Ingrid García Jonsson y Verónica Forqué, Eva y Sofía, respectivamente, en 'Salir del ropero'. / LEANDRO BETANCOR

«No me siento cómoda con la comedia»

Ingrid García Jonsson encabeza el reparto de 'Salir del ropero', última producción del grancanario Andrés Santana, ya en los cines

VICTORIANO S. ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

A la actriz Ingrid García Jonsson (Skellefteå, Suecia, 1991) le gustan los retos y por eso entiende que cada proyecto es un paso más dentro de un aprendizaje permanente. En 'Salir del ropero', ópera prima de la gaditana Ángeles Reiné que desde ayer se proyecta en los cines, explota su vertiente como intérprete de comedia, muy poco habitual en su filmografía.

«No me siento cómoda con la comedia, porque es muy difícil. Hay un prejuicio sobre este género, que al menos en España suele estar muy maltratado y denostado como si fuera algo sencillo y liviano. Pero es igual de intensa que el drama, pero con un ritmo y una ligereza que obliga a tomárselo mucho más en serio que el drama. Con 'Salir del ropero' aprendí mucho. No busco trabajos en los que estoy cómoda, porque lo que quiero es aprender cosas nuevas», explica por teléfono desde Madrid.

Reconoce que también se animó a participar por su reparto en esta producción del grancanario Andrés Santana, que se rodó en gran medida el año pasado en Lanzarote y se culminó en Oporto. «Estaban Rosa María Sardá y Verónica Forqué y tuve la suerte de poder medirme con ellas. Son primeras espadas de la interpretación. El rodaje fue bien. Todos son duros y teníamos poco tiempo y planos complejos, con mucho plano secuencia que siempre son difíciles. Trabajamos mucho y a contrarreloj», rememora.

En esta comedia de enredo da vida a Eva, una joven que está a punto de casarse con el hijo de una familia escocesa millonaria y ultracatólica. Recibe una llamada de su abuela, que vive en la isla conejera, en la que le informa de que va a contraer matrimonio con su amiga de toda la vida, por lo que se desplaza a Lanzarote para impedirlo.

«Lo que aprendí con esta historia es que hay que ser consecuente con uno mismo y con lo que se siente de verdad. A veces, pensamos que creemos algo, porque la sociedad no los impone y nos da miedo decir que no. Es importante reconocerse en los errores y no dejarse llevar», subraya.

La actriz, uno de los rostros jóvenes más consolidados del panorama cinematográfico nacional, reconoce que llevar a cabo esta reflexión no es sencillo, pero sí necesario. «Ahora vivimos en una época marcada por las redes sociales y donde todo va muy rápido. No nos paramos a pensar, solo buscamos una imagen y un resultado inmediato, cuando lo realmente importante es la gente que está cerca y probar cosas nuevas», argumenta.

Tira de memoria y concluye que 'Salir del ropero' es «la tercera o cuarta película» que rueda en el archipiélago canario. «Nunca había rodado tanto tiempo seguido en las islas. Además, la isla es una parte de la película, ya que en otras ocasiones la acción no transcurre donde mismo rodamos. Hacía tiempo que no iba a la isla y tuve tiempo de estar con mi familia, con mis primos, que viven en Lanzarote», confiesa entre risas.

En Gran Canaria estuvo el año pasado, presentando en su festival internacional de cine la película 'Love Me Not', de Luis Miñarro. «Ese festival está muy bien, porque pone pelis muy interesantes y arriesgadas. El público entendió la película y fue muy cariñoso. Yo no elijo los proyectos mirando si son o no comerciales. Lo que me interesa es la historia. Aunque reconozco que como espectadora soy más de cine de autor e independiente y la cabra siempre tira para el monte», dice la actriz que participa en 'El arte de volver', de Pedro Collantes, que se ha proyectado esta semana en la Bienal de Venecia.