Inma Arán Cabrera, autora de 'El ciervo que comía sopa de fideos y otras historias de bichos locos'

«Respetar a los animales nos convierte en una sociedad más digna y madura»

«He elegido treinta historias basadas en hechos reales, pero ficcionadas», adelanta la escritora de su primer libro

CANARIAS7 Las Palmas de Gran Canaria

En la biografía de su primer libro, recientemente publicado por Ediciones Martínez Roca, Grupo Planeta, El ciervo que comía sopa de fideos y otras historias de bichos locos, Inma Arán se define como catalana de corazón canario. La realidad es que la infancia y juventud de la escritora no se explica sin sus largas jornadas en el Club Náutico , sus clases de ballet con Lorenzo Godoy o su grupo íntimo de amigas de las Teresianas.

-El ciervo que comía sopa de fideos y otras historias de bichos locos lo firmas con un nombre y un pseudónimo -Inma Arán y Bella Bamba-. ¿Quién es Bella Bamba?

-Yo soy licenciada en Historia del Arte, aunque mis verdaderas aficiones siempre han sido los libros, el cine y los perros. Hace poco tiempo -con más de cincuenta años- decidí apuntarme a unos cursos de educación canina. Lo primero que aprendí fue que educar a un perro no es adiestrarlo . Esa idea me abrió un mundo nuevo. Ese curso me llevó a otro y a otro, y a otro más, hasta que fundé Canis, una empresa de educación canina.

Yo trataba a los perros en su hábitat, su casa, y con su manada, su familia. Con la llegada de la pandemia, asumía mucho riesgo al tener contacto con tanta gente y la verdad, no eran las mejores condiciones para trabajar. La red social TikTok tiene un programa de creadores de contenido y empecé subiendo videos de educación canina. La idea de ayudar a los perros desde casa era muy atractiva, pero mi principal motivación era enseñar a la gente lo que es un perro, las necesidades que tienen y cómo se comunican. Todos creen que saben de perros, pero el desconocimiento es enorme. Así empezó mi canal de TikTok @Hablamos de animales. Adopté el nick de Bella Bamba por el nombre de una de mis perras, sin pensarlo demasiado.

-En el momento de esta entrevista tienes más de 3 millones de seguidores y más de 112 millones de likes...

-Son números enormes que asustan un poco, tengo vídeos con mas de 35 millones de reproducciones. La explosión de seguidores se produjo con mi primer vídeo viral, en el que cuento la historia de cómo llegó Mico, uno de mis perros, a casa.

La familia de Mico me contrató para trabajar un problema de agresividad. Mico es un perro muy impulsivo, con muchas dificultades derivadas de la ansiedad. Vino a casa unas semanas porque su familia se fue de vacaciones y pensamos que era buena idea seguir trabajando con él de forma intensiva. Cuando regresó con los suyos, entró en lo que se llama «indefensión aprendida», la depresión de los perros . Dejó de comer, ya no iba a recibirlos, se desconectó de la vida familiar. Mico parecía no querer a su familia. Regresó a mi casa y, desde el primer momento, jugaba con mis otros perros y comía sin problemas. Mico me eligió. Debo decir que la familia de Mico era estupenda, lo querían y lo cuidaban muy bien. La transición fue un momento muy duro para todos.

Con ese vídeo, que fue un auténtico bombazo, me di cuenta de que la gente quería que le contara historias -y por supuesto, a mi me apasiona contarlas- y que era la mejor forma de transmitir mi mensaje de respeto a los animales. A través de mis cuentas en las redes sociales ayudo a bastantes animales y son muchos los seguidores que me dicen que ahora ven a sus perros de otra forma, que ya no los tienen atados en el patio, que han adoptado a uno después de escuchar mis narraciones, que los comprenden mejor.

Es una forma diferente de colaborar en el bienestar animal.

-Continuar tus historias con un libro parece una transición natural.

-Sí. Muchos seguidores ya me habían pedido durante este año y medio que escribiera las historias. A mi me parecía imposible, pero, poco a poco, los relatos fueron tomando forma. Mandé el manuscrito a varias editoriales y la respuesta fue muy positiva. Tuve la suerte de poder escoger una editorial magnífica que ha editado el libro de forma muy cuidada.

Es un libro pensado para los más jóvenes, a partir de 9 años, pero tiene diferentes niveles de lectura, de forma que a los adultos les llega de otra manera. He elegido treinta historias basadas en hechos reales, pero ficcionadas. Cada una tiene una enseñanza diferente, pero todas parten de la misma premisa: a los animales hay que respetarlos y eso nos convierte en una sociedad más digna y madura.

Quien convive con un animal sabe que los instintos son muy fuertes pero que, además, manejan otras emociones. Son capaces de sentir afecto, preferencia por alguno de la familia, celos de otros animales, envidian el juguete del otro... Estos sentimientos deben ser considerados. No se trata de humanizar a los perros. Yo creo que humanizarlos es entender sus sentimientos desde una perspectiva humana, interpretarlos según nuestro lenguaje. Hacerlo desde el suyo, entender sus motivaciones, no es humanizarlos, es darles el lugar que se merecen.

-¿El libro ya está a la venta?

-Sí, salió el pasado 4 de mayo. Estoy muy contenta. La edición es fantástica, con unas ilustraciones preciosas de María Mena y tengo el orgullo de contar con un prólogo de Carmen Amoraga, premio Nadal. He puesto mi corazón en cada una de las historias, he reído, he llorado y hay un trocito de mi alma en cada animal de los que aparecen, sobre todo en Arpa, mi galga. En su historia no permití que la imaginación estropeara la belleza de la realidad. Espero que los lectores las disfruten tanto como yo.