'El Personaje' (1966), de Manolo Millares. / C7

El regreso a casa de Manolo Millares

Arte contemporáneo. Hasta el próximo 14 de septiembre, El Museo Canario acoge la exposición 'Manolo Millares. Del arraigo, del desgarro'.

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

Una poderosa luz blanca hacia la que te vas acercando. Y por ese camino o túnel pasa a toda velocidad los momentos y las imágenes más significativas de tu vida. Algunos que han visto la muerte de cerca aseguran que ese es el paso final. Salvo que la ciencia avance a pasos agigantados en los años venideros, difícilmente sabremos alguna vez si se trata de una realidad, de una leyenda urbana o del fruto del delirio de aquellos que estuvieron a punto de cruzar la laguna Estigia en la barca de Caronte. Eso sí, si algo hay de cierto, cuando afrontó este último tramo vital el artista grancanario Manolo Millares Sall el 14 de agosto de 1972, entre las imágenes clave de su existencia tuvo que colarse El Museo Canario o algunas piezas de sus ricos fondos.

El pintor y grabador canario, uno de los creadores isleños con mayor trascendencia internacional de la historia, fue un apasionado del arte y la vida prehispánica y su vinculación fue máxima con esta institución, radicada en el número 2 de la calle del doctor Vernau en el barrio de Vegueta de la capital grancanaria. «Se puede decir que El Museo Canario fue su casa», apunta incluso su viuda, Elvireta Escobio, en un momento de la pieza audiovisual de Dácil Manrique de Lara que forma parte de la exposición 'Manolo Millares. Del arraigo, del desgarro', que hasta el próximo 14 de septiembre alberga esta institución capital para la historia y el desarrollo cultural del archipiélago.

Desde niño

El Museo Canario fue como un segundo hogar para el artista nacido el 17 de enero de 1926 sin que él mismo lo supiera. Lo fue gracias a la vinculación familiar con la institución y porque cuando no era más que un canijo rubio ya transitaba por sus salas dibujando y pintando lo que veía, lo que imaginaba o lo que le habían contado. Hasta tal punto que en una de las vitrinas de esta exposición se exhiben unos dibujos suyos de 1938. « Su interés por la historia empieza desde que era muy pequeño y se ve reflejado, sobre todo, en sus dibujos. Contamos con trece láminas en las que representa la Conquista de las Islas Canarias a modo de cómic, imitando los antiguos pergaminos y los dibujos de Leonardo Torriano. La influencia de la historia en Millares bebe, sobre todo después, de la lectura de la 'Historia General de las Islas Canarias', que escribió su bisabuelo, Agustín Millares Torres», explica Fernando Betancor Pérez, archivero de El Museo Canario desde 1999 y pieza clave en esta muestra.

Laura Teresa García Morales, comisaria de la muestra. / cober

Se trata de un proyecto expositivo que se enmarca en el 50 aniversario del fallecimiento de Manolo Millares. Pero el artista no concentra todas las miradas, sino que se ha apostado por contextualizarlo y situar al visitante en la época y el entorno artístico y social que rodeó a este genio. «Planteamos esta exposición pensando que El Museo Canario no podía quedarse sin hacer nada cuando se cumplían 50 años de su fallecimiento, ya que tuvieron una relación estrechísima. No solo por lo que realizó aquí mismo, sino porque fue una fuente de inspiración para sus creaciones y por los vínculos de sus propios antecedentes familiares. Aquí empezó su pasión por el pasado prehispánico», explica Laura Teresa García Morales, comisaria de 'Manolo Millares. Del arraigo, del desgarro'.

«Con la exposición contamos un pasaje del arte contemporáneo desde otro punto de vista. Es una muestra muy esencial, en la que no nos centramos solo en el artista, que es el punto fundamental por supuesto, sino en todo el grupo de creadores de su época. No fue algo casual ni anecdótico, sino el fruto de las ganas de un grupo de artistas jovencísimos que se construyeron a sí mismos de la nada. En el arte encontraron algo que les motivaba y les ayudaba a construir algo valioso en sí mismo», explica la comisaria de la muestra.

Visitantes de la exposición en su inauguración, junto a tres piezas de Millares. / cober

Un enclave determinante

Reconoce García Morales que «en aquel entorno de miseria era difícil pensar en ser artista». «Les animó muchísimo el hecho de que en El Museo Canario, además de las piezas con las que claramente dialogan las obras de Manolo Millares y de otros, dispusieron de un fondo documental enorme para enriquecer sus propios discursos». Además, esta institución se convirtió también en un oasis de libertad durante las décadas más duras del franquismo, donde los artistas no solo pudieron documentarse e inspirarse, sino también exhibir sus creaciones. Ese fue el caso del propio Manolo Millares, que en 1948 protagonizó dos muestras una de acuarelas y una segunda más interesante, titulada ' Superrealistas', en la que figuraba su 'Autorretrato', que pertenece a la colección de Elvireta Escobio y que recibe al visitante de este proyecto nada más acceder a la sala.

Los responsables de 'Manolo Millares. Del arraigo, del desgarro' dedican un espacio especial a Felo Monzón. No solo por su incuestionable importancia entre aquellos artistas emergentes canarios, sino porque fue una diana sobre la que la censura franquista lanzó sus dardos. «Se programaron en El Museo Canario dos exposiciones suyas. Al tener Felo Monzón una gran vinculación política, el Gobierno intentó clausurar la muestra y suspender la conferencia que el artista iba a impartir. Incluso, en una de las vitrinas exhibimos una nota para que los periódicos de la época no informaran sobre aquella exposición. Pero el Museo se había adherido en 1944 al Consejo Superior de Investigaciones Científica, que estaba exento de la censura. Ante esos intentos de censurar a Felo Monzón, el Museo reivindicó esta figura y se llevó a cabo su exposición y dio su conferencia. Se le tachaba de subversivo, a pesar de que la exposición no tenía nada de eso», explica Fernando Betancor.

Emprendedor y aglutinador

Laura Teresa García Morales destaca «el espíritu emprendedor» del que siempre hizo gala Manolo Millares. «Tenía ideas y se ponía a hacerlas realidad, aunque nadie lo hubiera hecho antes. Tenía una gran capacidad de hacer grupo, de aglutinar esfuerzos y personas», apunta.

Sin ir más lejos de aquella concepción nació el grupo LADAC (Los arqueros del arte contemporáneo), con presencia en esta muestra. «Hemos intentado contextualizar la trayectoria del LADAC, que fue entre 1950 y 1954, aunque su último evento fue en el 52. Exhibimos en una de las vitrinas el programa de mano de la cuarta exposición que llevaron a cabo, la primera en El Museo Canario», explica la comisaria. Junto a ese folleto se exhibe la partitura original del 'Trío en si bemol', compuesto en 1950 por Juan Hidalgo, y que envió expresamente a Las Palmas de Gran Canaria para que se exhibiera en aquella exposición del grupo compuesto por Manolo Millares, Juan Ismael, Felo Monzón, Elvireta Escobio, José Julio Rodríguez y Alberto Manrique.

Los óleos sobre lienzo 'Miseria' (1950), de Alberto Manrique, y 'Homenaje a la perspectiva (1947), de Juan Ismael, el 'Monotipo con tensiones' (1950) de José Julio Rodríguez, así como 'Composición nº6' (1969) y 'Ruta ilógica de un caballo de goma' (1950), de Felo Monzón, son algunas de las piezas de estos arqueros del arte contemporáneo que ahora se exhiben 'en la casa' de su compañero de aventuras creativas Manolo Millares.

Elvierta Escobio y hacia la abstracción

«Hemos querido completar la exposición con obras de Elvireta Escobio. Ella fue una cómplice de todo. Se conocieron cuando ella tenía solo 14 años. Aportó un entusiasmo del que se retroalimentaron constantemente. Mostramos obras que no se conocían desde que se expusieron por primera vez», explica la comisaria grancanaria. Se trata de un 'Autorretrato' (1953) y de 'Desnudo con damaprana' (1952).

La influencia del arte y la cultura prehispánica es una constante en Millares. / cober

Además de contextualizar su figura, la exposición también ofrece una serie de pinceladas rápidas que permiten descubrir la evolución pictórica del propio Manolo Millares. «En Millares, las patas fundamentales eran Miró, Paul Klee, Dalí en un primer momento, Felo Monzón y Torres García. Su fascinación por el libro de Torres García fue total, una vez que cayó en sus manos en 1944», apunta Laura Teresa García Morales sobre el volumen ' Universalismo constructivo' (Editorial Poseidón, Buenos Aires), que se exhibe en El Museo Canario y que fue clave en su «camino hacia la abstracción».

Un trayecto artístico que se puede contemplar en las piezas seleccionadas que proceden de los propios fondos de El Museo Canario así como de colecciones privadas. Un camino, eso sí, en el que el universo prehispánico que siempre fascinó a Millares fue una constante. En ocasiones de forma evidente, como en su óleo sobre lienzo 'Pictografía' (1952), donde reproduce el eclipse que decora una jarra prehispánica de los fondos del Museo y que el artista contempló en estas mismas instalaciones.

Lo mismo sucede con sus míticas arpilleras, con su 'Hombre caído', donde la influencia de las momias guanches y los rituales funerarios aborígenes conviven con su universo de dolor y violencia generado a partir de la barbarie de la Guerra Civil y la posterior represión franquista. En el audiovisual de esta muestra se reproducen unas imágenes de archivo del propio Manolo Millares cosiéndose en el interior de una arpillera imitando el ritual prehispánico que le inspiró.

Etapa final

«Las momias fue lo que más le impresionó. Los 'personajes caídos' son momias de El Museo Canario. Se forjó todo en el subconsciente. Lo primero que pintó fueron las pintaderas. Lo tremendo y lo que despertó esa fuerza está en su última obra», explica Elvireta Escobio en el corto de Dácil Manrique de Lara.

«Murió en plena creación. Llegó bien alto y sus mejores cuadros fueron los últimos. Se murió demasiado pronto, se perdió el éxito de su pintura y a sus dos hijas, a las que no vio crecer», apunta su viuda en la pieza audiovisual sobre este artista que también estuvo en el punto de partida del grupo El Paso y cuyos miembros le dedicaron una monografía que se exhibe en este proyecto de El Museo Canario.

Esta muestra cuenta con un catálogo que se presentará el próximo 14 de agosto, aniversario del fallecimiento de este artista que ahora ha regresado a su casa alegórica.