Willy Hernangómez, con la camiseta de los Pelicans. / Karen Pulfer (Efe)

Temporada 2021-22

Año cero para la representación española en la NBA

Garuba y Aldama protagonizan el relevo generacional de un baloncesto que tocó el cielo con los Gasol

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOT Madrid

El baloncesto español tocó el cielo en la mejor liga del planeta de la mano de los Gasol. Pau se entronizó con los Lakers en 2009 y 2010, mientras que Marc hizo lo propio con los Raptors en 2019. Pero, salvo un inesperado giro de guion, el ilustre apellido desaparecerá de la competición dos décadas después. Retirado el mayor de los hermanos catalanes y con el mediano aún sin despejar su futuro, un mes después de que los Memphis Grizzlies le cortasen, el testigo pasa a una nueva generación encabezada por Usman Garuba y Santi Aldama.

El canterano del Real Madrid y el alero canario se estrenarán esta temporada en la NBA, donde permanecen otros cuatro españoles: Ricky Rubio, Serge Ibaka y los hermanos Hernangómez. Para casi todos ellos será una suerte de año cero, ya que afrontan el nuevo curso envueltos en serias dudas sobre su rol y rendimiento.

Para los recién llegados siempre es duro abrirse camino en un escenario nuevo e intimidante. Garuba recala en un equipo en reconstrucción como son los Houston Rockets, que vieron en su capacidad defensiva y atlético despliegue dos elementos que pueden ayudar en el renacimiento de una franquicia que fracasó en un apuesta por el 'ultra small ball' y que ahora fía su futuro al progreso de los jóvenes.

Algo parecido sucede con los Grizzlies, que tras ver desfilar por sus filas a los Gasol y a Juan Carlos Navarro acogen ahora a Aldama, el primer español que llega a la NBA procedente del baloncesto universitario estadounidense. Las buenas actuaciones que ha completado el jugador formado en la Universidad de Loyola Maryland durante la pretemporada avalan sus opciones para ganarse minutos de calidad en la rotación de Taylor Jenkins.

Esa presencia en la pista, siempre que se lo permitan las lesiones, es algo que tiene garantizado Serge Ibaka. El hispano-congoleño optó por continuar en los Clippers en lugar de salir a la agencia libre y debería ser un recurso importante para una franquicia cuyas opciones dependen de que Kawhi Leonard salga de la enfermería cuanto antes. Por su parte, Ricky Rubio afrontará un año complicado en unos Cavaliers que confían en que su experiencia contribuya a la cocción de un puñado de promesas con mucho talento pero todavía inmaduras.

En cuanto a los Hernangómez, Willy elevó su jerarquía dentro de los New Orleans Pelicans gracias a su notable final en el curso pasado y ahora aspira a consolidarse en un equipo que sigue pendiente del físico de Zion Williamson. Juancho, en cambio, inicia una nueva andadura en los Boston Celtics. Tras perder terreno en su segundo año en los Timberwolves, que le impidieron disputar los Juegos de Tokio con España, busca hacer borrón y cuenta nueva con una de las franquicias más míticas de la NBA, aunque la competencia en su puesto será feroz.