«Todos los años rechazo cantar ‘Norma’»

02/06/2019

Para un cantante, la voz es un tesoro que hay que cuidar. Pero los mimos, en ocasiones, pasan a un segundo plano cuando llama a la puerta una suculenta oferta económica o el máximo responsable de uno de los recintos musicales de referencia en todo el mundo.

La soprano británico-australiana Jessica Pratt es muy consciente de estos cantos de sirena, pero reconoce ser muy «testadura» y bajo ningún concepto está dispuesta a salirse de la hoja de ruta marcada para lograr que su brillante carrera internacional sea segura y extensa.

«Es extremadamente importante decir que no a algunos roles. Todos los años rechazo Norma y Desdémona, de Otello. La Traviata, por ejemplo, la hago una vez cada cuatro años, porque me divierte mucho. El bel canto es muy diferente y obliga a cantar de otra manera. Mi objetivo es que la voz crezca de una manera natural, no forzada», explica esta cantante, que regresa a la temporada de ópera de Las Palmas de Gran Canaria Alfredo Kraus para dar vida a Amina, en La sonnambula de Bellini.

Reconoce que en la actualidad muchos compañeros no comparten esta visión del oficio y por ello sus carreras se están viendo afectadas. «No sucede en todos los países, pero sí que es cierto que en algunos se está produciendo un cambio en la técnica vocal. No se utiliza la técnica belcantista tradicional. Se enfrentan a grandes sales y a grandes orquestas y eso no es sano. Así puedes cantar siete u ocho años, pero no puedes tener una carrera de 40 o 50 años sobre un escenario. A algunos grandes teatros no les importa. Lo único que les importa es la novedad y las estrellas. Saben que en cinco años, cuando el gran cantante del momento ya estará acabado, habrá otra nueva estrella a la que contratar», explica sin ambages.

Jessica Pratt está considerada una referencia mundial contemporánea del bel canto, aunque en la distancia corta no muestra maneras de diva y es todo simpatía y amabilidad.

«Me irrita mucho que algunos digan que el bel canto es algo para niños y que para los adultos está Verdi y Puccini. Eso es mentira. El bel canto es muy difícil. Me suelen decir que estoy en el bel canto para crecer y para después saltar a Verdi o Puccini. No es así. Mi sueño es cantar siempre bel canto», apunta en el teatro Pérez Galdós de la capital grancanaria, a cuyo escenario se subirá el martes, día 4, el jueves y el sábado, siempre a partir de las 20.00 horas.

Regresa a la isla dos años después de triunfar, también dentro de la temporada de los Amigos Canarios de la Ópera (ACO), con La hija del regimiento, junto al exitoso tenor mexicano Javier Camarena.

Apunta que Amina, la protagonista de La Sonnambula, es uno de sus roles «preferidos». «Es muy difícil, pero lo canto mucho. Juega con los colores de la voz, ya que obliga a muchas variaciones entre las partes en las que ella está despierta y en las que está sonámbula», apunta sobre un personaje que, en el libreto que firma Felice Romani, a partir del ballet-pantomina de Eugène Scribe y Jean-Pierre Aumer, hace todo lo posible «para lograr un estatus en la sociedad y conseguir casarse».

Defiende que hay que acercarse a esta historia con perspectiva. «Hay que situarse en la mentalidad de la época, si no, es difícil de entender. Hoy, si tienes una relación y no va bien, dejas a tu novio y te buscas otros por internet [risas]. Actualmente se producen, por desgracia, situaciones parecidas, con mujeres que se despiertan en la cama de un hombre, sin saber por qué... y es que antes han sido drogadas. Amina le pasa, pero por su sonambulismo. De todas formas, el amor y el desamor que aborda la obra son muy contemporáneos», añade la protagonista de este montaje junto a Giullio Pelligra, Riccardo Fassi, Abenauara Graffigna y Rosa Delia Martín.