Fútbol: UD Las Palmas

Calleri y los daños colaterales

14/05/2018

Es el futbolista que más partidos (40), minutos (3.289) y goles (11) suma del equipo hubiese estado encantado de seguir... Pero el descenso arruina sus deseos y, también, los del club, que pretendía alargar su cesión

Será uno de los muchos que abandonarán la disciplina de la UD en los próximos días, una vez que concluya el campeonato, pero va a dejar una huella que se va a extrañar pese a que su estancia apenas abarca un año. «Un profesional de arriba a abajo, entregado en los entrenamientos y partidos, disciplinado al límite y en cada detalle, responsable, ejemplo para todos a la hora de sentir todo lo acontecido. En definitiva, una persona excepcional que echaremos de menos», aseguran desde el vestuario. El destinatario de todos estos elogios, Jonathan Calleri, atacante de vitola internacional que llegó el pasado verano a la UD a préstamo desde el fondo de inversión uruguayo Deportivo Maldonado y que hará las maletas obligado por las circunstancias que ahora rodean al club. Delantero de condiciones potentes, avalado por su paso exitoso por Boca Júniors, Sao Paulo y condición de olímpico con Argentina en los Juegos de Río de Janeiro, en la entidad hay unanimidad en opinar que se perderá un futbolista que podría haber marcado época por repertorio y proyección (cumplirá 25 años en septiembre).

Ha jugado 3.289 minutos

Con todo, y pese a que él mismo reconoce que no ha podido estar a la altura de los esperado, en su tarjeta de presentación dejará once goles (ocho en Liga y tres en Copa) y 3.289 minutos repartidos en 40 partidos (36 de Liga y 4 de Copa), siendo el que más jugó en la UD durante la temporada 2017-18. Ni el discreto papel desarrollado por el equipo le resta cartel, y en las quinielas de futuro se sitúa al ariete de Buenos Aires en destinos punteros. Por Brasil se lo rifan Sao Paulo y Atlético Mineiro, en España se especuló con el interés del Villarreal y en su país no descartan que regrese a Boca, escenarios todos, muy diferentes, al que le aguarda a la UD en la Segunda División. La permanencia que nunca llegó a buen seguro hubiese ampliado su estancia aquí. Así lo quería la dirigencia, encantada con su presencia en la plantilla y segura de que sería un valor seguro. Pero la realidad se ha impuesto.

Siempre fue deseo del club

Calleri fue objeto de deseo durante muchos meses por parte del club, que pujó en varias ocasiones sin éxito por traerlo hasta que la insistencia dio su fruto. Desde el primer momento en el que se anunció su llegada, las expectativas fueron máximas por las referencias que se tenían de él y la predisposición con la que llegó, decidido a triunfar en el fútbol español. Arrancó con dos goles en las tres primeras jornadas y convertido en uno de los líderes de la UD con su juego de raza, batallador en cada balón y con espíritu gremial y colectivo, asidero anímico para sus compañeros y comprometido al máximo en los momentos más delicados, que los hubo y en abundancia durante los meses anteriores. De hecho, fue uno de los que dio la cara cuando peor estaban las cosas y tampoco eludió culpabilidades al analizar la trayectoria errática del equipo.

Sin levantar jamás la voz, pese a ser objeto de injusticias flagrantes, como cuando fue señalado por Paco Jémez y ostentó una suplencia por nadie compartida, se adaptó a la perfección a la vida en Gran Canaria, hizo amistades y no dudó en vincularse por la causa más allá del césped, participando en actos solidarios como una recogida de juguetes en fechas navideñas. Como la UD, Jonathan hubiese estado encantado de la vida de continuar en Gran Canaria, agradecido a club y afición por el trato recibido y sabiendo que mantendría un rol destacado.

Todo acaba y la historia de Calleri en la UD agota sus últimos días. Muchos se irán, sí, pero pocos han sido como él.