La pintora Marta Mariño presenta su exposición 'Sinestesia' en la Casa-Museo León y Castillo, de Teldex. / C7

«Mi trabajo está sujeto a la experimentación y a encontrar nuevas vías de expresión»

La artista grancanaria Marta Mariño exhibe, en la Casa-Museo León y Castillo de Telde, 'Sinestesia', su nueva serie plástica

GABRIELA VICENT Las Palmas de Gran Canaria

La sinestesia es una figura retórica que, además de la mezcla de sensaciones auditivas, visuales, gustativas, olfativas y táctiles, asocia elementos procedentes de los sentidos físicos con sentimientos. La creadora Marta Mariño exhibe, en la sala de exposiciones de la Casa-Museo León y Castillo de Telde su última entrega individual titulada 'Sinestesia'.

En esta nueva serie Mariño señala que ha querido representar en cada obra « un ritmo, un movimiento, una sensación de interpelación mediante figuras ambiguas y extrañas, o a veces reales y con una extensa paleta, en un mundo o realidad imaginada donde las sitúo con diferentes técnicas y tonalidades, que es como en la música que, según lo que se escuche, se siente y se sueña de forma a veces inverosímil».

La creadora, que pertenece a la generación de pintoras que alcanzaron la madurez artística entre los años 70 y 80 del pasado siglo, señala que su trabajo siempre está sujeto a la experimentación y al deseo de encontrar nuevas vías de expresión, tanto en técnicas como en la utilización de distintos materiales. Por ello admite que «una nueva exposición de alguna manera es un nuevo camino, un alumbramiento».

Marta Mariño, que con su muestra retrospectiva 'Los años pintados' (1977-2007) realizó un recorrido por las tres décadas de su interesante y reflexiva trayectoria creativa, persigue en 'Sinestesia', «a través del cromatismo, de las figuras objeto y del movimiento, la abstracción o el realismo, que se transformen en sensaciones visuales. Ver los sonidos, oír el movimiento o sentir el ritmo, por ejemplo, serían sensaciones a tener en cuenta en mi obra», añade. «En esta serie los colores son más vivos porque he utilizado profusamente los colores primarios para que cada color represente una nota musical y la mezcla de ellos crea una composición, que es donde radica el dinamismo de la obra».

Impresiones diferentes

Admite que la sensación de cada espectador ante sus obras será diferente. «Es igual que la música, que es percibida de una manera diferente por cada persona. Y aquí entran en juego los diferentes estados de ánimo con los que una persona se posiciona ante una obra. Esta manera de estar en el mundo la condiciona para que reaccione de una forma distinta: puede producir calma o sosiego; tensión o vibración, dinamismo... En la pintura le pasará lo mismo, cada persona lo recibirá según su bagaje y su estado anímico», dice la pintora.

«Desde mi punto de vista, lo sensorial es inherente a lo espiritual. Hay un texto fundacional a este respecto de Kandinsky 'De lo espiritual en el arte', que creo que responde muy bien a ciertos aspectos de la producción artística. Y de manera análoga, en la música se da un proceso parecido, lo que difiere son los sentidos que entran en la aprehensión de la obra», sostiene.

La condición insular

La recordada poeta Natalia Sosa Ayala dijo de Marta Mariño que «ese símbolo suyo repetido de la libertad buscada, esa ave a veces celeste, a veces rojo, en ocasiones pálido y lejanísimo con que conforma la mayoría de sus cuadros no debe representar nuestro propio alejamiento de otros paisajes ni de otras tierras, sino más bien debe propiciar el enriquecimiento de nuestra identidad insular».

Al respecto la pintora reconoce que su trabajo se inscribe «dentro de un contexto que no se puede obviar, como es la condición insular. Aun así, mi conciencia va allá donde me lleven mis sentimientos y mi compromiso artístico, en este sentido no tiene límites ni lugar».

La pintora Francisca Casillas fue su madre y siempre está presente en su producción, porque para Mariño tuvo una influencia capital en su decisión de convertirse en artista, «ya que viví viendo, oliendo y sintiendo su arte en todo momento», recuerda. Con los creadores y creadoras de su generación considera que los une «el momento histórico que nos tocó vivir, las experiencias comunes y las trayectorias pictóricas a lo largo de los años».

Su generación

De esa generación recuerda a «Sira Ascanio que ya no está entre nosotras, pero sí su pintura, Pilar Rodiles, Rufina Santana, Fabiola Ubani, Mercedes Mirazo o mi hermana, Mercedes Mariño».

La pintora, cuya gran parte de sus obras se encuentran expuestas en importantes museos y centros institucionales de Canarias y el resto de España, además de Francia, Alemania y Venezuela, considera notable la aportación artística al arte de la islas que formularon figuras como «Jorge Oramas, Plácido Fleitas o Felo Monzón, adscritos a la corriente del Indigenismo; el surrealismo de Óscar Domínguez y Juan Ismael; el informalismo de Manolo Millares, Martín Chirino y Lola Massieu o el movimiento ZAJ de Juan Hidalgo y Marchetti, aunque muchas de sus obras se han realizado fuera de Canarias».