«Tocamos como si fuera la primera vez»

24/01/2019

«Por ser uno de los conjuntos de cámara más singulares de la nueva generación», según el jurado, el Cuarteto Quiroga fue galardonado el pasado año con el Premio Nacional de Música. Esta formación toca esta noche, a partir de las 20.00 horas, en el Auditorio Alfredo Kraus, junto a la legendaria pianista Martha Argerich, dentro de la 35ª edición del Festival de Música de Canarias.

«Los que nos comentan quienes nos escuchan tocar destacan nuestra comunicación sobre el escenario. Para lograrlo nos tenemos que entender previamente, para enviar un mensaje claro que llegue al público. Apostamos por la frescura, por lo que cada concierto es diferente y en éstos damos lo mejor de nosotros. Cada día tocamos como si fuera la primera vez que lo hacemos y la primera ocasión en la que se interpreta esa pieza», apunta la violonchelista Helena Poggio, integrante del Cuarteto Quiroga cuando se le cuestiona sobre la clave del éxito de este grupo de cámara español.

Poggio, que forma parte de este grupo junto a Aitor Hevia (primer violín), Cibrán Sierra (violín) y Josep Puchades (viola), señala que «la creación», en el ámbito musical es algo «del momento concreto».

«La música no es como un cuadro o una novela, que escribes en su momento y se queda ahí. La música, cada vez que se toca, es diferente», añade.

Esta circunstancia hace, aclara Helena Poggio, que el concierto de esta noche pueda ser diferente al que este cuarteto y Martha Argerich ofrecieron el pasado martes en el Auditorio de Tenerife Adán Martín, con el mismo repertorio.

«Tenemos una manera de concebir las cosas que hace que prime la realidad de cada momento. Tenemos un plan, pero durante el viaje, puede que cambie en algunos detalles. Siempre estamos abiertos al momento concreto», dice la violonchelista.

Reconoce que en el seno de esta formación musical no siempre resulta sencillo llegar a un acuerdo en cuestiones musicales. «Nos suele costar más con los pequeños detalles o con los que son más o menos grandes», apunta entre risas.

El reconocimiento nacional otorgado por el Ministerio de Cultura asegura que supuso, «además de una alegría enorme y mucha sorpresa», un «espaldarazo» para el grupo y para «la música de cámara».

«Suele considerase la música de cámara como un género chico, en comparación con la sinfónica y con la ópera», lamenta.

Esta idea está muy arraigada, dice, entre los programadores, los responsables de los recintos y entre muchos músicos. «Si no se programa, difícilmente habrá una mayor demanda. Es un círculo vicioso y la única forma de romperlo es programando música de cámara. Por una cuestión logística y de costes es lo más fácil. Además, desde un punto de vista musical, el cuarteto de cuerda es la esencia de todo y retroalimenta a las sinfonías», asegura por teléfono.

Considera que la música de cámara experimenta en la actualidad un «renacer», tras la crisis. «Curiosamente, con la crisis económica se recortó la cosa más pequeña, aunque el ahorro que suponía suprimir la música de cámara era muy pequeño. Se perdieron muchos festivales y ciclos. Lo sufrimos y ahora vemos cómo, poco a poco, están volviendo», subraya esperanzada.

El Cuarteto Quiroga se estrenó junto a la pianista Martha Argerich hace dos años y después compartieron una pequeña gira de conciertos por Madrid, Barcelona y Lisboa, que «fue muy bien».

«Estamos muy emocionados de tocar con ella en este festival. Realizaremos una pequeña gira por Italia, en abril. Es un sueño repetir a su lado. Es una mujer con una fuerza brutal, que te arrastra. Es un torbellino y para nosotros es algo muy especial poder tocar junto a una leyenda vida, como es Martha», explica Helena Poggio sobre la pianista que hoy toca en solitario la Partita nº2, de Bach, y con el cuarteto el Quinteto para piano op. 44 en Mi bemol mayor, de Schumann.

La velada se completa con El Cuarteto nº1, de Ginastera, que tiene claras influencias de los de Bartok, dice, y la pieza Los ojos del espejo, de la canaria Cecilia Díaz. «Intentaremos ser fieles a la partitura, que está muy bien escrita y que deja clara la ejecución. Hemos charlado previamente con ella, para aclarar algunos matices y el encuentro fue muy interesante», comenta.

Este cuarteto lleva a cabo una gira, sin Martha Argerich, por las islas no capitalinas, dentro del festival. «Ha sido cansado, pero ha sido maravilloso ver la atención que nos prestan y por cómo nos agradecen los conciertos», explica.