Los jugadores de la selección española celebran el pase a la final del Eurobasket. / efe

Eurobasket 2022

El eterno retorno de España a la final

La selección sobrevive a dos parciales de 14-0, agota la pegada de Alemania con 29 puntos de Lorenzo Brown y luchará el domingo por el oro ante Francia

IVÁN BENITO

En un Eurobasket en el que ha surgido el debate de si los colectivos se han impuesto a las individualidades, el baloncesto recordó anoche que es un deporte mucho más complejo. Desde la lógica o la pizarra es muy difícil explicar otro triunfo memorable de España sin detenerse en la calidad individual de Lorenzo Brown. Decisivo con 29 puntos y seis asistencias. Como lo hubiera sido Dennis Schroder (30+8) en caso de triunfo teutón. Ambos bases protagonizaron un duelo imborrable en el que demostraron que la mejor fórmula es tener un gran equipo detrás de tu estrella. Y Alemania y España lo son.

Pero a la final solo podía llegar uno y el bagaje de España, pese a estar plagada de debutantes, valió su peso en oro en el último cuarto. Con su versión más terrenal e imperfecta, sobrevivió a dos parciales de 14-0 y se mantuvo en el partido con el trabajo, el ardor y la confianza del que sabe que las tormentas escampan. No hubo que lamentar daños irreparables. Solo arreglar desperfectos como las pérdidas de balón, desconexiones en defensa y desatar toda su furia en ataque.

91 Alemania

Schroder (30), Obst (15), Wagner (15), Voigtmann (2) y Theis (10) –quinteto inicial–; Giffey (–), Lo (9), Thiemann (6), Weiler-Babb (4) y Wohlfarth-Bottermann (–).

96 España

Brown (29), Jaime Fernández (), López-Arostegui (7), Pradilla (4) y Willy Hernangómez (16) –quinteto inicial–. Brizuela (5), Díaz (10), Rudy Fernández (6), Garuba (4), Juancho Hernangómez (13) y Sáiz (2).

  • Parciales: 24-27, 27-19, 20-19 y 20-31.

  • Árbitros: Zurapovic (Bosnia y Herzegovina), Krejic (Eslovenia) y Baki (Turquía). Eliminado: Díaz.

  • Incidencias: Segunda semifinal del Eurobasket 2022, disputado en el Mercedes Benz Arena de Berlín. Lleno. 14.500 espectadores.

El mismo que fluyó de forma notable en una primera mitad dividida en dos. Con y sin Schroder en pista. El base alemán abrió el marcador con una bandeja en extensión que repetiría hasta la saciedad. Además, estaba inspirado desde la larga distancia. Willy sostuvo el primer golpe con 9 puntos y los de Scariolo se desataron en cuanto el diabólico base se sentó a descansar. En el segundo cuarto llegó el turno de Rudy, Garuba y Alberto Díaz. El primero enchufó dos triples consecutivos y le robó un balón a Theis. El segundo tuvo un impacto enorme sin ni siquiera intentar ningún lanzamiento. Hasta el punto que Alemania desperdició cinco oportunidades para anotar en un solo ataque (24-33, minuto 13). Y el tercero, cometió dos faltas personales que levantaron el la barrera del peaje germano.

Resistir para luego vencer

Porque volvió Schroder y comenzaron a correr. Del 32-41 (min. 15), se pasó a un parcial de 14-0 en apenas tres minutos. La secuencia fue trepidante. Triple del base, pérdida y antideportiva de Lorenzo Brown, dos tiros libres anotados, triple de Obst después de parecer que entraba, que se salía y que al final besó la red, dos más uno de Schroder –sí, bandeja a tabla en extensión– y otro triple de Obst desde la puerta de Brandemburgo. Y mientras tanto, Weiler-Babb y Thiemann como perros de presa en defensa.

El tercer triple de Obst mandó a los españoles cabizbajos al vestuario. Imaginamos a Rudy tomando la palabra. Confianza. La de Scariolo en Alberto Díaz. Le sacó de inicio en la segunda mitad y cometió la tercera falta. Iba a una por minuto. El técnico le mantuvo y enseguida fue clave para revertir el 55-46 (minuto 21). +25 con él en pista. En Alemania desconocían que el base del Unicaja también sabe anotar y le dejaron liberado. Un triple, una bomba, dos asistencias y el partido volvió a girar. Parcial de 0-10. Respondía Alemania. 14-0. De 'lao' a 'lao', como Rosalía. Acababa el tercer cuarto y todo seguía igual, con la maléfica sonrisa de Schroder gobernando el partido y cargando con el peso de todo un país. Incluido el de sus profesores en el colegio, que pinta que acabaron algo hasta el gorro del chaval con apariencia travieso y postura inquieta.

Pero, siguiendo con la labor escolar, España representó a la perfección esa concepción filosófica que Friedrich Nietzsche, alemán, llamó 'Eterno retorno'. Planteaba una repetición del mundo. Todo vuelve. Parcial de 13-0. Soberbia la conexión entre postes de Garuba y Juancho. Willy imponía su ley en la zona, y anotaba su primer triple del campeonato (77-77, min. 34) para luego después mostrarse impecable desde el tiro libre.

Letal Lorenzo Brown con triples imposibles (80-88, min. 37). A Schroder ya se le quedaban cortos. Maodo Lo le puso picante a los últimos segundos hasta que Juancho cerró el partido con un mate. Martillazo despiadado al anfitrión de una selección joven que todavía no conoce su límite, atraviesa esa etapa en la que no sabe de lo que es capaz, pero lo intuye. Y es que, los veranos no se acaban hasta que España, los mayores, logran otra medalla (en categorías inferiores han sido ocho de coho posibles). Mañana (20:30 horas, Telecinco), ante una Francia que se merendó a Polonia (54-95), oro o plata.