Grossman, en su etapa como corresponsal en uno de los frentes que cubrió en la Segunda Guerra Mundial. / R. C.

Vasili Grossman vence al fin a la implacable censura estalinista

'Stalingrado', la primera parte de su ambicioso ciclo narrativo, se publica íntegra en español 56 años después de la muerte del escritor ruso

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCI Madrid

Casi seis décadas después de su muerte, Vasili Grossman (1905-1964) vence a la censura soviética. Por primera vez se publica tal como la escribió 'Stalingrado' (Galaxia Gutenberg), la primera parte de 'Vida y destino', la épica novela del escritor y periodista ruso sobre el violento siglo XX. Legendario cronista de las batallas de Moscú, Stalingrado, Kursk y Berlín, para 'Estrella Roja' todo fue bien mientras alabó y se sometió al rigor estalinista. Cuando disintió, el inmisericorde rodillo de la censura lo aplastó.

Grossman quiso narrar los dramas que vivió en la II Guerra Mundial y su experiencia en los frentes en un ambiciosa novela con dos partes. La segunda, escrita a partir de 1949, es la elogiada 'Vida y destino'. La primera, iniciada en 1943 y publicada en 1952 con el título 'Por una causa justa', debía titularse 'Stalingrado' y fue destrozada por la represora maquinaria estalinista. Se acepta que 'Vida y destino' es a la literatura del siglo XX lo que 'Guerra y paz' a la del XIX. Pero a diferencia de Tolstói, que publicó su novela tal como la concibió, Grossman murió sin saber si se salvaría su obra maestra.

'Por una causa justa', el título impuesto por el aparato estalinista, es una frase del ministro de Exteriores ruso en la invasión de Alemania, según constató Robert Chandler, traductor de Grossman al inglés. Tras un larga investigación y muchas entrevistas con especialistas rusos y con el hijo adoptivo de Grossman, Fedor Guber, Chandler se impuso la titánica labor de reconstruir la novela según la concibió su autor. Con ayuda de Yury Bit-Yunan, una autoridad en la figura y la obra de Grossman, Chandler cumplió su objetivo en 2018. Setenta años después de que fuera escrita, y 54 de la muerte de Grossman, aparecía e inglés como 'Stalingrado', la versión más fiel al original y que ahora llega al lector español.

Chandler rastreó en el Archivo Estatal de Literatura y Arte de Moscú los legajos sobre la novela que Grossman comenzó a escribir al regresar del frente. Acabada en 1949, la reescribió hasta cuatro veces para satisfacer a sus editores antes de publicarla a finales de 1952 en la revista 'Novi Mir'. Los editores eran funcionarios que impusieron que Víktor Shtrum, protagonista y 'alter ego' del autor, fuera comisario militar en lugar de físico. Suprimieron capítulos «civiles» y pasajes considerados «frívolos» para narrar la mítica victoria en Stalingrado. No podía hablarse de latrocinios y penurias en el ejército rojo, de hambre, chinches, piojos o pulgas que ensuciaran el carácter épico de la batalla.

     Tantas fueron las mutilaciones, que Grossman escribió a Stalin en 1950 para que actuara en su favor. Le dice que el volumen de correcciones, resoluciones y recomendaciones «ya se acerca al de la propia novela» e implora un pronunciamiento favorable a su publicación. «Le ruego encarecidamente que me ayude a resolver la cuestión del destino de este libro que considero como la obra fundamental de mi vida», le suplicó a Stalin. El dictador y genocida no movió un dedo ni contestó.

 La novela, con todo, fue inicialmente bien acogida y aspiró al premio Stalin. Pero un demoledor artículo en 'Pravda', diario oficial del Partido Comunista, la apuntilló. «Una novela que falsea la imagen del pueblo soviético», «Por mal camino» o «Un espejo deformante», decían las negativas críticas en los medios oficiales.

Once versiones

Muerto Stalin apareció como libro en dos versiones: en una editorial militar en 1954, y en otra literaria en 1956, que fue la referencia de las reediciones rusas y las traducciones. Unas ediciones que poco tienen que ver con las versiones mecanografiadas que Grossman dejó, como Chandler comprobó en los archivos moscovitas. Descubrió hasta once versiones, algunas «completas» y otras «parciales». La tercera, una copia «bastante limpia, con revisiones a mano y más audaz e intensa» es «la más fiel al manuscrito original» y en ella se basa esta nueva y monumental edición de 1.200 páginas.

Chandler cree «imperdonable» que «continuáramos omitiendo muchos de los mejores pasajes ingeniosos, imaginativos y curiosos» de la obra de Grossman. Unas mutilaciones recuperadas y que en la edición de Galaxia Gutenberg aparecen en tinta gris para distinguirlas. «La tratamos como un restaurador trata un cuadro dañado», sostienen sus rescatadores.

Nacido en Berdíchev (Ucrania) en una familia judía, Grossman no se educó en la tradición hebrea. Ingeniero hidráulico, empezó a escribir relatos en la universidad y se entregó de pleno a la escritura a mediados de los años treinta. Apoyó la Revolución de 1917, pero la Gran Purga estalinista de 1937 afectó a familiares, amigos y a su pareja. Aún así, mantuvo su compromiso con el destino del pueblo ruso y estando exento del servicio militar, se presentó voluntario al estallar la guerra. El totalitarismo soviético lo destruyó requisando y prohibiendo sus textos. Murió creyéndolos perdidos para siempre.