Antonio Mercero, Jorge Díaz y Agustín Martínez son los ganadores del Planeta. / EFE

La triple y planetaria salida del armario de Carmen Mola

«El anonimato es un secreto abrasador», dicen Antonio Mercero, Jorge Díaz, y Santiago Martínez, los narradores ocultos tras el seudónimo

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCI Barcelona

Un perro juguetea en un barrizal con la cabeza de una niña desgajada de su cuerpecito. Así arranca 'La Bestia', la novela con la que Carmen Mola ha 'salido del armario' por vía planetaria, llevándose el millón de euros que desde ahora corresponde a los ganadores del Premio Planeta. Tras la identidad de Mola se ocultaban tres guionistas y narradores -Antonio Mercero, Jorge Díaz y Agustín Martínez-, que, liberados del secreto de su alias literario, prometen al lector «una novela trepidante, a veces salvaje, en la que el 'thriller' se mezcla con la historia y en el más puro estilo Mola».

Estamos en el Madrid de 1834 asolado por una epidemia de cólera y una terrible ola de asesinatos cuyas víctimas son las niñas de los barrios más miserables. A partir de su inicio brutal del perro zarandeando la cabecita bajo un aguacero, «el tono sube, y como en las novelas de Carmen Mola, la violencia es explícita, con un punto hiperrealista», explican sus autores, que han hecho historia en el Planeta con triple ganador.

«Madrid es la verdadera protagonista de la novela. Una ciudad sucia, sin aceras y sin ley, cercada por el cólera, por las tropas carlistas, con lúgubres entierros y confinamientos como los que padecimos durante la pandemia», relata Jorge Díaz (Alicante, 1962) felizmente liberado del secreto de Carmen Mola, dinamitado por obra y gracia del Planeta y su bolsa millonaria, maniobra sobre la que llueven ya las críticas feministas.

«Es una novela de Carmen Mola, con todo lo que supone, plagada de asesinatos y terror, en la que una bestia, hace salvajadas», corrobora Antonio Mercero (Madrid, 1969), hijo del realizador del mismo nombre y coguionista con Díaz y Martínez de series como 'Hospital Central' y 'Monteperdido'. La protagoniza Lucia, una huérfana adolescente, «de modo que tiene un aire dickensiano que nos gusta a los tres y es un espejo deformado de nuestra realidad», señala Martínez (Lorca, Murcia, 1975), el más joven del trío.

Convencidos de que «las ideas de cada cual se enriquecen con las de los otros», hace cuatros años se propusieron narrar a seis manos. Aplicaron a la novela la mecánica de los guionistas y consiguieron un éxito arrollador con Mola. Pensaron que Carmen era un nombre «universal», fácil de pronunciar en todos los idiomas, y el seudónimo surgió de un chiste fácil. «Enseguida pensamos que Carmen molaba, y de ahí el apellido», reconocen.

Hartos de mentir

Han vendido medio millón de ejemplares de las tres novelas que protagoniza la atípica inspectora Elena Blanco, -'La novia gitana', (2018) ,'La Red Púrpura' (2019) y 'La nena' (2020)- y decidieron que si salían del armario lo harían «a lo grande». «Llevábamos cuatro años mintiendo a diestro y siniestro y estábamos hartos de tanta falacia», confiesa Díaz. Tomaron la decisión de desvelar sus identidades «con pompa y aparato» y la oportunidad se la brindó el Planeta. «El anonimato es muy cómodo pero tiene algo de secreto abrasador», se justifican. «Si ganábamos, cantábamos. Y si no, callábamos. Ahora ya nos pueden zurrar a la cara», dice Mercero con el trofeo en sus manos.

No creen que está triple y planetaria salida del armario vaya a restarles lectores. Al contrario, piensan que el éxito de Carmen Mola crecerá. «Tenemos una confianza ciega en la novela y por eso la presentamos al Planeta», explican. Una maniobra de riesgo con final feliz que supone una traición parcial a Penguin Random House, el feroz competidor de Planeta, sello que les acogió y donde les amparó María Fasce, editora de las tres primeras novelas de Elena Blanco. Y es que en el catálogo de Alfaguara se anuncia para 2022 'Las madres', cuarta novela de esta inspectora cincuentona al frente de la Brigada de Análisis de Casos (BAC).

LAS FRASES:

  • El seudónimo. «Carmen era fácilde pronunciar en todos los idiomas y enseguida pensamos que molaba»

  • El relato. «'La Bestia' esuna novela salvaje, plagada de terroren el más puroestilo Mola»

Trabajaron en la novela durante el confinamiento, estableciendo paralelismos entre el Madrid paupérrimo y ultraviolento y frentista de 1834 con políticos escapistas y castigado por el cólera y el del coronavirus. Mercero, autor de varias novelas, pasó de considerar que su trabajo era «irrelevante» a pensar «que suministrar entretenimiento y evasión es más necesario que nunca».

Si nadie les obliga no piensan llevar la pantalla o guionizar 'La Bestia'. Lo dejan para otros, como han hecho con la serie de 'La novia gitana' que prepara ya Paco Cabezas para Atresmedia, el brazo audiovisual de Planeta. De nuevo todo se quedará en casa y el Grupo Planeta hará caja con esta y las futuras novelas de los tres autores birlados a la competencia, como ocurrió en 2019 con Javier Cercas y Manuel Vilas.

Díaz, Martínez y Mercero tendrán que repartirse el millón de euros del galardón, que les dejará a cada uno 333.333,33 euros ya que piensa ser «rigurosamente equitativos». Entre estos tres mosqueteros del 'noir', tanto monta, monta tanto. «Ninguno llevamos la batuta. No nos hemos peleado y no nos vamos a pegar ahora, y menos por dinero» dicen risueños. «Éramos anónimos para el lector, pero no para Hacienda, que nos hará las cuentas a cada uno el próximo ejercicio como nos las ha hecho en estos últimos años», apunta Mercero.

«El estalinismo ha quedado impune», lamenta Sánchez-Garnica

«Al contrario que el nazismo, que tuvo su condena universal y su juicio de Núremberg, el estalinismo ha quedado impune. Stalin murió en su cama y todavía hoy hay quien se declara estalinista con orgullo». Y bien que lo lamenta Paloma Sánchez-Garnica (Madrid, 1962), autora de 'Últimos días en Berlín', la novela con la que se ha convertido en la primera finalista del Planeta que recibe un cheque de 200.000 euros.

«Es una historia de gente corriente contada a pie de calle y ambientada en una época muy convulsa, devastadora pero fundamental para la Europa del siglo XX», explica. La protagoniza Yuri Santacruz, joven de madre rusa y padre español «que no renuncia al sueño de reencontrarse con su madre y su hermano tras verse obligado a huir del régimen leninista y recalar en el convulso Berlín de los años 30».

En un relato de más de 600 páginas aborda «las consecuencias de los totalitarismos en la vida cotidiana en una momento en que coinciden el ascenso del nazismo, del bolchevismo y el estalinismo», precisa. «Me pregunto cómo fue posible que Europa no imaginara lo que iba a ocurrir y los ciudadanos alemanes no fueran capaces de ver el peligro que se les venía encima».

Transcurre en un arco temporal «que va desde el 30 de enero de 1933, cuando Hitler es nombrado canciller, al 30 de abril 1945, cuando el Ejército Rojo entra en un Berlín destrozado, lleno de mujeres y de niños y ancianos». «Junta la Historia con la peripecia personal. Hay un triángulo amoroso y una amistad forjada en unas condiciones tremendas y desesperadas, en medio de una trama de búsqueda que espero que mantenga al lector pegado a la novela», dice la narradora.

Cree Sánchez-Garnica que la literatura «es una manera de alerta para evitar que cometamos los peores horrores del pasado, aunque en las democracias occidentales creamos estar a salvo». «Si no entendemos lo que sucedió hace 80 años, estaremos bajo amenaza de que ocurra de nuevo, como decía Primo Levi sobre el Holocausto», alerta esta exabogada que dejó la toga por la literatura.