Vivien Déniz, este martes, en la Fundación Francis Naranjo, donde protagoniza mañana su 'performance'. / COBER SERVICIOS AUDIOVISUALES

Vivien Déniz transforma su cuerpo en una paleta de colores y vomita sobre «la baba» capitalista

La artista grancanaria protagoniza la 'performance' titulada 'Fakk KKK', este viernes, a las 19.00 horas, en la Fundación Francis Naranjo

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

El capitalismo y la sociedad de consumo cada vez más feroz revuelven las tripas a Vivien Déniz. A nivel mental y físico, como pondrán de manifiesto durante la 'performance' que protagoniza mañana viernes, a partir de las 19.00 horas, en la Fundación Francis Naranjo, ubicada en el número 63 de la Avenida Primero de Mayo de la capital grancanaria.

'Fakk KKK' se titula esta intervención artística que, sin duda, no dejará indiferente a los asistentes. «Es una 'performance' bastante íntima y maternal que va a captar todo el recorrido de una obra cíclica que he hecho en los últimos años», avanza esta artista, graduada en Bellas Artes, que transita por los márgenes y que se implica como activista Queer por los derechos de las personas trans.

El título, apunta, parte de «una transformación de la palabra inglesa 'Fuck' [joder]» y las tres KKK significan «contra capitalismo cultural».

Significados

Durante esta pieza, Vivien Déniz habla al público sobre su obsesión con «una baba». Esa baba es «el capitalismo y el consumo en los que estamos sumergidos». Apunta que es «transparente, nos envuelve y nos hace actuar y 'performar' de formas ridículas, según mi punto de vista», subraya en la Fundación Francis Naranjo.

«Estoy obsesionada», reitera, «con señalar y pintar esa baba para saber dónde está colocada». «El hecho de vivir entre cemento, encima de una plataforma como la Tierra, que ya está hecha, forma parte de mi pensamiento crítico», añade.

¿Y cómo cobra vida mañana ese mensaje? «Lo que pasará en la 'performance' es que me convertiré en una paleta de color e intervengo sobre un soporte. En este caso, un cuerpo, que no es el mío. La 'performance' consiste en vomitar. Voy a vomitar colores. Es un tipo de acto político, en el que hablo del vómito en sí y de la antiestética. La interpretación del vómito es dual, puede verse como algo asqueroso y conflictivo. Yo hablo de lo que genera ese vómito, es una especie de ritual en el que expulso lo tóxico que llevo dentro... me sirve como acto de rebeldía ante esa baba que es el capitalismo. No solo está sobre mí, está también en mi interior y constantemente lo quiero expulsar», apunta este admirador confeso del Accionismo vienés y de Millie Brown, emblema contemporáneos de piezas 'Puke' (vómito en inglés).

Visceralidad y belleza

Vivien Déniz defiende que se trata de una 'performance' «visceral», pero también «bella». «Vomito colores y se hace una metodología del color. Empiezo por el amarillo, el color más puro, para después pasar al naranja y al rojo. Mi estómago se transforma en una paleta de color», explica sobre una intervención que realiza de forma muy puntual y con una supervisión médica previa. « Tengo que tener disciplina y un contacto con mi propio cuerpo para saber hasta qué punto puedo forzarme», defiende la artista.

Déniz entiende la sala de arte donde se desarrollará 'Fakk KKK' como «un espacio normativo», en el que «un sujeto disidente», como él mismo se autodefine, «interviene» para fulminar esa misma «normatividad».

Reconoce que su 'peformance' una especie de instalación efímera, en la que habrá una voz constante, la suya que recitará «un poema, el manifiesto de toda la obra», así como unas pistas instrumentales a modo de «piezas contemplativas» que él mismo ha creado fruto de su labor como dj. Cuenta con la participación de dos personas más y advierte que su principal objetivo es «el proceso», ya que aspira a que cada individuo que acuda a la cita de este viernes en la Fundación Francis Naranjo saque «sus propias conclusiones».

Desde su etapa como estudiante en las universidades de La Laguna y Granada, Vivien Déniz ya comenzó a crear piezas no solo acordes a sus líneas de pensamiento, sino también a la defensa del planeta. «Me interesa que las cosas sean efímeras. La basura no es efímera y por eso trabajo con la basura y los residuos. Si soy artista, en mi metodología figura mi mentalidad crítica y la idea de actuar con cosas ya creadas, para no generar nuevos residuos. Por eso, a veces voy al rastro y a los contenedores para crear piezas a partir de las cosas que encuentro ahí», explica la creadora grancanaria.

Vivien Déniz, este martes. / cober servicios audiovisuales

«Estamos iniciando en Canarias los 'ballrooms' para que haya una escena 'Queer' disidente»

Tras la 'performance' denominada 'Fakk KKK' de este viernes en la Fundación Francis Naranjo, Vivien Déniz seguirá con sus piezas nocturnas en los 'ballrooms' «que estamos iniciando en Canarias». Estos enclaves se inspiran en los que proliferaron, apunta, «en Nueva York desde antes de los años 80 donde las personas Trans de los suburbios se liberaban y hacían fiestas para sobrevivir».

«Estamos iniciando en Canarias estos 'ballrooms' para que haya una escena 'Queer' disidente. Suelo hacer mis 'performances' ahí por las noches», dice Vivien Déniz.

El próximo viernes, día 16 , también a partir de las 19.00 horas, la Fundación Francis Naranjo acoge otra 'performance'. En este caso se titula 'El (A) Dorado' y la protagoniza el artista chileno Antonio Guzmán, nacido en Valparaíso en 1964. Esta intervención efímera se integra dentro del proyecto 'Escuela de Instrucción de la Didáctica', creado por el propio Guzmán. Su 'performance' parte de un juego de palabras, donde el término el dorado se refiere a una leyenda o mito que nació de la conquista de América por los españoles y que en el delirio de aquellos conquistadores se pensaba en la existencia de una ciudad construida en oro. Antonio Guzmán se presenta con una máscara de luchador mexicano y reflexiona sobre la lucha de poderes en América Latina.