Samuel Sánchez es la personalidad que da forma al proyecto Sanches. / JUAN CARLOS ALONSO

Sanches se encuentra a sí mismo en 'Romances de tarifa plana'

El cantante de Aburrido Cósmico estrena 'Quiero estar', el primero de los once cortes que configuran su primer disco en solitario

David Ojeda
DAVID OJEDA

Sanches canta en la primera estrofa de 'Quiero estar' que le da igual situarse del lado del bien o del mal. Simplemente quiere «vivir en directo» y respirar el momento a través de las once canciones que dan forma a 'Romances de tarifa plana', su primer disco en solitario tras una trayectoria de años con Aburrido Cósmico como cabecera para sus canciones.

No se trata de aquello tan viejo de matar al padre. Samuel Sánchez (nombre tras el proyecto) no da por cerrado su capítulo anterior con Aburrido, la banda que comparte con Enrique López. Todo lo contrario. Simplemente libera sus musas en la búsqueda de «honestidad y una mayor libertad para tus ideas que cuando estás en un grupo».

Así nace 'Romances de tarifa plana', que saldrá al mercado entre finales de febrero y principios de marzo. Pero que a través de 'Quiero estar', su primer sencillo, fue estrenado hace semanas en YouTube y ya ha rebasado el millar de visualizaciones.

Para la confección de su primer trabajo bajo su propia marca de agua, Sanches se puso en manos de esa sociedad creativa que firma sus producciones como El Quebradero y que integran esas dos gotas de agua en lo musical que son Alby Ramírez y Sergio Miró, militantes de Birkins y compañeros de Samuel en la grabación de 'Lenguaje no verbal', el punto y seguido de Aburrido Cósmico. Ambos forman, a su vez, la banda de acompañamiento del disco con Rafa Daza en el bajo y algunas texturas añadidas por los arreglos de cuerda interpretados por Víctor y Cristina Ardelean.

Con el esqueleto de las canciones moldeado en su intimidad, Sanches fue llegando a los Pin Up Recordings de Alby Ramírez buscando confrontar ideas y envasarlas con el mejor sonido posible. 'Quiero estar' es una pegadiza canción pop de manual, tres minutos, estribillo pegadizo y coros armónicos. Quien le ha puesto la oreja afirma que con ecos de George Harrison. «Eso es un halago tremendo», significa Samuel que, por contra, indica que «es evidente que en los Beatles hay una gran influencia pero no todas las canciones son así», dice.

Más allá de la comparación y la mitomanía, Sanches está encantando con la recepción que ha tenido la canción. Bastante mejor de la esperada cuando comenzó a dar formar a las canciones casi de manera casual. Y porque es un proceso, más allá de la producción musical, que le pertenece completamente. Pura artesanía. «El vídeo de 'Quiero estar' lo rodé y lo edité yo. Mi obsesión es que no se viera cutre y creo que está muy decente. La portada y el diseño gráfico también los he hecho yo, aunque Noboru Takahasi me hizo la maquetación», manifiesta un Samuel que durante los meses de confinamiento hizo cursos de diseño gráfico y fotografía.

En un proyecto tan personal, es inevitable imaginar al sonido de las canciones que hay una relación muy íntima entre el compositor y sus textos. No es un tópico, el proceso de creación de Sanches, que estaba a punto de concretarse justo cuando la pandemia se hizo presente, tiene mucho de desnudar al artista. «Sería fácil adoptar una pose y decir que no, que las canciones no tienen nada que ver conmigo. Pero es obvio que, aunque no todas, hablan de mí».

Autodeterminación.

Samuel Sánchez buscaba con esta producción una afirmación personal de su yo músico. En la que pudiera dar salida a canciones que le pertenecen desde la perspectiva individual que en este momento de su trayectoria le apetecía. «Una vez Sergio Miró puso en Facebook 'Little Movies' de Aaron Lee Tasjan y me inspiró muchísimo. No tiene nada que ver con Sanches pero me encantó. Y me propuse componer todos los días una canción para hacer mi propio disco y poco a poco se fue gestando. Y también tenía unas cuantas, que han entrado en este disco, con las que en su día no hubo consenso para sacarlas con Aburrido Cósmico y me apetecía publicarlas. Como creador está bien poder crear y si crees mucho en una canción poder meterla sí o sí en el disco», concluye.