Una sala equipada para retransmitir conciertos sin público / Igor Martín

El 'streaming' permite esquivar la crisis a la industria musical

El aumento de suscriptores en las plataformas compensó el desplome de la venta de cedés y la caída de derechos de autor por el cierre del ocio nocturno

Alfonso Torices
ALFONSO TORICES Madrid

La música en 'streaming' -las canciones en audio o en vídeo escuchadas a través de plataformas como Spotify, Apple Music, Amazon Music o YouTube-, que es actualmente la mayor fuente de ingresos de la industria discográfica española, ha convertido a este sector en uno de los pocos que ha logrado esquivar la crisis desatada por la covid y ha aumentado sus ingresos el año pasado.

La industria musical española recaudó en 2020 casi 354 millones de euros, lo que supone una mejora del 4,4% sobre el ejercicio anterior. Es su mejor resultado económico desde hace trece años y significa que acumula ya ocho años consecutivos de crecimiento de los ingresos, según el balance realizado por Promusicae, la organización que aglutina al 95% de las firmas del mercado fonográfico español.

Pese a ser uno de los pocos sectores que se salvó de la quema, las ganancias están muy por debajo de las previsiones que las compañías hicieron antes de la pandemia, cuando esperaban una mejora similar a la de 2019, que fue del 22,5%. Los responsables de Promusicae, de hecho, calculan que la caída general de las ganancias durante los tres meses de confinamiento y el desplome de las ventas de cedés y de los derechos de autor durante el resto año (por los cierres y limitaciones horarias de comercios, hostelería y ocio nocturno) les ha hecho perder unos 50 millones de euros. Antes de la emergencia sanitaria preveían facturar 400 millones.

El vinilo resiste incluso a la pandemia y con 1,9 millones de discos comprados es el 35% de toda la venta física de música en España

La clave del sector para surfear la profunda crisis general es que, tras una acelerada reconversión tecnológica, es una industria eminentemente digital. La venta física -discos, cedés y vídeos- representó el año pasado en España solo el 18% del consumo de música. Ocho de cada diez compras son digitales y la casi totalidad de ellas, el 96,8%, son ingresos por 'streaming'. Las ganancias por descargas digitales permanentes de canciones o álbumes, lo que hasta hace poco se creía que iba a ser el recambio tecnológico de los soportes físicos, son, sin embargo, ya algo marginal. El año pasado solo aportaron 5,2 millones de euros, con un descenso del 15%.

El negocio está en el 'streaming' y, sobre todo, en el audio 'premium'. En España hay ya 3,7 millones de suscriptores de pago de las plataformas musicales. Supone un crecimiento del 23% en 2020 y permite que las discográficas ingresen por este concepto 157,4 millones o, lo que es lo mismo, el 63% de todo lo que recaudan por 'streaming'. El consumo musical digital sin descarga se completa con la escucha y disfrute de audio y vídeo gratuitos en plataformas, que, no obstante, proporciona a las discográficas más de 90 millones vía tarta publicitaria. La escucha gratuita de audio aumentó un 81% en España el año pasado.

La puntilla a la venta física

El cierre de comercios o la limitación de horarios dio en 2020 la puntilla a una venta física, que no representa ni uno de cada cinco euros que ganan las discográficas. El cedé, de capa caída desde hace años, se desplomó nada menos que un 33% el año pasado. Se vendieron unas 2,3 millones de copias menos que en 2019. Sin embargo, el que parece imbatible desde que resurgió con fuerza en el último lustro es el vinilo. El año pasado, pese a los cierres, se vendieron 1,2 millones de discos de los de toda la vida, un 1,3% más que el año anterior y casi el doble que en 2017. Los casi 19 millones de facturación representan el 35% de todas las ventas físicas.

La otra gran caída en el año de la covid fueron los derechos de propiedad intelectual, que retrocedieron un 27,6% en doce meses. Estos ingresos, que son los pagos que radios, bares, restaurantes, hoteles, pub y discotecas hacen a los autores y a las discográficas encogieron por el descenso de la publicidad, las limitaciones a la hostelería y por la práctica desaparición de ocio nocturno.

Bad Bunny, David Bisbal, Pablo Alborán, Karol G y Nicki Minaj o The Weeknd, a la cabeza de las canciones y álbumes más escuchados

«Siento una satisfacción especial al presentar estos datos positivos. Es un momento delicado para nuestros artistas, que siguen sin saber cuándo podrán recuperar el necesario contacto con su público después de tantos meses de parón de la actividad del directo. El esfuerzo de las compañías para mantener una parte de los ingresos de los creadores durante la pandemia ha sido fundamental y la sociedad española ha respondido con su consumo diario. Para los artistas y para los que nos dedicamos a dar curso a su torrente creativo es la mejor recompensa», aseguró hoy Antonio Guisasola, presidente de Promusicae.

A la fortaleza de la industria musical española en pleno vendaval económico y social contribuyó una política agresiva de lanzamientos, con incesantes temas nuevos cada semana, «lo que animó el consumo».

El 'top 10' de los discos más escuchados del año en España lo encabeza el rapero portorriqueño Bad Bunny, seguido por David Bisbal, Pablo Alborán, Anuel AA y J Balvin, subrayando el fuerte tirón de los ritmos latinos y de los artistas locales (11 de los 20 primeros lugares).

Algo parecido ocurre si se pone la lupa solo en los 'singles'. El 'top 10' de canciones de 2020 lo encabeza 'Tusa', de Karol G y Nicki Minaj, seguida por 'Se Iluminaba', de Fred de Palma y Ana Mena; 'Blinding Lights', de The Weeknd; 'Hawái', de Maluma; y 'Dance Monkey', de Tones and I.