Las cuentas pendientes de Marcus Eriksson

El alero sueco del Herbalife Gran Canaria, Marcus Eriksson, se medirá al FC Barcelona Lassa, equipo del que llegó a la isla tras rescindir un contrato que expiraba en 2018, en el Palau Blaugrana este domingo. «Será especial, pero me lo tomaré como otro partido más de Liga», asegura el exterior amarillo.

ÓLIVER SUÁREZ ARMAS | . / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

El FC Barcelona Lassa sorprendió el pasado verano con la decisión de rescindir el contrato del prometedor Marcus Eriksson, elegido en el número 50 del Draft NBA de 2015 por la franquicia Atlanta Hawks -merced a los informes del exdirector general y deportivo amarillo Himar Ojeda-. El alero internacional sueco, de 23 años y con una temporada más de contrato, se quedaba fuera del nuevo proyecto azulgrana. La llegada del técnico Sito Alonso y la mala campaña colectiva en la competición doméstica y en la Euroliga provocaron la limpieza en el vestuario, saliendo también jugadores importantes como Doellman, Oleson y Perperoglou.

Eriksson llegó al FC Barcelona Lassa en 2011 procedente de La Bruixa d’Or Manresa, conjunto al que se sumó en categoría junior y se despidió como MVP del prestigioso torneo de L’Hospitalet. Se fogueó en los combinados de formación del club azulgrana en LEB Plata y en LEB Oro antes de retornar cedido a Manresa en el curso 2013-2014 para exhibir su talento en la Liga Endesa. A pesar del rol capital que ostentaba en la escuadra del Nou Congost, Xavi Pascual lo recuperó para tener mayor peso en la rotación del FC Barcelona Lassa, pero sufrió una grave lesión de rodilla al inicio de temporada que lo alejó de las pistas durante prácticamente todo el ejercicio.

Lejos de prescindir del talentoso exterior, el club culé lo mantuvo en su plantel y, a pesar de la falta de continuidad en un equipo que se desangró en el torneo nacional y europeo la pasada campaña, promedió 6.7 puntos (con un 44,6% de acierto en triples) y 6.5 de valoración. Su desvinculación despertó el interés de ocho equipos de la Liga Endesa, pero el Herbalife Gran Canaria se adelantó en la carrera para hacerse con los servicios de un jugador (firmado por tres temporadas más una opcional) que ya se ha erigido como la principal amenaza ofensiva del bloque entrenado por Luis Casimiro. Eriksson firma 12.5 puntos (con un 52% en triples), 2.8 rebotes y 12.5 de valoración en la ACB y 18.3 puntos (60.5% en triples), 1.3 rebotes, 1.4 asistencias y 16 de valoración en la Eurocopa. De hecho, promedia 22.6 puntos, con 55.6% en tiros de dos, 62.2% en triples y 87.5 en tiros libres en los últimos cinco compromisos en la competición europea, lo que ha catapultado a la entidad claretiana a la primera posición del grupo D. Su última exhibición fue ante el Ratiopharm Ulm alemán el pasado miércoles, tras sumar 26 puntos (con seis aciertos desde la línea de 6,75 en siete intentos) y 25 de valoración en los 26 minutos que estuvo sobre el parqué del Gran Canaria Arena. «Intento jugar siempre lo mejor que puedo. Tenemos un gran equipo, con muchos jugadores buenos y todos aportan. Esa es la línea a seguir», confiesa el francotirador sueco.

Eriksson aterrizará este domingo (11.30 horas) en el Palau Blaugrana para verse las caras con el FC Barcelona Lassa. Admite que sera un encuentro «especial» por su trayectoria en la Ciudad Condal, donde también compitieron los amarillos Xavi Rabaseda y Oriol Paulí. «Llegué allí en 2011, son muchos años, pero ahora estoy aquí y solo pienso en el Granca. Me lo voy a tomar como otro partido de Liga Endesa e intentaremos hacerlo bien», admite el exterior de Uppsala.

El alero escandinavo, que se convirtió en una pieza clase de su selección para pugnar por estar en la Copa del Mundo de 2019, incide en que «quiero tomármelo como un partido normal porque si intentas hacer demasiadas cosas, luego no salen. Queremos jugar en equipo y ayudaré para ganar».

«Es muy difícil jugar en el Palau. Es uno de los grandes y siempre tienen un equipo potente. Esperamos hacer un buen partido», valora.