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Luigi Gaggero dirige a la Orquesta Sinfónica de Kiev junto a la arpista solista Catrin Mair Williams. JUAN CARLOS ALONSO
La Sinfónica de Kiev entra en la historia del Festival con su resistencia musical a la barbarie

La Sinfónica de Kiev entra en la historia del Festival con su resistencia musical a la barbarie

La formación ucraniana tocó este jueves ante un Auditorio Alfredo Kraus entregado en la clausura de la 39ª edición del evento musical isleño

Victoriano Suárez Álamo

Las Palmas de Gran Canaria

Viernes, 10 de febrero 2023, 01:00

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La Orquesta Sinfónica de Kiev entró en la noche de este jueves en la historia del Festival de Música de Canarias tras protagonizar una emotiva y brillante velada en un Auditorio Alfredo Kraus repleto y entregado al ejercicio musical de resistencia ante la barbarie de la invasión rusa de su patria.

Se esperaba algo más que un concierto de música clásica. Y lo fue. Sin aspavientos, sin recurrir a proclamas políticas, sin salidas de tono del público o de los músicos. Lo fue de la mano de la música, que era lo que había congregado al público a este concierto de clausura de la 39ª edición del festival que organiza el Gobierno de Canarias. Eso sí, tras un bis con la obertura de la ópera 'Taras Bulba' y con el público puesto en pie, los de Kiev tocaron el himno nacional de su país, lo que generó el delirio entre unos espectadores que, incluso antes, ya tenían el rostro plagado de lágrimas de emoción. Porque la de este jueves fue una noche de muchas emociones en el recinto del paseo de Las Canteras de la mano de una formación musical que tras la invasión de su patria por las tropas de Vladimir Putin se ha instalado en la localidad germana de Gera para sobrevivir e intentar seguir tocando música.

Luigi Gaggero se presentó sin batuta y sin partitura para acometer la primera pieza de un repertorio totalmente ucraniano. Arrancó con la 'Sinfonía nº1', de Maksym Berezovsky, que se formó con el padre Martini, a su vez maestro de Mozart. El público disfrutó de una bella ejecución de tres movimientos muy ligeros y puramente clasicistas.

La primera parte se completó con un bellísimo 'Concierto para arpa y orquesta', de Reinhold Glière, que contó como solista con Catrin Mair Williams, miembro de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria (OFGC). La pieza, ya con el director italiano con partitura en el atril, hizo las delicias del público desde su 'Allegro moderato' inicial, que ya fue despedido con una salva de aplausos, rompiendo el supuesto protocolo musical clásico. Los dos siguientes movimientos fueron una delicia de virtuosismo y sensibilidad, tras los que Catrin Mair Williams regaló un bis mozartiano, junto al concertino de la Sinfónica de Kiev, que generó los primeros «¡Bravo!» de la velada y puso en pie a muchos entusiastas.

Unas espectadoras con la bandera ucraniana durante el concierto.
Unas espectadoras con la bandera ucraniana durante el concierto. Juan Carlos Alonso

Tras el descanso llegó el sinfonismo del Este en estado puro. Fue el turno de la 'Sinfonía nº1' de Borís Liatoshinski, que el propio compositor ucraniano tituló 'La paz vence a la guerra'. El miércoles, en rueda de prensa, el director titular de esta formación ucraniana había explicado que Stalin había obligado al compositor a cambiar su último movimiento, «porque no le gustaba su mensaje». En vida, Liatoshinski nunca volvió a escuchar interpretada su original sino la versión modificada por imposición del dictador.

La Sinfónica de Kiev tocó la original y tras escucharla quedó claro por qué al sátrapa le generó malestar. Arranca como un estallido bélico, cuenta con momentos íntimos y angustiosos y culmina con un último movimiento cargado de esperanza, luz y potencia. Toda una declaración de intenciones musical frente a la barbarie que vive Ucrania por la invasión rusa.

El público asistió a una interpretación enérgica y sentida -los expertos musicales reales y los supuestos valorarán sus virtudes y defectos-, que fue recibida con vítores por un público entusiasmado y emocionado. Los músicos ucranianos, algunos muy jóvenes, también estaban emocionadísimos ante el calurosísimo recibimiento.

Este viernes repiten en el Palacio de Formación y Congresos de Fuerteventura y el sábado en el Auditorio de Tenerife Adán Martín. Volverán a ser conciertos marcados por un despliegue especial de las fuerzas de seguridad españolas. Pero volverá a reinar la emoción, la música y la paz. Por mucho que le duela a los dictadores y genocidas del pasado y del presente.

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