«La música sirve para consolar»

Jordi Savall (Igualada, 1941) defiende el poder sanador y revitalizante de la música. Sustenta esta idea en sus propias investigaciones, que plasma en conciertos en los que descubre al público contemporáneo partituras antiguas, en buena medida inéditas, como hará mañana, en el teatro Pérez Galdós de la capital grancanaria, a partir de las 20.00 horas, con el espectáculo Diálogos e improvisaciones.

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO

Músicas de oriente y occidente, sefardíes, bretonas, celtas y de canarios compartirán espacio durante este concierto en el que este musicólogo, violagambista y director de orquesta estará acompañado por su hijo, Ferrán Savall, y por David Mayoral. «Como su nombre indica, se trata de un concierto de diálogos e improvisaciones entre músicas de oriente y occidente. Abordamos distintas culturas y ponemos de manifiesto los puntos en común. Incluimos una pieza de unos canarios que fue muy popular en las cortes de los siglos XVII y XVIII», avanza.

Sobre el escenario del teatro Pérez Galdós, este veterano músico e investigador dirigirá un «programa muy íntimo», que asegura que cuenta en su desarrollo con «una gran variedad de colores y atmósferas».

«Lo principal para mí ha sido constatar que la música sirve para consolar. Es un remedio para las tragedias y los desastres, como ponen de manifiesto las bellas piezas sefardíes, las celtas y las bretonas que tocaremos. Las culturas que han sufrido, que han padecido la discriminación, como ha sido el caso de la bretona, han necesitado la música para sobrevivir. Saben de la necesidad de recuperar la esperanza y la paz y eso se lo aportaban las composiciones musicales», desvela.

Entre las sefardíes incluye la instrumental Paxarico tú te llamas y Marinero soy de amor, junto a un texto de Miguel de Cervantes, que conviven en el mismo programa con la bretona e instrumental Gwerz O Sonjal.

Asegura también que se trata de una noche de diálogos generacionales, que toman forma con los tres músicos que se suben al escenario. «Yo tengo una formación clásica y antigua. Ferrán [alude a su hijo] es más independiente. Hace su propia música. David Mayoral, por su parte, toca todas las facetas. Es el encaje y cobra protagonismo con la percusión celta», desvela.

Jordi Savall invita al público que acuda a la velada de mañana en el recinto de la desembocadura del barranco Guiniguada a dejarse llevar con una propuesta musical que le llevará «de Oriente a Occidente y de Cataluña a Francia, a Irlanda y hasta el Nuevo Mundo. Hay que tener en cuenta que la música es un viaje que no contamina», explica entre risas por teléfono.

El músico catalán subraya que este tipo de composiciones antiguas, como las que tocará en este concierto que baja el telón de Antiqva 2019, han tenido la capacidad de mantenerse «vivas» a pesar del paso del tiempo. «Son obras maestras y no han perdido vigencia», añade.

Este concierto supone un paréntesis dentro de su proyecto de recuperación de las sinfonías de Beethoven con una orquesta que las interpreta con los instrumentos originales. «Contamos con dos programas. Tenemos ya grabadas las cinco primeras y estamos preparando las demás. Hemos contado con 35 músicos profesionales y una veintena de jóvemes que hemos seleccionado. En muchos sitios donde hemos tocado, el público nos ha dicho que es otro Beethoven. Lo comparo con el mundo de la pintura. Es como cuando vemos los cuadros en las iglesias, oscuros y con la suciedad propia del paso de los años. Cuando se restauran, se descubre su vida, luz y color. Las orquestas modernas son fantásticas, pero su música es muy diferente a la original. Descubrimos unos colores diferentes y respetamos los tempos originales. Es algo maravilloso».