Orishas canta a la libertad de expresión

La banda liderada por Yotuel Romero denuncia la censura cubana en ‘Ámame como soy yo’, un nuevo tema que cuenta con las colaboraciones de Beatriz Luengo y Ara Malikian

IKER CORTÉS /MADRID

A Yotuel Romero (La Habana, 1976) no le ha venido nada mal este periodo de confinamiento. Acostumbrado a girar por medio mundo a bordo de Orishas, la formación en la que rapea desde hace más de veinte años, aprovecha ahora cada minuto con su familia -su esposa, la cantante y actriz Beatriz Luengo; D’angelo, el pequeño de cuatro años que tienen, y su «mamá»-, entre las cuatro paredes de la casa que tienen en la soleada Miami. «Nuestro trabajo es dar conciertos y nos perdemos el crecimiento de los enanos. Estar tres meses con él aquí, sin salir, ver cada avance, hacerle el desayuno... es gratificante y positivo», afirma, consciente de la «gravedad» que implica esta situación para muchas familias, que «han perdido su trabajo o a sus seres queridos».

Que lo profesional en estos momentos esté en un segundo plano, no significa que este cubano de 43 años no tenga nada que decir. Al contrario, hoy mismo publica junto a Roldán y Ruzzo, el resto de Orishas, ‘Ámame como soy yo’, todo un canto a la libertad de expresión en el que también colabora su esposa. La pieza surgió después de «haber sufrido un ataque bastante duro de la dictadura cubana». Ocurrió con ‘Ojalá pase’, una canción que «hablaba sobre la realidad del cubano corriente» y que el periódico oficial ‘Granma’ llegó a calificar de «terrorismo musical». «Como ocurre en todos los sistemas dictatoriales -continúa Romero-, no les gusta que la realidad salga a la luz» y el tema acabó desapareciendo de todas las plataformas digitales.

Basada en una canción de Pablo Milanés titulada ‘Ámame como soy’, la nueva pieza lanza, a juicio del autor, un mensaje claro y potente: «Este soy yo y me gustaría que me respetaras como yo te respeto a ti». Y tiene un objetivo claro. «Quiero que el mundo sepa lo que sucede cuando intentamos sacar a la luz lo que ocurre en la Cuba de hoy. En Cuba no se respeta la igualdad, porque para mí la igualdad es amar la diferencia», sostiene.

Con versos tan crudos como ‘Parte de mi familia no quiere saber más de mí’, cabe preguntarse si es doloroso abrirse tanto. «Duele», confirma el cubano, «pero el rap de Orishas es así, verídico y autobiográfico. Esta es la realidad: nos han inculcado tanto algo que hasta tu propia familia no te habla más porque te gusta más el azul que el rojo. Es triste, pero hay que decirlo, y creo que puedo ayudar a mucha gente así».

Iba a lanzarse el 20 de abril, pero el confinamiento ha postergado su salida hasta hoy. «Teníamos el tema casi acabado, pero no me hacía llorar. Se lo comenté a Bea y tuvo la idea de que colaboráramos con Ara Malikian». El violinista libanés aceptó enseguida y empezó una carrera contrarreloj. Hubo que esperar a que llegara un violín por mensajería, el responsable de la mezcla final tuvo que acabar el trabajo en casa al dar positivo en Covid-19, las voces de Ruzzo llegaron de España... «Pero yo -dice Romero- no creo en las casualidades, sino en las causalidades. Todos estos problemas nos llevaban a publicar la canción el 1 de mayo, una fecha muy simbólica para muchos. Y además es el cumpleaños de mi mamá, así que es como un regalo para ella», comenta.

Para que la monotonía no se haga con el día a día, Romero y los suyos se han puesto una meta: cada día alguien de la familia tiene que crear una aventura y quien pierda hace las labores del hogar. «Son retos que nos hacen agudizar el ingenio», explica, y que van desde contar cuentos relacionados con España hasta buscar las mejores playas del mundo en Google. «Hemos encontrado una forma de pasar los días aprendiendo, riéndonos, viendo una película y, sobre todo, hablamos mucho. Hemos desconectado los teléfonos, salvo para ver las noticias y hablar con la familia», concluye.

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