulos de una historia que rebosa pasión y orgullo, suponiendo un impulso social imparable que se conserva en la actualidad. Una cancha en Obispo Rabadán con amantes del baloncesto dentro de sus líneas, pero apasionados en el aliento en los exteriores.

El primer partido en la cancha de Rabadán en 1955. C7

Pasaron los años hasta que aterrizó en Gran Canaria en 1966 otra figura esencial en el centro para potenciar este deporte: el Padre Antonio Domínguez. Aglutinó todas las secciones de deportes y otorgó una continuidad sin límites al baloncesto, encargándose de muchos aspectos, como inscribir a los equipos, hacer las fichas, comprar los equipajes, contactar con los entrenadores o pagar los arbitrajes. Creyó en años de aprendizaje y vicisitudes, pero, sobre todo, de memorias imborrables y con la llama muy viva siempre. Porque quien conoce sus raíces le dará siempre el espacio que corresponde en su corazón y en su leyenda.

A partir de ahí, cambios en las directivas, entrenadores y plantillas, alegrías y sinsabores, ascensos y descensos, y cambios de recintos para crecer, pero cómo fueron los comienzos en la pista de Rabadán.

El presidente de la Asociación de Antiguos Jugadores del Claret, Santiago Rodríguez, destaca que «sin el Padre Domínguez esto no habría tenido sentido ni continuidad».

«En este patio hemos estado la gran mayoría de los que hacíamos baloncesto en este colegio desde los cinco años. Se me vienen los recuerdos de cómo eran los entrenamientos, las noches que llovía, las carreras de tantos niños que pasaban por el patio y no dejaban botar la pelota. Esto es lo que se te queda», argumenta a este periódico el exalumno, exjugador y representante de una asociación fundada en 2017 y con unos 80 adheridos.

Muchas personalidades en Obispo Rabadán. Cober

Santiago Rodríguez indica que «la gran mayoría de nosotros habla del baloncesto en familia. Estuvimos en el colegio desde los cinco años hasta que sales con el Bachiller acabado y luego sigues jugando al baloncesto con los mismos que lo hacías con diez u once años. Son muchísimos años juntos, esa es la pervivencia y el fundamento que tiene la asociación».

«Sin lugar a dudas, a partir de un momento determinado el equipo sale de la cancha de Rabadán por necesidades normales de competición y lo hace a cancha cubierta y en parqué, y otros compañeros son los que hacen la continuidad del club hasta nuestros días. Eso lo tengo muy asumido, que el club nace desde los años 50 y principios de los 60 en este colegio y en esta cancha y pervive hasta ahora en 2023. Espero que lo haga por muchos años más», añade.

Nostalgia infinita

El también exjugador José Estévez manifiesta que «básicamente, el origen está en estas canchas de Rabadán, que es donde empezamos a jugar todos con diez u once años y patrocinados por los curas que dieron el paso de mantener esa sección».

«El primer partido de minibasket fue muy emotivo porque vino el presidente de la Federación Nacional y hubo un acto muy significativo. Fui uno de los que tuvo la oportunidad de jugar ese partido y nos divertimos mucho. Fue una experiencia inolvidable porque el baloncesto era tan desconocido y había tan pocas posibilidades que llega el momento que este tipo de eventos se convirtió en algo muy importante a nivel emocional», afirma.

Sobre la pista de Obispo Rabadán y rodeado de antiguos compañeros, José Estévez sostiene que «son muchos compañeros, amigos, recuerdos y anécdotas. Es algo que sería interesante poder reflejar algún día a través de algún tipo de medio porque lo que es historia y se convierte en anécdota, también se puede convertir en algo muy significativo para la propia sociedad y para la propia historia del Club Baloncesto Gran Canaria Claret».

La escalera se llenaba para ver los partidos. C7

En la misma línea se expresa su excompañero Federico Valido, quien recuerda que «en todos esos años pasó mucha gente por el equipo, unos empezamos desde el principio y otros se sumaron más adelante. Los años pasaban y entraba gente nueva, gente de fuera o que vino a hacer la mili. El equipo de referencia en ese tiempo era el Corazón de María al principio y luego el Claret».

De los tableros de madera y los balones de cuero en Obispo Rabadán al imperial Gran Canaria Arena. El Granca está de celebración y es un motivo de satisfacción, pero también es el mejor momento para recordar.

Santiago Rodríguez. Cober

Santiago Rodríguez - Exjugador

«Siempre he querido hacer un homenaje al origen del club»

El presidente de la Asociación de Exjugadores del Claret resalta «el origen y el fundamento que aplicaron los padres del Colegio Claret en general y del Padre Domínguez en particular cuando se hizo cargo del baloncesto. La preponderancia que consiguió el baloncesto con respecto a otros deportes en el colegio y la continuidad en el tiempo».

«Siempre he querido hacer un homenaje al origen del club. Fue idea del Colegio Claret, los padres pusieron todo el afán y todo el corazón en que el baloncesto perviviera en este colegio», dice.

José Estévez. Cober

José Estévez - Exjugador

«Tuve la oportunidad de jugar ese primer partido minibasket»

Considera que «este acto debe de significar, por parte de los que somos los más antiguos, un homenaje a la congregación claretiana, que a través de la estructura del colegio dio origen y lugar para que naciera el equipo de baloncesto del Corazón de María primero y del Claret posteriormente, y el recorrido que ha hecho con los años esa estructura de colegio hasta convertirse en un equipo de la Liga ACB».

«Fui uno de los que tuvo la oportunidad de jugar ese primer partido en minibasket y nos divertimos mucho», destaca con orgullo.

Federico Valido - Exjugador

«Era un baloncesto en blanco y negro y de niños apasionados»

Estuvo desde los inicios y, tras pisar la cancha de Rabadán, revive «muchas emociones. Aquí comenzamos de niños, nos conocimos y empezamos a ser amigos hasta convertirnos en una familia con el tiempo».

«Era un baloncesto en blanco y negro, de niños apasionados y jugábamos de pared a pared. Era un baloncesto competitivo dentro de los niños que éramos con diez años. Recuerdo que en todos estos años pasó mucha gente por el equipo, unos empezamos desde el principio y otros más adelante», relata emocionado.

Federico Valido. Cober

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