Araujo, durante un entrenamiento en la Ciudad Deportiva. / UDLASPALMAS

Bendito dilema con Araujo, Espiau y Clau

Pepe Mel sabe que el argentino ya está para ser titular y que los canteranos se han reivindicado con goles, pero en el once solo le cabe uno arriba

IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria

Edu Espiau viene de marcar un gol de bandera en La Romareda y con la colaboración inestimable de Araujo, que ya está para ser titular, mientras que Clau, que también ya ha visto puerta en este campeonato, ha cumplido con esfuerzo y acciones de mérito en la punta de ataque, posición que no es la suya pero en la que Pepe Mel le ha calzado. Así, con tres candidatos a ocupar la delantera le llega a la UD la cuarta jornada con la visita mañana del Logroñés al Gran Canaria (19.30 horas, Movistar LaLiga). El técnico tiene un dilema en la vanguardia porque sabe que, tome la decisión que tome, alguno de los implicados va a salir perjudicado y él, que siempre mide los tiempos y las justicias, es sensible a esta situación. Sin querer tocar la zona ancha, una de las líneas más estables con Sergio Ruiz y Loiodide en el doble pivote, Kirian de enganche y Pejiño y Rober por las bandas, únicamente hay disponible una plaza arriba y ahí se centran gran parte de sus deliberaciones para la cita venidera.

A la espera del delantero que ha de llegar, una de las grandes tareas pendientes de la dirección deportiva antes del cierre del mercado el próximo lunes, la UD tiene para competir y con perfiles más que válidos para su delantera. Araujo no necesita presentaciones ni preámbulos. Tras superar el coronavirus, acumular cargas de trabajo en las piernas, y coger ritmo de competición frente al Fuenlabrada y Zaragoza, el argentino ya reúne las condiciones para partir desde el inicio, el rol que, por otra parte, se le presupone y nadie discute estando en plenitud.

Además, la apuesta por su continuidad en la UD, pese a ser el jugador mejor pagado, va encaminada que pueda recuperar el ascendente perdido en las últimas temporadas, reto que motiva al jugador, ansioso por empezar a justificarse lo antes posible. El pasado sábado le bastaron unos minutos, tras salir desde el banquillo, para participar, con una sutileza, en forma de pared, en el segundo gol para el definitivo empate y ya pide sitio entre los elegidos. La última vez que Araujo fue titular en la UD fue el pasado 14 de enero, poco antes de emprender una nueva aventura en el fútbol griego, y, ya en el presente curso, en sus dos apariciones (se perdió la jornada inaugural por el positivo en coronavirus) siempre arrancó desde el banquillo.

La pujanza de los implicados alivia los planes a la espera de que llegue otro delantero

Por su parte, Espiau, de regreso luego de su cesión por el Villarreal B, estuvo en el once ante el Leganés y Fuenlabrada y perdió el sitio la semana pasada, aunque, cuando Mel se acordó de él, se justificó con un derechazo a la escuadra para rescatar un punto y cuando se competía en inferioridad numérica. Un monumento el suyo a la estética y el oportunismo y que vuelve a disparar sus opciones de recuperar la plaza. En el club le tienen fe al canterano, considerado ya en fase de madurez y que, como en el caso de Araujo, desean que se sienta importante para poder explotar sus cualidades, basadas en el desmarque, la zancada y la facilidad para armar el remate.

Clau completa el cuadrante. De menos a más, su tanto postrero al Fuenlabrada le premió con la titularidad en Zaragoza, donde dejó esfuerzo generoso, acciones que desbordadon a la zaga local, generando hasta amonestaciones, y algún destello que pudo colarse en el museo, como el disparo bombeado desde treinta metros a cuya caída le faltó poco para coger puerta. Sin ser hombre de área, con su gran virtud en el desborde por banda e irrupción desde atrás, al lanzaroteño lo consideraron como referente arriba en su última actuación y se esmeró en no desentonar.

Así, con tres futbolistas en crecida y hambre de minutos deberá gestionar el entrenador madrileño qué decisión y jerarquía otorga para este encuentro, en el que, como no podía ser menos, el gran objetivo es lograr el primer triunfo de la temporada. Una derrota y dos empates, para dos puntos de nueve posibles, componen, hasta la fecha, el casillero propio, en el que no se han visto premiados los merecimientos acumulados.

Ahora el desafío es certificar un triunfo que, obviedad al canto, requerirá goles y empuje arriba. Y ahí asoman Araujo, Clau y Espiau como candidatos a llevar la bandera arriba.