Berdi Pérez: «No hemos podido ver al Gran Canaria por no tener nunca el equipo entero»

23/01/2019

El director deportivo del Herbalife Gran Canaria analiza la primera vuelta del combinado claretiano en la Liga Endesa, en la que ocupa la duodécima plaza con tan solo seis victorias en 17 encuentros. Justifica la ausencia en la Copa del Rey por tratarse de un curso 2018-19 «bastante atípico» y resalta la exigencia física y mental que supone competir en la máxima competición continental a nivel de clubs.

— El Herbalife Gran Canaria ocupa la duodécima posición con un balance de seis victorias y 11 derrotas al término de la primera vuelta de la Liga Endesa. ¿Qué valoración hace de esta primera parte de la temporada?

— Ha sido una primera vuelta muy dura y muy exigente porque entiendo que ha subido mucho el nivel de todos los equipos en la ACB. De hecho, el Real Madrid perdió un partido en la primera vuelta la temporada pasada y este año lleva cuatro. Y después, evidentemente, creo que estamos a un nivel de exigencia físico y mental muy alto por estar compitiendo por méritos deportivos en la Euroliga. También entiendo que tener a cuatro jugadores lesionados de larga duración no nos ha ayudado a poder mantener el nivel que nos hubiese gustado. Todo está siendo muy exigente y, en algunos momentos, no hemos estado al nivel que podíamos autoexigirnos más. Precisamente, sea por todo eso y por algún error que hayamos cometido, que los hemos hecho.

Salva Maldonado comenzó el proyecto como máximo responsable técnico y fue cesado cuando presentaba un balance de tres triunfos y siete derrotas tanto en la ACB como en la Euroliga, pero justo después de dos victorias consecutivas ante el Movistar Estudiantes y el Darussafaka y tras haber realizado la previa del duelo ante el Armani Olimpia Milán. ¿Podría explicar qué ocurrió?

— Se cesó al entrenador porque se entendía que no era el adecuado en el proyecto que llevábamos. No hay que olvidar que como estamos jugando dos competiciones y una de ellas es la Euroliga hay cinco semanas que disputamos dos partidos, es decir, que hay semanas en las que jugamos cuatro partidos, pues no era ni antes ni después de nada. Solo fue en el momento que entendíamos que no era muy viable por dónde íbamos, y esa es la razón básicamente. El momento no existe, si no hubiera sido antes o después de algo, habría sido durante porque, como estamos continuamente jugando, no hay un día que digas que será antes o después. Entendimos que era cuando se tuvo que hacer.

— Pero sorprendió el momento tras los dos triunfos seguidos. ¿Tuvo que ver que no fuera aceptado por una parte de la afición?

— Evidentemente, no es una cuestión de una derrota. Sería muy injusto hablar del cese de un entrenador por una derrota, al igual que lo sería hablar por una o dos victorias. Es un poco más por dónde vas y el recorrido que llevas, es básicamente eso. La suma de todo hacía entender que no era por dónde deberíamos ir, con todo el respeto a un entrenador que en todo momento tuvo una actitud y un talante súper respetuoso entre las dos partes.

— ¿Se arrepiente de haber apostado por él para esta temporada?

— Si está cesado es que, evidentemente, ha sido así. Por la trayectoria que lleva el club y yo personalmente en 23 años, cuando se enteran los medios nacionales de que este club profesional y que está en la alta competición no había cesado a nadie, habla muy a las claras del talante del club.

— ¿Y de no haber tomado la decisión antes?

— Las decisiones las tomas cuando crees que hay que tomarlas. Las opiniones se van cimentando para bien o para mal.

— Víctor García tomó las riendas de forma interina y tanteó a técnicos nacionales y extranjeros antes de confirmarlo en su puesto. ¿Por qué no fructificaron esas gestiones?

— Sí, valoramos a otros entrenadores y, de los que podían venir y a los que podía tener acceso el Gran Canaria, entendimos que el mejor era Víctor García porque conoce el club, el equipo, a los jugadores, la realidad del día a día y, además, porque sabe mucho también. Tiene una experiencia muy dilatada como asistente, estando con los grandes entrenadores como Aíto, Pedro Martínez, Salva Maldonado y Luis Casimiro. Por eso, entendimos que traer a alguien de fuera que tardase X tiempo en enterarse de qué iba todo y, sobre todo, si fuera extranjero más todavía. Además, a Víctor García le dijimos que era una de las opciones y nos dijo que le apetecía y quería. Todo eso hizo que la decisión no fuera relativamente fácil, pero sí factible.

— ¿Estuvo cerca de regresar a la isla Pedro Martínez?

— Fue uno de los que se valoró, pero insisto en que de los que podían venir, ya que una cosa es que estén en el mercado y otra cosa es lo que pueda venir, había más nombres y, sobre todo, extranjeros. Entendíamos que lo que más fácil tenía reacción y evolución era alguien que conocía el equipo, que había demostrado su profesionalidad en el día a día y en sus veranos como entrenador ayudante en Utah Jazz, un equipo de la NBA, podía ayudar.

— ¿Cómo analiza el periodo del entrenador isleño al frente del banquillo del Granca (3-4 en la Liga Endesa y 3-6 en la competición continental)?

— Es positivo, teniendo en cuenta que encima hemos tenido más lesiones y, evidentemente, cambiar una trayectoria no se consigue de un día para otro. Considero que el equipo ha evolucionado en otra línea y lo que necesitamos en este momento es que todo confluya en signo positivo y que todos veamos que el proyecto pueda crecer.

— A nivel de plantilla, ¿está satisfecho con el rendimiento de los jugadores que incorporó a comienzos de esta campaña (Kim Tillie, DJ Strawberry, Chris Evans, Clevin Hannah y Luke Nelson)?

— Siempre estaré satisfecho con los jugadores que están en mi equipo, otra cosa es que queremos que nos den el 101%, y en eso estaremos siempre. Mientras esté en mi equipo es el mejor jugador del mundo.

— Salió Chris Evans del plantel amarillo. ¿Qué pasó con el exterior norteamericano? ¿Por qué no se pudo reconducir su situación tras no continuar Salva Maldonado?

— Ya estando Salva Maldonado teníamos ese planteamiento porque veíamos que no se estaba adaptando ni a las necesidades ni al rol del equipo. Por eso, diría que es un planteamiento que veníamos arrastrando y el jugador tampoco se encontraba muy a gusto en su rol, por lo que, al final, fue una suma de nuestra voluntad con su no integración en ese aspecto, con lo que facilitaba un posible acuerdo.

— Llegaron Josh Magette y Siim-Sander Vene. ¿Por qué apostó por estos jugadores?

— Por Magette apostamos porque se lesionó Niko Radicevic. Teníamos a Hannah y a Albert Oliver y se lesionó el primero. Ya habíamos fichado con antelación porque teníamos un cierto miedo a que se nos quedase un base lesionado y no contar con uno sano. Casualmente se lesiona Hannah, Niko también y ambos de larga duración, por lo que necesitábamos en escasos días, incluso diría horas, incorporar a uno que se adapte a un equipo que está funcionando y a una rabiosa competición como la Euroliga. Además, en ese momento teníamos siete partidos en 12 días. Queríamos a alguien que conociese el baloncesto europeo, que hiciese mejor a sus compañeros. Ya conocía Europa, ha jugado en la NBA, quedó máximo asistente de la segunda liga americana y su entrenador en el Cedevita, Sito Alonso, nos habló positivamente de él. Aparte de que lo conocíamos porque hace tres años con Luis Casimiro estuvimos a punto de ficharlo. En el caso de Vene, buscábamos un jugador que conociese la Liga, que se adaptase rápidamente y, sobre todo, que aceptase su rol y que supiera jugar a baloncesto a nivel de equipo. Esas son las razones.

— ¿Está satisfecho con sus aportaciones al colectivo?

— Hay que tener en cuenta que cualquier jugador de cualquier equipo que se integra a mitad de temporada, que encima esta es exigente y dura, y más con una cierta tensión por los resultados, le cuesta más. Evidentemente, seguro que irán creciendo más, pero a nivel de implicación y esfuerzo, como dice Víctor García en las ruedas de prensa, no tenemos ninguna queja, más bien lo contrario. Evidentemente, el tiempo irá a favor de ellos para ir creciendo, pese a que Magette está con un contrato temporal por las lesiones solamente.

— Ya han participado 17 jugadores en este ejercicio contando al canterano Olek Balcerowski y no jugar Javi López cuando fue convocado ni haber debutado aún Luke Nelson. Teniendo en cuenta la exigencia del calendario con 64 partidos y de la Euroliga como comenta, ¿habría planificado la plantilla de otra manera?

— No. Nunca puedes saber lo que va a ocurrir. Hay equipos de la Euroliga y algunos de la ACB que tienen justo 12 jugadores y están compitiendo en ambas competiciones. Nosotros empezamos con 13 más los jugadores de la cantera, que para eso están también. Pero uno de esos es Luke Nelson y, desgraciadamente, se lesionó en la pretemporada y, a día de hoy, todavía no ha jugado. Fichamos a Niko Radicevic, pero después hemos tenido a cuatro lesionados de larga duración en un momento dado, como Luke Fischer, Hannah, Nelson y Radicevic, que no hay ningún equipo español en la Euroliga que haya tenido esos cuatro jugadores de baja. Y, a pesar de eso, hemos competido teniendo en cuenta nuestros condicionantes de desplazamientos y otras cosas.

— Precisamente, ¿cómo están los casos de Clevin Hannah, Niko Radicevic y Luke Nelson?

— Clevin empezó a entrenar hoy -por ayer- y necesitará un tiempo para coger el ritmo y que se encuentre con más capacidad de esfuerzo, de energía y de confianza. Esperamos que no tarde mucho, pero sí que va a necesitar su tiempo. Niko y Luke siguen en su fase de recuperación, este último ya en la final. Y no hemos dicho a Marcus Eriksson, quien también está lesionado y no jugó el último partido. Si nos ponemos a contar, llevamos 36 partidos jugados en enero y otros equipos ACB van a jugar 34 en toda la temporada. Eso es importante que lo sepamos para saber dónde nos estamos moviendo. Por eso, el nivel de riesgo de lesión existe y es más fácil hacerlo en un partido que en un entrenamiento. Esa es la situación, pero los jugadores con mucho esfuerzo, algunas veces diría que titánico por ser mental y físico, porque a veces solo tenemos cuatro días para jugar un partido de la Euroliga y otros dos de la ACB, con los desplazamientos y con bajas. Se trata de unos condicionantes que el equipo está sabiendo llevar de forma ambiciosa, honesta y profesional.

— El Herbalife Gran Canaria no estará en la presente edición de la Copa del Rey. ¿Considera un fracaso no disputarla?

— Si tenemos en cuenta que en los últimos seis o siete años solo ha habido dos equipos que la han jugado siempre, que son el Barcelona y el Real Madrid, pues todos los demás no han estado alguna vez. En nuestro caso, era un objetivo y una ilusión jugar la Copa del Rey, pero pienso que este año es bastante atípico por todo lo que hemos estado hablando. Evidentemente, cuando quieres hacer algo y no lo consigues te quedas con que no has llevado a cabo esa ilusión. Pero creo que no podemos calificar algo sin tener en cuenta todo lo que ha pasado previamente. Me quedo con el esfuerzo, sin ir más lejos en el último partido (UCAM Murcia), donde el equipo demostró una ambición y una capacidad de esfuerzo tras venir de jugar un partido súper exigente contra el Fenerbahce, que no pudo dejarse ninguna carta sentada en el banquillo para poder ganar. El Murcia hizo una gran primera parte y me quedo con algo importante para mí, que es que la afición estuvo animando y sumando en un segundo cuarto que ellos jugaron muy bien y nosotros muy mal, y gracias a eso y al esfuerzo del equipo fue un tercer cuarto de récord.

— La segunda vuelta arrancará este domingo (16.00 horas) ante el Divina Seguros Joventut en Badalona. El Granca está a tres victorias del Playoff por el título. ¿Espera que ese segundo tiempo ante el UCAM Murcia sea un punto de inflexión, teniendo en cuenta que va a contrarreloj y que la exigencia de la Euroliga permanecerá hasta marzo?

— Es difícil de encontrar un punto de inflexión cuando juegas 64 partidos. Creo más en las dinámicas y me vi sorprendido con la cantidad de jugadores que hemos tenido en el entrenamiento. Pudo entrenarse Hannah después de más de dos meses y, aunque Marcus Eriksson no pudo terminar el entreno, por lo menos ya ves otra energía en el campo porque hay más gente, y eso tiene que ayudar. No hemos podido ver al Gran Canaria, como puede ser en otros clubs, porque no hemos tenido nunca el equipo entero porque hay jugadores que aún no han jugado.

— El equipo claretiano presenta un balance de seis victorias y 13 derrotas en la Euroliga, compitiendo prácticamente en todos los partidos. ¿Qué análisis hace de la respuesta en este primer año?

— El club se lo ganó por méritos deportivos a diferencia de otros que los tienen por licencia, algo que quizás no ayuda a la propia Euroliga contar con unos garantizados y otros no. Por ejemplo, a la hora de fichar es más difícil para mí que otro con licencia A porque el jugador sabe que estará la próxima temporada también. Son cosas que no ayudan para que haya una competición más igualada. Por otro lado, si a principio de temporada nos dicen que llevaríamos seis victorias al término de la primera vuelta, de las cuales dos fuera, y estando a punto de ganar alguno más, todos nos ponemos a saltar y a brincar. Estoy de acuerdo en que el equipo ha competido en casi todos los partidos, salvo ante el Khimki, donde hicimos un muy mal partido, pero uno muy bueno de ellos.

— La exigencia no da tregua...

— Cuando se juegan tantos partidos es casi imposible mantener siempre una regularidad tanto física como mentalmente. Por ejemplo, hace una semana el FC Barcelona, el mejor equipo de la ACB hoy en día porque va primero y que tiene tres veces más de presupuesto que nosotros, fue perdiendo de 38 puntos en la pista del Maccabi. Puede pasar si tú tienes un mal día y ellos un gran día. Luego hicieron un sobreesfuerzo en el último cuarto para perder por 18. Me quedo con el esfuerzo que hacemos para competir contra los mejores equipos de Europa, después de la NBA esta es la mejor. Es un mérito que el club ha conseguido por su buen trabajo y lo que tenemos que conseguir es que sirva para crecer, y no para que sea un elemento negativo para nosotros sino todo lo contrario. Debemos valorarlo como hacen otros equipos y eso tiene su coste.

— ¿Cree que se está valorando lo suficiente la participación en la máxima competición continental a nivel de clubes en el apartado mediático y de los aficionados?

— A nivel mediático sois vosotros los que tenéis que definir más eso, que exista en esta isla el baloncesto de este nivel. Los aficionados de siempre lo valoran por supuestísimo, otra cosa es que, como dijimos en el club, los medios y todos, al competir en la Euroliga era dificilísimo mantener el porcentaje de victorias que teníamos en la Eurocup. Puede que mentalmente a alguna gente le cueste más que su equipo pase de ganar 15 partidos a siete, nueve o 12. A todos nos gusta ganar y con ese objetivo salimos siempre a la pista, pero a veces por más que quieras. Queremos defender el nombre de Gran Canaria y los jugadores trabajan con esfuerzo.

— Muchas canchas se llenan, como la del Zalgiris que siempre agota las entradas, y el Arena no presenta nunca una buena entrada. ¿Cree que el club está sabiendo aprovechar esta oportunidad?

— Habría que hacer un estudio porque entran muchísimas cosas. El Zalgiris tiene licencia A y garantizada, no es la primera vez que está en la Euroliga y jugó la pasada Final Four, y le ganamos aquí. Todas esas cosas ayudan y, a partir de ahí, habrán más que, posiblemente, yo no sea quien tenga que decirlas. Los especialistas en las áreas del club tienen que ver cómo pueden contribuir en un evento de primerísimo nivel, es como si la UD Las Palmas jugara la Champions. Que cada uno sepa sacarle el jugo, yo veo a gente en la grada de toda la vida que viene a ver baloncesto, y eso se agradece.