Imagen de archivo de José Saramago y Pilar del Río, en su casa en Tías, Lanzarote. / arcadio suárez

Pilar del Río: «Lanzarote era el sitio que José Saramago necesita, pero él no lo sabía»

La periodista y viuda del Nobel portugués presenta este viernes el libro 'La intuición de la isla, los días de José Saramago en Lanzarote'

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

De la lectura de sus libros se saca la conclusión de que José Saramago (Azinhaga, 16 de noviembre de 1922-Tías, 18 de junio de 2010) fue un hombre racional y reflexivo. Lo que no implica que la intuición le fuera ajena, como demuestra su desembarco en la isla de Lanzarote, que no solo acabó convirtiéndose en su hogar hasta el final de sus días, sino en un elemento determinante en su vida y su obra literaria.

En los volúmenes que tituló 'Cuadernos de Lanzarote', el propio Nobel de Literatura portugués puso de manifiesto en qué consistía su estancia en la isla de los volcanes. Ahora, su viuda, la periodista Pilar del Río repasa momentos determinantes de la relación del autor de 'Ensayo de la ceguera' con esta isla canaria en el libro 'La intuición de la isla, los días de José Saramago en Lanzarote' (Itineraria Editorial), que este viernes, a partir de las 18.00 horas, presenta en la 34ª edición feria del libro de la capital grancanaria, que se desarrolla hasta el 30 de mayo en el parque de San Telmo.

«Lanzarote era el sitio que estaba necesitando. No se sabía, pero lo necesitaba. Las propias características de Lanzarote, como la tierra, los volcanes, la negrura y hasta la soledad... eran el paisaje que José estaba necesitando, aunque él no lo sabía. Cuando llegó a Lanzarote y nos instalamos, descubrió que era lo que estaba buscando», explica Pilar del Río por teléfono desde Sevilla, donde se desarrollan unas jornadas dentro de los actos de celebración del centenario del nacimiento del autor de 'Memorial del Convento'.

Sin ruidos pero con voces y visitantes

«Siempre comentábamos en casa que a la isla no llegaban los ruidos, pero sí las voces. La vida social que tanto ajetreo causa no estaba presente en nuestra vida en Lanzarote, pero sí que nos llegaban las voces, las personas, las causas y la vida.... El ruido y el barullo de la sociedad, así como las frivolidades y las difamaciones, no nos llegaban», rememora la periodista andaluza.

Esa profesión está muy presente en este libro, que aclara que no debe vincularse con los 'Cuadernos' conejeros de Saramago. « No es una extensión de la obra de José. La obra de José es la obra de José. Esto es simplemente una serie de crónicas vistas por la periodista que estaba allí, que en este caso era yo. No es una prolongación. Esto no es un autor que cuenta. José se contaba a sí mismo. Yo simplemente cuento lo que pasaba desde la visión de una periodista», aclara sin ambages.

'La intuición de la isla, los días de José Saramago en Lanzarote' nace de una propuesta de Alba Cantón, responsable de la editorial. «Me lo pidió Alba. Me insistió y reconozco que no lo hubiera hecho si no es porque se trata de una persona joven, emprendedora y dinámica la que le me lo pide», subraya Pilar del Río.

Recuerdos imborrables

El libro ni es un diario de aquellos años de vida en Tías ni parte de anotaciones de la autora. «No tengo diario, pero sí muchísimas imágenes frescas, como las que aparecen en el libro y millones más que viví y te aseguro que son imborrables. No he podido contarlo todo y lo tengo todo presente y muy activo, porque fue un tiempo excepcional», confiesa.

Mirar hacia ese pasado en el que fue parte activa cuando su protagonista ya no está vivo y fue tan cercano no fue un ejercicio «duro», asegura la periodista traductora. « Fue seguir viviendo. Éramos un equipo y me ha tocado continuarlo. Éramos un equipo con planteamientos comunes», puntualiza.

Que la palabra intuición figura en el título no es baladí. «Lo titulé intuición porque ya él había escrito 'La balsa de piedra' cuando llegamos a Lanzarote. En ese libro puso la península ibérica entera a navegar. Era lógico que, tras convertirla en una isla puente entre tres continentes, esa persona que lo escribió acabara viviendo en una isla. Es algo que no lo sabíamos antes, pero sí que lo sabemos ahora».

Pilar del Río, en Lanzarote, en una imagen de archivo. / carrasco

La intuición

Esa intuición también estaba presente cuando José Saramago decidió afincarse en Lanzarote, rememora Pilar del Río. «Existía esa intuición. No solo vino a Lanzarote por la censura y por el hecho de que no quería compartir espacio con un gobierno censor. Tenía claro que mientras estuviera en Portugal ese gobierno, se iría. Con su presencia entendía que daba por bueno algo que no era bueno en un país democrático», rememora sobre la decisión tomada al ver la campaña de acoso y derribo del Ejecutivo luso contra su libro 'El Evangelio según Jesucristo'. «Lo que pasa es que cuando llegó a Lanzarote, se quedó. El primero que vino a visitarlo fue el presidente de la República. Hay que distinguir esa presidencia de la del Gobierno. José no tenía problemas ni con los partidos ni con su país, sino con un Gobierno que se había permitido el lujo de cometer un acto de censura contra él o contra quien fuera. El Gobierno nunca está para censurar», defiende tajante.

Esos principios vitales, políticos y sociales son capitales para entender la vigencia y trascendencia del universo literario del autor de 'Ensayo sobre la lucidez'. « Su obra es literaria. Los grandes críticos lo catalogan como uno de los autores fundamentales del siglo XX. Hasta ahí, todo bien. Pero el hecho de que se muriera reflexionando sobre la industria de las armas y la necesidad de una industria de la guerra, ahí está. Que escribiera 'Ensayo sobre la ceguera' y que hayamos tenido una pandemia..., ahí queda también. Saramago era un pensador, un humanista que miraba al mundo, que escribía literatura mirando al mundo. Por eso fue capaz, como buen observador, de decirnos que somos ciegos porque viendo, no vemos. Esa es la vigencia de su pensamiento», defiende.

Temas humanísticos

Aquellos temas «humanísticos» que abordaba en sus libros son los que, dice Pilar del Río, «ahora nos están llevando al precipicio». «Si no tomamos decisiones pronto, el precipicio cada vez está más cerca». Y alienta, como ya hizo Saramago en 'Ensayo sobre la lucidez' a las nuevas generaciones: «Tienen una vida por delante y son los encargados de organizar un mundo mejor. No pueden ser víctimas siempre, porque la vida que les hemos preparado es para que sean víctimas. Si no quieren serlo, tendrán que ser muy lúcidos y tomar decisiones sabias».

Del lugar en el que vas al médico

Cuando se le cuestiona a Pilar del Río sobre su vinculación con Lanzarote, pone un ejemplo vital reciente. «El otro día lo descubrí con emoción. Venía con dos problemas de salud pequeños pero que me molestaban. Lo fui dejando para que me lo vieran en Lanzarote. Cuando estaba en la consulta del médico se me cayeron dos lágrimas. Uno es del lugar en el que va al médico. Yo venía de sitios en los que me podían haber visto los mejores médicos del mundo, pero quise que me vieran en Lanzarote, porque ahí me siento protegida».

Las múltiples actividades previstas este año para celebrar el centenario de Saramago la tienen viajando por el mundo, pero una vez que pase todo esto, volverá con asiduidad a la isla conejera. Mientras tanto, su casa ('A Casa') se abre al público. «Le damos la posibilidad a los lectores de que, durante cuatro horas al día, puedan ir y entrar en la biblioteca y sentir donde se escribió 'Ensayo sobre la ceguera' o 'El viaje del elefante'. No es una atracción turística. Solo lo entienden los lectores».