Fútbol: UD Las Palmas

100 días de ilusiones y sueños rotos

24/02/2019

Se cumplen 100 días desde el regreso de Paco Herrera, que no ha activado, como se esperaba, al equipo grancanario.

24 horas después de que Las Palmas viera cortada su racha sin perder y Paco Herrera se acercase al abismo con la dura derrota en el Santo Domingo, se cumplieron 100 días desde la llegada del técnico catalán al representativo. Lo anunció el presidente el 16 de noviembre del pasado año instantes después del empate ante el Granada en casa (2-2). El héroe del ascenso regresaba al lugar donde cosechó uno de los mayores éxitos de su carrera para tratar de repetir la gesta, pero el sueño se ha tornado en pesadilla. Por aquel entonces, el representativo marchaba sexto, en posiciones de playoffs y a siete puntos del ascenso directo. Y ahora el panorama es desolador. La Unión Deportiva es undécima y la liguilla de ascenso se antoja más complicada a cada jornada que pasa.

Se suele decir que lo que mal empieza, mal acaba. Un refrán que se cumple con el técnico catalán en su segunda aventura de amarillo. Se llevó un saco en su debut (4-1 en el Carranza), y le costó un mundo conseguir la primera victoria. Un triunfo que no llegó hasta su séptimo partido (4-1 ante el Osasuna), y después de varios varapalos traducidos en goleadas fuera de casa. Estos resultados sonrojantes hicieron que Herrera diera un cambio de rumbo y centrara sus esfuerzos en defenderse bien. Probó diferentes sistemas, recuperó a Peñalba para el pivote y subió del filial a un central como Eric Curbelo y lo situó en el lateral diestro.

Los cambios tuvieron su efecto. El equipo seguía mostrando un fútbol triste y plano, pero la mejoría defensiva fue evidente. El problema es que esto solo le sirvió para sumar un empate tras otro, bagaje insuficiente para un equipo que aspiraba a regresar a Primera División. La primera alegría no llegó hasta el presente año con la victoria al conjunto navarro el 12 de enero y después de seis encuentros en el que solo sumó derrotas y tablas.

Pero no hubo continuidad. Fue una mejoría irreal ya que los supuestos brotes verdes vistos en el estreno triunfador de Herrera desaparecieron con otro cúmulo de decepcionantes empates. Y justo después de volver a ganar, el 17 de febrero contra el Sporting, llegó la última y posiblemente definitiva decepción del veterano técnico el pasado fin de semana en Alcorcón.

Su desesperación es evidente después de haber probado todos los esquemas posibles, dar oportunidades a la mayoría de jugadores y tratar de motivar a la plantilla con un discurso que ya parece agotado. Tras caer en la capital volvió a repetir lo de que no se rendirá ni arrojará la toalla, pero él es el primero que sabe que ahora mismo se encuentra en la cuerda floja y que su futuro en el club no está, ni mucho menos, asegurado.

A su favor juega el cariño que se le tiene por los conseguido en su etapa pasada. En su momento dejó mal sabor de boca que un hombre tan querido por toda la familia amarilla no pudiera disfrutar de la máxima categoría más tiempo y saliera por la puerta de atrás. Por ello se veía como una nueva oportunidad de arreglar brechas pasadas y volver a unir los caminos de dos partes que tantas cosas grandes hicieron cuando se juntaron. Es por ello por lo que se le ha aguantado tanto. Con Manolo Jiménez, por poner el último ejemplo, la paciencia fue mucho más limitada y al andaluz se le cesó sin que la Unión Deportiva estuviese tan alejada de sus aspiraciones como se encuentra ahora de sus aspiraciones.

Futuro negro. Pero el sábado, esa confianza terminó por quebrarse. El ánimo de Paco Herrera está por los suelos y para él cada partido será prácticamente una final a partir de ahora. En cualquier momento se puede producir su salida porque el cambio que se esperaba con su regreso nunca llegó a producirse. Las Palmas no sabe lo que es vencer fuera de casa con él al mando y ni siquiera ha conseguido ganar dos partidos consecutivos. 100 partidos después, y ya con todas las ilusiones y los sueños rotos, la suya es la crónica de una muerte anunciada.

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    El presidente.
    El entrenador.
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    De todos por igual.
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