«Tenemos pendiente mezclarnos con más talentos femeninos»

21/09/2019

La banda granadina Niños Mutantes aterriza en la isla después de casi veinte años para celebrar una larga trayectoria sobre los escenarios. Lo hará con un concierto en el Gran Canaria Sum Festival, en el recinto de Infecar, que pondrá el broche de oro a la gira de su último álbum ‘Diez’

Llevan casi tantos años de carrera como tiempo sin pisar el archipiélago. Niños Mutantes se subirá al escenario del Gran Canaria Sum Festival el 28 de septiembre, a partir de las 19.00 horas, para celebrar dos décadas de música con el público canario en un concierto en el que, admiten, no saben lo que se van a encontrar. «Llevamos muchos años queriendo volver y la verdad es que tenemos mucha curiosidad, porque entonces éramos aún muy desconocidos. Fue después de 2010 cuando empezamos a crecer», explica Juan Alberto Martínez, vocalista del grupo. La cita, además, pondrá fin a la gira de Diez y su epílogo Diez y medio, dos álbumes que homenajean una trayectoria imposible de resumir en uno solo.

Tras una crisis interna, el grupo se plantea ahora salir de su zona de confort para mantener la emoción

Tras toda una vida encima de los escenarios, se podría pensar que a Niños Mutantes poco les queda por hacer, pero aseguran que aún tienen asuntos pendientes: «Quizás nos faltan colaboraciones con más artistas femeninas. Hay menos mujeres que hombres en el mundo de la música, pero las cosas están cambiando, vienen talentos femeninos arrasando y nosotros tenemos pendiente mezclarnos más musicalmente con ellas y disfrutar de su sensibilidad, que de los machos alfa del rock y el pop ya vamos bien servidos». ¿Nombres? De momento ninguno para, dicen, no gafarse.

Inmersos en la preparación de un nuevo trabajo del que tampoco se atreven a adelantar nada, en 2019 el grupo ha decidido hacer un parón para reflexionar, saliéndose de la carretera y las giras «interminables» para centrar todos sus esfuerzos en lo que se viene. Haciendo un balance del grupo, Martínez asegura que han «revolucionado» su forma de trabajar, y que sus seguidores van a ver «algo muy diferente» que les tiene «muy emocionados».

Sin embargo, el aplomo y la estabilidad que demuestra Niños Mutantes no han estado exentas de altibajos. En 2016 el grupo pasó por una crisis interna que, aunque a día de hoy aseguran que está «totalmente superada», generó el temor entre unos seguidores que veían cómo uno de los pioneros en la escena indie nacional podía estar a las puertas de separarse. «Nada como airear los trapos sucios», confiesa Martínez. «Ese periodo nos sirvió para aceptar cómo somos, lo que no nos gusta de los demás, y aprender a convivir con ello, centrándonos en lo que nos acerca y no en lo que nos separa. Ahora mismo volvemos a disfrutar de estar juntos, cosa fundamental cuando se pasa tanto tiempo en equipo». Lo que se han propuesto en esta nueva etapa es salirse de su zona de confort y marcarse retos para no perder la emoción de seguir creando canciones «Si no te acomodas, la música te ofrece caminos infinitos para estar siempre enamorado de ella».

De esta manera, la banda granadina ha evolucionado tanto a nivel personal como musical y su público ha ido creciendo con ellos. «El indie se ha convertido en tendencia durante los últimos años. Tenemos seguidores mayores que nosotros, pero también gente de treinta y veinte años», explican. Con todo, no niegan que han experimentado por primera vez un salto generacional en los jóvenes, que si años atrás lo habían protagonizado ellos, ahora lo ven desde el otro lado.

La cuestión está, también, en si en ese horizonte de proyectos futuros se volverá a dibujar Canarias en el mapa, a lo que el grupo no duda en responder: «Eso dependerá de ustedes, como siempre».

Bajar de los escenarios para subir al estrado

Niños Mutantes irrumpió en la escena de nuestro país como muchos grupos, como cuatro amigos que quieren hacer música pero sin mayores expectativas, hasta que Noches de insomnio, su primer álbum producido por ellos mismo, les catapultó hacia el éxito. Sin embargo, Juan Alberto (voz/guitarra), Andrés (guitarra/teclados), Nani (batería) y Miguel (bajo) nunca terminaron de poner los pies fuera del mercado laboral conscientes, aún hoy, de que la situación del artista es precaria y el pluriempleo es bastante frecuente. De ahí que no resulte extraño contar con la presencia de dos abogados entre amplificadores y micrófonos. «Curiosamente hay algunas conexiones entre ambos mundos», se ríe el vocalista. «En ambos casos hay mentiras y actuaciones; en los juicios y en los conciertos hay una actuación, un público, un repertorio». La experiencia adquirida con los años, cuenta, sirve para las dos tablas, y añade: «Además, tanto en un lado como en otro puedes trabajar al servicio del lado oscuro o del lado bueno de la fuerza».

Lo difícil, sin embargo, es conciliar su vida dentro y fuera de la escena musical, sin mencionar la familia, aunque aseguran que ya no se lo plantean. «Esta es nuestra vida, no conocemos otra, pero lo cierto es que descansamos poco». Afirman que durante mucho tiempo sufrieron a causa de esa dualidad, pero al apreciar las ventajas que ofrecía poder «cambiar de pantalla y relativizarlo todo», se volvió más interesante. «El mundo de los músicos y el de los abogados están llenos de gente arrogante que se cree mejor que el resto de los mortales», apunta Juan Alberto Martínez. «Poder ver a unos y otros con un pie desde fuera permite ajustar a todo el mundo a su estatura real».

Con esa mirada analítica, la evaluación que hace el grupo de la actual escena musical en España es positiva y apuntan a artistas como Trépat, cuyo trabajo admiran desde hace tiempo, o Sen Senra, a punto de sacar disco: «Seguro que va a pegar fuerte porque mezcla tendencias urbanas actuales con sonidos más orgánicos y sin los tics machistas que estropean muchas de esas propuestas».