La poeta grancanaria Silvia Rodríguez. / NIEVES DELGADO

Silvia Rodríguez: «Quiero llegar a la remota constelación del dolor a través de la poesía»

La escritora grancanaria presenta su último libro, 'Provincia del dolor' el día 4 de marzo en la Casa-Museo León y Castillo de Telde

GABRIELA VICENT Las Palmas de Gran Canaria

Silvia Rodríguez (Gran Canaria, 1970) ahonda en su último poemario en lo que ella misma denomina «la remota constelación del dolor». A través de más de cuarenta poemas, la poeta realiza un profundo recorrido por el sufrimiento físico y mental, creando un universo personal y onírico dentro del prosaico ambiente hospitalario. Sus últimos versos se escribieron pocos días antes de declararse el confinamiento severo en España, en marzo de 2020. Por eso, a pesar de que la autora desvincula su obra de la dura experiencia vital generada por la pandemia, sí reconoce que sus poemas cobran ahora más sentido si cabe para el lector.

'Provincia del dolor' se presenta el día 4 de marzo, a partir de las 19.00 horas, en la Casa-Museo León y Castillo de Telde con participación del también escritor Pedro Flores, quien también prologa el citado poemario.

Silvia Rodríguez se acerca a la literatura desde su niñez, fascinada por los universos fantásticos de grandes clásicos como Roald Dahl, Jack London o R.L Stevenson. De ahí, el salto a la poesía llega de la mano de Lorca y su 'Romancero Gitano'. «Hay personas que no se enfrentan nunca a la enfermedad y hay quien se ve obligado a ello desde muy pequeño», señala. La literatura aparece entonces como evasión, como vía de escape a una realidad difícil que nos obliga a enfrentarnos cara a cara con el sufrimiento. Y, con todo, la autora se resiste a considerar la escritura una tabla de salvación. «La literatura es otra cosa, no es un ejercicio terapéutico. La poesía es creación con mayúsculas».

Y es que los referentes literarios son muy heterogéneos en la obra de Silvia Rodríguez. El título de su libro, 'Provincia del dolor', alude directamente a la obra del célebre surrealista Paul Éluard, 'Capital del dolor'. No es una conexión casual. «Es un pequeño homenaje a un grande del surrealismo, que se definió en un poema como la última lucha para no morir. La tradición enriquece, comprender que otros, durante siglos, han construido también el presente de la poesía me parece algo innegable», añade.

'Provincia del dolor' crea un curioso universo, repleto de referencias hospitalarias, un imaginario propio repleto de términos sanitarios. «Trato, a través de la poesía, de profundizar en el dolor físico y psíquico. El primer poema del libro, 'Robot de hospital', de alguna forma me enseñó ese camino que se cruza a ciegas y que conduce un a escenario cruel, de debilidad, que quise describir, inventar, transformar en poemas». De hecho, un alfabeto íntimo y personal, junto con obsesiones propias, son los instrumentos para plantear un lenguaje en esa oscuridad, una plástica dentro del sufrimiento humano, del real y del onírico.

«Aparecen bustos imaginarios, hombres y mujeres de gasa, jardines para la vesania o el poeta que viene a verme», detalla Silvia, a modo de ejemplo. «Hay diferentes hilos que desovillar, tanto realistas como metafísicos o muy cotidianos y mundanos para los personajes que en él se desenvuelven», añade.

Este libro se publica en el 2020, mientras el mundo asiste atónito a una pandemia mundial que lo paraliza. La autora desvincula su obra de la actualidad más urgente, pero cree que el sufrimiento ante la enfermedad es una experiencia universal.

«Terminé de escribirlo justo antes de marzo de 2020. Pienso que ahora, en general, hay más conciencia sobre la importancia de la salud pública. El libro no tiene nada que ver con la pandemia pero sí con escenarios clínicos; hay espacio para lo inhumano en ese contexto, como el ojo de una máquina de rayos X, pero también para lo más humano, como la mímica del dolor», apunta.

En este sentido, la poeta reconoce que trabajó con elementos y vivencias propias, pero también con ajenas y ficticias. «Quizás el lector esté ahora más familiarizado con algunas realidades vitales, pero este libro lo acabé antes de la crisis sanitaria actual y mi intención fue indagar en las debilidades, en el dolor profundo de nuestra existencia, en la extraña soledad de los vulnerables, en la salvaje reflexión del enfermo, en qué le pasa a la poesía en una mesa de quirófano», apunta.

«La sanidad pública hay que reforzarla y protegerla»

El dolor físico, emocional y espiritual se entremezcla en sus versos. Aún así, hay ciertos poemas, como 'Palacio de Cristal', 'Rayos X' o 'Sueño Adulterado', en los que las imágenes más prosaicas del mundo hospitalario adquieren un sentido onírico y hasta un lenguaje propio. ¿Estamos ante una catarsis o liberación del dolor físico o la enfermedad a través de la escritura? La poeta cree que navega a ambos lados de una frontera, la que separa la vida y la muerte. Así define 'Provincia del dolor' el poeta Pedro Flores en su prólogo: «es quizás un libro fronterizo en cuanto a su temática, que se sitúa en la mismísima frontera entre la vida y la muerte y trata de convertir en poemas la traumática experiencia de la enfermedad».

Silvia Rodríguez corrobora sus palabras e incluso va más allá. «Para Pedro Flores la poesía es una forma de nombrar y para él, si hay una palabra definitiva para con la poesía, esa no es otra que un humilde adverbio: cómo. Con este trabajo intento rozar esos criterios literarios, ciega de incertidumbre», dice.

Si hay algo que valora la poeta isleña, tras su relación directa con la enfermedad y el ambiente hospitalario desde la niñez, es su más ferviente apoyo al servicio público de salud. «El apoyo a la sanidad pública debe ser impecable en cualquier sociedad actual, hay que reforzarla y protegerla. El egoísmo y la irresponsabilidad no hacen mejor a una sociedad que ya está sufriendo mucho». Al mismo tiempo, la poeta reconoce el desgaste emocional que supone la relación directa con el sufrimiento físico. «Enfrentarse a una enfermedad, sea en primera persona o sea por las personas amadas, conmociona, devasta, erosiona y transforma algo de ti, creces involuntariamente».

Con respecto a la pandemia, la escritora se resiste a valorar sus efectos, cree que aún es demasiado pronto. «Aún no sé qué me ha enseñado», reconoce Rodríguez.