Viggo Mortensen recoge el Premio Donostia del Festival de Cine de San Sebastián. / EFE

«Vamos a salir mejores porque la incertidumbre de la vida es más obvia»

Viggo Mortensen, al recoger el Premio Donostia del Festival de San Sebastián, sostiene que la pandemia «nos obliga a pensar seriamente en la sanidad y la educación públicas» y en la necesidad de cuidar a los mayores

ALBERTO MOYANO San Sebastián

Viggo Mortensen (Nueva York, 1958) entra en la sala de entrevistas y suelta un «gora Donostiako Zinemaldia» que parece un ensayo previo a la recogida anoche en el Kursaal del galardón del Festival de Cine. En realidad, Mortensen no oculta que ha venido mucho más interesado por promocionar su primera película como director que por recoger el Premio Donostia. Afable, locuaz y muy profesional, el actor afirma creer que «de lo que está pasando ahora en el mundo y que se refleja un poco en 'Falling', podemos salir un poco mejores». Si van a leer del tirón sus respuestas, cojan aire primero.

–¿Tuvo la tentación de rechazar el Premio Donostia, alegando que no era el momento, dada la situación mundial a causa de la pandemia?

–No, yo estaba ansioso por volver al cine como espectador y lo hice en cuanto pude. En los últimos meses he ido mucho a las salas. La primera vez estaba nervioso, pero, viendo las distancias entre espectadores con mascarillas, pensé: 'Esto es tan seguro como mi casa, más que andar por la calle y, por supuesto, más que un bar o una terraza'. Además, me di cuenta de cuánto había extrañado la experiencia de estar en una sala oscura con otra gente a la que no conocía, abierto al misterio de lo que iba a ver y escuchar. Me encantó.

–Y también presenta 'Falling'.

–Hace un mes me sentía bastante seguro y el 2 de octubre parecía una buena fecha para su estreno, pero ahora con lo que está pasando, a ver. Es que ha sido un año muy raro. Nosotros hemos tenido más suerte que cualquier otra película en el sentido de que somos los únicos que hemos sido elegidos para Sundance, Cannes, Toronto o San Sebastián. No hay ninguna otra película que tenga todos esos laureles, pero no se celebró Cannes. Te eligen allí por tu primera película y es lo más grande, pero no se pudo celebrar. Cuando me dijeron que San Sebastián se iba a celebrar físicamente, como están haciendo con éxito, no dudé, no pensé: esperamos. Estoy muy feliz de estar acá y veo que están haciendo bien, tomando las medidas de seguridad. Y además, aunque las salas estén al 50% por seguridad, se está vendiendo todo.

Estado de negación

–¿Su película también refleja una sociedad en crisis?

–Aunque se hizo antes de la pandemia, 'Falling' trata algunos temas actuales. No estamos pasando solamente una crisis sanitaria, sino también y desde hace años ha crecido la polarización y la crispación social, en EE UU y, desde luego, en España. Han aflorado políticos en todos los lados que parecen cumplir la doble función de pirómanos y bomberos. Es una cosa descarada. No es la primera vez en la Historia, pero es preocupante, no sólo que esta gente esté ahí, sino que haya una parte de la población que los apoye incondicionalmente, lo cual me parece absurdo. O que en la pandemia haya gente en estado de negación y piensen que llevar mascarilla es una limitación de su libertad. ¿Tan difícil es? El egoísmo que supone eso, no están pensando en los demás. Aun así, yo pienso que de lo que está pasando ahora en el mundo podemos salir un poco mejores.

–¿En qué sentido?

–La incertidumbre de la vida es ahora más obvia. Somos más conscientes de que la vida es frágil y de que a lo mejor debemos prestar más atención a lo que nos rodea, ser más compasivos con los demás, pensar seriamente de otra manera sobre lo que son la sanidad y la educación públicas, que no deben ser empresas y negocios al límite todo el rato a las que cualquier crisis desnuda. Esto no puede seguir ocurriendo. Confío en que vamos a salir mejores de esto, más conscientes.

–El hecho de que presente una película como director y no como actor ¿le pone más nervioso?

– Estoy mucho más nervioso por recibir el Donostia, por un lado, y por presentar mi primera película como director, por otro, en una de las mejores salas de cine como es el Kursaal. Es un momento muy importante. Presentar esa película me pone mucho más nervioso que haberla rodado. Siempre me ha gustado el trabajo colectivo de preparar una película y desde hace muchos años he valorado el sacrificio individual que hace un equipo de rodaje. Siempre he hecho muchas preguntas a directores, fotógrafos, actores... y la diferencia en este caso era que las preguntas me las hacían a mí. Y no puedes decir: «Interesante pregunta. La pienso y te respondo el mes que viene». Como preparamos muy bien todo, estaba tranquilo. Me encantó la experiencia y estoy ansioso por repetir.

–¿Cree que los ancianos son los nuevos parias de la sociedad?

– Para mí, no. Algunos políticos sinvergüenzas y alguna gente inconsciente igual sí piensan en estos términos de los mayores. Es ignorancia, falta de compasión, pero yo creo que son minoría. La gente está más consciente no sólo de los mayores, sino de llegar a esa edad y de preguntarse: ¿quién me va a cuidar a mí? Además, los que se ocupen, ¿me dejarán algún margen de independencia para decidir cómo quiero estar o vivir mis últimos días? Te puedes pasar queriendo ayudar y que se enojen, pero no pasa nada. Cada día es diferente, hay que ser flexible.

–En los títulos de crédito agradece a mucha gente que ha sido importante en su vida. ¿Ha volcado en 'Falling' todo lo aprendido a lo largo de su carrera?

–Sí, esa gente y más. Soy consciente de que lo que se ve y lo que se escucha en esta película es fruto de todo lo que he visto como espectador desde que fui al cine como espectador con mi madre, de todos los rodajes en los que he estado.