La poeta grancanaria Silvia Rodríguez. / VÁLERIE MASSADIAN

La poeta grancanaria Silvia Rodríguez desembarca con 'Marabulla' en Argentina

El poemario, que propone un viaje a la infancia, logró el Premio de Poesía María del Villar, convocado en la localidad navarra de Tarfalla en 2018

VICTORIANO S. ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

«Nos gustaba mirar caracoles/ escondernos en las margaritas/ desayunar con leche de vaca/ nos íbamos al pozo/ para navegar por la acequia/ a un remoto país/ eran días de juego/ y noches de paz». Con este poema, titulado 'La finca' arranca el viaje a la infancia que propone el poemario 'Marabulla', de la escritora Silvia Rodríguez (Las Palmas de Gran Canaria, 1970), que acaba de editarse en Argentina, de la mano de la editorial Palabrava, radicada en Santa Fe.

Gracias a 'Marabulla', la autora, una de las voces poéticas actuales de referencia en el archipiélago canario, se alzó en 2018 con el 24º premio de Poesía María del Villar de la localidad navarra de Tafalla. Logró este galardón, ex aequo, con la escritora argentina Patricia Severín, que se había presentado con su poemario 'Eclipses familiares'.

En las librerías españolas, 'Marabulla' se puede adquirir gracias al volumen editado en este 2021 por la editorial Nectarina, dentro de su colección de poesía Libellus. En este sello también ha publicado recientemente a los autores canarios: Pedro Flores ('Los bufones de Dios'), Cecilia Domínguez Luis ('Las terribles historias'), José Luis Correa ('El hombre que perdía las palabras'), Alfonso García Ramos ('Teneyda y otros relatos'), y Elsa López ('El corazón de los pájaros').

Sobre 'Marabulla', la editorial Palabrava apunta que «este libro de poesía tiene una profunda y melancólica mirada hacia la infancia perdida, nos muestra un universo familiar que se ha corrido de lugar para ingresar en una franja de nostalgia, al tomar conciencia de lo que ya se fue y no puede volver. Y es en esta marabulla, el juego de las escondidas, en que la poeta entra y sale de continuo, desde el lugar de la memoria al sitio del ahora».

Añade que «la naturaleza con su infinita gama, se inscribe en los breves poemas y se conjuga al lado del desasosiego, pero también de la esperanza: la palmera y la rata; el cielo con sus nubes que tornan en diferentes colores; los insectos; la buganvilla y las florecitas blancas; el pavo real y los plátanos; los caracoles, la vaca». Concluye su análisis la editorial de Santa Fe apuntando que «la mixtura de este libro conmueve profundamente, y mueve en el lector, fibras hondas, íntimas, lo que se espera de la buena poesía».

Por su parte, Ángel Collado destaca en el prólogo del volumen de Nectarina Editorial que Rodríguez «crea un lenguaje nuevo» con estos poemas. «Un lenguaje que le permite recuperar a un personaje que vive en su memoria, como un capitán Grant rescatado de la isla de su recuerdo, el único escenario donde es posible que el inconsciente nos deje vagar a nuestro antojo», apunta sobre poemas como 'Pajarito', 'El estanque', 'Pavo real', 'Chatarra', 'El gramófono', 'Mariposa' o 'El amigo verde', entre otros de este libro que dedica a su madre, María del Pino González Gil, «que nos regalaba el futuro», apunta Silvia Rodríguez.