Borrar
El excantante y gestor palmero Jorge Perdigón, director del Festival de Música de Canarias. COBER

«El festival tiene que ser más terrenal y para que lo disfruten todos»

jorge perdigón, director del festival de música de canarias ·

Entre el 12 de enero y el 11 de febrero regresa un evento que este año recupera la música sinfónica de gran formato.

Victoriano Suárez Álamo

Las Palmas de Gran Canaria

Domingo, 18 de diciembre 2022, 00:00

Necesitas ser registrado para acceder a esta funcionalidad.

Compartir

El ex cantante lírico y gestor cultural Palmero destaca que la 39ª edición del Festival de Música de Canarias, que se desarrollará entre el 12 de enero y el 11 de febrero de 2023, recupera la gran música sinfónica en su programación, ya que las orquestas invitadas y locales pueden tocar con todos sus integrantes, una vez superada la fase crítica de la pandemia de la covid-19.

-Definió la anterior edición como un festival de grandes estrellas, de solistas de relumbrón. Este año vuelve la música sinfónica con orquestas al completo. ¿El cambio se debe al propio mercado musical, a la pandemia o ha sido propiciado desde la dirección del propio festival?

-Las programaciones se hacen viendo las posibilidades que se tienen. No hay que olvidar que el año pasado nos cancelaron dos orquestas semanas antes de que tocaran. Eso nos permitió invertir en otros músicos y tuvimos una gran fortuna. Pudimos contratar a Sokolov, Anne-Sophie Mutter, Lang Lang... Estaban en el mercado por la pandemia. Ya sabíamos que este año se podía dar la sensación de que faltan grandes estrellas, pero fue una oportunidad que no quisimos dejar de disfrutar. Este año es un festival de orquestas. Junto con el de 2019, creo que es el más potente de orquestas que hemos hecho bajo mi dirección. Son ocho orquestas, contando a las canarias. Está la del Maggio Musicale Fiorentino. Es una de las grandes orquesta italianas que lleva el nombre del festival de nuestro tipo más importante de Europa. La orquesta de Cámara de Escocia es de las de su género de las más veteranas y relevantes de las últimas décadas. Está muy unida al festival de Edimburgo. Y nos va a dar la oportunidad de estrenar una obra de encargo de la compositora grancanaria Laura Vega, que a su vez se tocará en Escocia. Creamos así la sinergia para que los compositores canarios también puedan estrenar sus obras fuera de Canarias y del país. Viene también la Orquesta de Europa, con Andrés Orozco-Estrada, y la Sinfónica de Kiev, que quizás no es tan conocida pero que tiene los mejores músicos de lo que se denonimaba la Unión Soviética. La mayoría de los grandes músicos no eran rusos, sino ucranianos. La diferencia de este festival es que vuelve el gran repertorio. También se estrenan en esta edición siete de los once solistas. Es verdad que gracias a la oportunidad que tuvimos, el festival llamaba mucho más la atención en la edición anterior.

«Junto con el de 2019, es el festival más potente a nivel de orquestas que hemos hecho»

-¿Esas grandes orquestas de las que habla y otras como la de Bamberg son muy prestigiosas pero no tan conocidas por el gran público?

-Efectivamente. La Orquesta de Bamberg, por ejemplo, está en el nivel A, que dicen los alemanes, junto a la de Dresde, Berlín y la Radio de Baviera. Bamberg es un caso muy curioso, porque es una ciudad de 70.000 habitantes y siempre ha tenido una de las mejores orquestas del mundo. Ha estado ya en nuestro festival, hace seis o siete años. También viene la Filarmónica de la BBC. Trae un programa que nos permite disfrutar de la compañía de baile de Antonio Márquez y un programa que nunca se ha hecho. El 45% de los programas se hacen por primera vez en el Festival de Música. A eso sumamos que hemos bajado de nuevo los precios de las entradas. Estamos llegando al tope y no podremos bajar más para sostenerlo.

-Juanjo Mena, uno de los directores españoles con mayor proyección internacional, dirige a la Filarmónica de la BBC en una apertura en la que figura la compañía de Antonio Márquez como ha mencionado antes. ¿Puede adelantarnos en qué consistirá?

-Fue una idea que surgió cuando los vi en los Proms. Terminaban con el 'Bolero' de Ravel y una coreografía maravillosa de Antonio Márquez. Empezamos a hablar del programa y que queríamos que los canarios disfrutaran de ese final de concierto, que es muy emocionante e ilusionante, con 16 bailarines sobre el escenario. Juanjo Mena es una garantía. Fue el que impulsó esta orquesta y la noche se completa con el concierto de violín de Britten, que curiosamente nunca se ha tocado en este festival. Es un comienzo muy de festival.

-La presencia de la Sinfónica de Kiev va más allá de una cuestión musical, dadas las circunstancias de la invasión rusa de su país...

-Sí. De hecho, la historia la empezamos a trabajar en marzo. Primero con la orquesta de Odessa, ya que yo tenía conocidos que trabajaban con ellos. Pero cuando en abril, la Sinfónica de Kiev hizo la gira por Alemania nos dimos cuenta de que era la que mayor capacidad tenía. La idea no es homenajear a los ucranianos. Es más sencillo y básico. Consiste en plantearse: ¿qué hace un músico de una orquesta cuando atraviesa una realidad como la que viven ahora los ucranianos? No pueden hacer música, por lo que no tienen salario ni lo tendrán hasta que se solucione el conflicto. Vimos que la respuesta la teníamos que dar nosotros. En otras ocasiones nos aprovechamos del hecho de que estén de gira y los invitamos a que vengan para alegrarnos la vida. Ahora debe ser al revés. Los festivales y las salas de conciertos tenemos que dar un paso hacia adelante para que superen una situación tan amarga. Las mujeres que componen la orquesta viven en Frankfurt. Pero los hombres están en Ucrania y les damos la oportunidad de que por unas semanas vuelvan a ser músicos. Nuestro planteamiento no es político, el festival no va a entrar en eso. Otras salas de conciertos españolas se están sumando.

-¿Significa que una vez que toquen en el Festival girarán por otras ciudades españolas?

-Sí, pero no está cerrado. Tenemos el interés de que ocurra, pero no depende de nosotros.

-Entre los solistas figura Daniil Trifonov. ¿Se cierra el círculo de grandes maestros del piano iniciado hace unos años?

-No, quedan algunos. Empezamos con Maria Joao Pires, Martha Argerich, Mitsuko Uchida, Sokolov, Lang Lang y Javier Perianes que cada vez está consolidado en el 'Top ten'. Pero nos quedan más para seguir en esa senda, en la que incluiremos a dos o tres mujeres jóvenes, lo que nos permitirá tener una visión del mundo pianístico de la actualidad. Llevamos trabajando más de tres años la llegada de Trifonov. Es el más complicado, porque ha decidido trabajar solo la mitad del año y el resto lo dedica a estudiar. Viene con un programa largo y extraordinario. También me gustaría destacar otros conciertos, como el que nos permitirá escuchar la 'Misa en si bemol' de Bach, dirigida por la Orquesta Barroca de Amsterdam, dirigida por Ton Koopman. Podremos escuchar, después de más de 30 años de festival, la pieza que según los musicólogos es la más importante de la historia de la música. Será gratuito, en las catedrales de Las Palmas de Gran Canaria y La Laguna, con invitación. Tengo que reconocer que ha sido un festival difícil de organizar, algo que no sucede con el de 2024, que ya tengo muy avanzado. Pero en 2023, muchos solistas y formaciones recuperan lo que no han podido hacer antes por la pandemia, con lo que sus agendas estaban completas. Tras casi tres años, para el 2024 se ha abierto todo y podremos buscar lo que queremos. Estos años hemos ido a un mercado en busca de ver quién se atrevía a venir por la pandemia. Pasó con la Orquesta de Gotemburgo, que ya contratada, tres semanas antes de tocar, por el crecimiento de la pandemia a nivel global, decidió de forma unilateral no venir a tocar.

-El apartado del Festival En Paralelo llega reforzado y parece que bastante innovador.

-Sí, pero aún nos queda para llegar al punto que queremos. Nos da dos opciones. Poner más de un 40% de músicos canarios, que es la media del festival. Y también nos permite entrar en otras músicas que nos pueden ayudar a comunicarnos con un público que, por los motivos que sean, no ha tenido interés por el festival hasta ahora. Eso ya ha ocurrido y ha funcionado muy bien. El festival tiene que ser más terrenal, más de nosotros y para disfrutarlo todos. Esa apertura a otros públicos viene con el paralelo y con el festival de música contemporánea. Todo esto nos ayuda a entender qué está ocurriendo en la actualidad en la música en Canarias y en el mundo, para saber por dónde asomar la cabeza y decir que estamos aquí. Se habla mucho de buscar nuevos públicos. Buscamos fórmulas, las llevamos a cabo y están funcionando. El festival va a donde tiene que estar, al siglo XXI. También incluye relatos que nos acercan a la ciudadanía como ciudadanos que somos. Este año vamos a hacer un pequeño proyecto con la Orquesta de Bamberg para evaluar la huella de carbono e intentar invertirla junto con ellos en las islas. A partir del 2024 quedará instaurado que los costes de la huella de carbono se invertirán en una serie de acciones. Se trata de tasarlo. Eso nos lleva a que nos entiendan mejor, sobre todos los jóvenes. Los vemos cada vez más en el festival y ese cambio, acercándonos al siglo XXI, ha ayudado. No se trata de desvirtuar el festival. Se mantienen las programaciones y van mejorando en estos cinco años. Se trata de sumar nuevas cosas, detalles como la presencia de Antonio Márquez y la huella de carbono. Creo que los que acudan a los conciertos de la Orquesta Sinfónica de Kiev van a estar orgullosos de participar en una iniciativa como esa. Será un concierto muy emotivo. El respaldo del público se está notando, estamos casi a punto de tener el mismo número de abonos vendidos que en 2020, antes de la pandemia. Estamos a un 4% de llegar a esas cifras, algo que pensábamos que tardaríamos en lograr dos o tres años. En Centroeuropa, los abonos han caído por lo general entre un 20 y un 30%. Los festivales de verano en España perdieron más de un 20% en el número de abonados. Nosotros teníamos esa preocupación y la previsión la hicimos con más de 150 abonados menos de los que ya hemos logrado. En Canarias está ocurriendo lo contrario a lo que sucede en Europa. Esto nos genera una nueva responsabilidad. Una vez que conseguimos acercar al público a los conciertos, lo que no podemos hacer es no ofrecerles una gran calidad. La mejor forma de perder ese público que tanto ha costado atraer es no ofrecerles la calidad que espera. Hemos conseguido despertar esa curiosidad entre el público, ahora nos toca lo más difícil: fidelizarlo.

-Y lograr que el público de siempre no se vaya.

-Efectivamente. Tenemos que conseguir un equilibrio. En el festival del 2024 será más evidente, ya que podemos abrir el abanico al completo. Este año hemos sacado un abono para menores de 30 años con un 65% de descuento. Significa que con cuarenta y pocos euros tienes un abono. También contamos con precios especiales de tres euros para estudiantes y otros para desempleados. Intentamos que el coste de las entradas sea el menor de los impedimentos para que el público acuda.

-¿Cuál es el presupuesto de esta nueva edición?

-El mismo que el año pasado. Una aportación pública de 1,9 millones de euros y el presupuesto total ascenderá a unos 2,6 millones de euros. Somos el festival más barato de nuestro nivel de todo el país, teniendo en cuenta además que vamos a las ocho islas, lo que dispara los costes, evidentemente.

-¿A cuánto ascendió el superávit de la edición del año pasado?

-A 300.000 euros por las cancelaciones de dos de las orquestas. Tras el procedimiento administrativo correspondiente, se destinó al Festival Contemporáneo y a la Joven Orquesta de Canarias (Jocan), entre otras actividades.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios