Borrar
Vea la portada de CANARIAS7 de este jueves 22 de febrero
Iván Ayón Rivas, en la escalera que preside la escenografía de 'Rigoletto', en el Teatro Pérez Galdós. COBER
«Al duque de Mantua le doy unos matices vocales muy personales»
Entrevista/ Iván Ayón Rivas

«Al duque de Mantua le doy unos matices vocales muy personales»

El cantante peruano da vida al duque de Mantua desde este martes y hasta el sábado en 'Rigoletto', en el Teatro Pérez Galdós de la capital grancanaria

Victoriano Suárez Álamo

Las Palmas de Gran Canaria

Martes, 13 de junio 2023, 02:00

Necesitas ser registrado para acceder a esta funcionalidad.

Compartir

El tenor Iván Ayón Rivas, de 30 años, forma parte de la historia de las temporadas de ópera de Las Palmas de Gran Canaria Alfredo Kraus. Lo logró con los tres bises que protagonizó en el montaje de 'Elisir d'amore' en 2020, la semana previa al confinamiento que paralizó el planeta para combatir la pandemia de la covid-19. El año pasado volvió a triunfar en la isla dentro de una gala lírica organizada también por los Amigos Canarios de la Ópera. Hoy, el jueves y el sábado, siempre a las 20.00 horas, da vida en el Teatro Pérez Galdós al duque de Mantua en 'Rigoletto', de Verdi, junto a un elenco encabezado también por Ariunbaatar Ganbaatar (Rigoletto), Marina Monzó (Gilda), Tadas Girininkas (Sparafucile), Cristina del Barrio (Maddalena), y Jeroboam Tejera (el conde de Monterone). El israelí Daniel Oren dirige a la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria (OFGC) y la dirección escénica la firman conjuntamente Carlo Antonio de Lucia y Daniele Piscopo.

-¿Cómo será el duque de Mantua al que usted da vida y que se verá en este 'Rigoletto' de los Amigos Canarios de la Ópera?

-Voy a tratar de hacer lo que hago siempre: darle un toque muy personal al rol. Más que escénicamente, lo quiero hacer vocalmente. Quiero darle muchos colores y matices, especialmente en la segunda aria, donde se necesita una mayor diferencia. Es un aria que no estaba escrita en realidad. Verdi la puso por una petición de la corona para darle una mayor humanidad y para que no fuera censurada. Se sale mucho de la línea del duque de Matua y creo que es la parte más difícil. Hacer ese corte, ese quiebro dentro de la personalidad dantesca del duque y darle esa humanidad es lo más complicado.

-¿ Y cómo logra darse ese sello personal?

-Normalmente casi todos los tenores, por no decir que todos, dan una interpretación muy lineal. También como coloración de la voz. Tratar de generar más matices y dotar al duque de una mayor credibilidad como persona es una parte muy fuerte.

-Verdi siempre es muy exigente para los cantantes. ¿'Rigoletto' lo es especialmente para su rol?

-Es una de las óperas más bonitas de Verdi. Y para el tenor es una prueba de fuego, porque si no tienes una técnica sólida es muy complicado de llevarlo a cabo, porque terminas cansado. Si no posees esa técnica, no logras hacer lo que te imaginas y quieres, especialmente esos colores de los que te hablaba. Sobre todo en esa segunda aria, en el cuarteto o en el dueto con Gilda.

-Imagino que por eso tenía claro cuándo podría sumar a su repertorio este verdiano duque de Mantua.

-La verdad es que el primer 'Rigoletto' que hice fue en un punto muy difícil técnicamente. Venía de hacer muchas 'Traviata' y 'Bohéme'. 'La Traviata' creo que es un aparte dentro de la producción de Verdi, porque Alfredo es un rol al que, si le cortas casi todo y le dejas dos o tres cosas, es casi igual en todo momento. No es difícil ni importante. Y 'Bohème' es otro estilo totalmente distinto. Cuando entré en 'Rigoletto', para mi debut en Florencia, no cumplí con mis expectativas personales. Automáticamente fui a hacerla en Palermo y ya tenía un poco de experiencia para hacer un duque distinto. Creo que ese 'Rigoletto' fue muy bonito.

-¿Entonces, el que se verá en el Teatro Pérez Galdós seguirá la línea de ese de Palermo?

-Creo que sí [risas del tenor].

-¿Se siente a gusto en la temporada de ópera de Las Palmas de Gran Canaria?

-Pues sí. Vengo de hacer un 'Rigoletto' en Tokio, que fue muy bonito. Lo tengo en la piel, pero tengo que romper con el chip del de Tokio para ponerme en el que hago en esta producción.

-Además, aquí tiene el plus de haber entrado en la historia con los bises que dio por petición del público con 'Elisir d'amore', en 2020. ¿Le da mayor seguridad o dispara la responsabilidad?

-Me genera más responsabilidad. Ya me pasó en la gala lírica del año pasado. Si haces una producción linda y le sigue otra aún más linda, la gente espera verte crecer aún más. Sobre todo si eres joven, porque si ya tienes un nombre en la ópera mundial, esperan ver lo que ya conocen. Pero siendo joven, lo que esperan es verte mejorar, mejorar y mejorar constantemente.

-¿Ha mejorado con respecto a la gala del año pasado?

-Creo que sí. He tenido tiempo para estudiar.

-¿Mantiene la misma planificación de estrenar nuevos roles pero siempre dedicar una parte del año a estudiar y perfeccionarse?

-Sí. Ahora estoy en una fase en la que no tengo tiempo para eso. Pero una vez termine, tengo previsto un mes para asentar y perfeccionar la técnica.

Distintos momentos del ensayo general de 'Rigoletto'. Nacho González-ACO
Imagen principal - Distintos momentos del ensayo general de 'Rigoletto'.
Imagen secundaria 1 - Distintos momentos del ensayo general de 'Rigoletto'.
Imagen secundaria 2 - Distintos momentos del ensayo general de 'Rigoletto'.

-¿Con el mismo profesor?

-Sí, porque quizás conoce mejor mi voz que yo mismo. Hasta ahora me ha ido muy bien con sus sugerencias.

-¿Qué roles tiene previsto estrenar próximamente?

-Una vez termine este 'Rigoletto' voy a Sydney, con 'Los cuentos de Hoffmann' en lo que espero lo mejor para ese rol complejo. Después tengo previsto 'Simón Boccanegra' y después regreso aquí para debutar 'Roberto Devereux', lo que supondrá mi debut en la isla en un rol serio de Donizetti.

-¿Esta es una buena plaza para debutar rol?

-Sí, apenas me lo propusieron les dice que sí de forma automática.

-Además de lo que su profesor le dice, tengo entendido que se fía también bastante de los roles que le propone Ulises Jaén, director artístico de ACO...

-Pues sí. Uno siempre tiene que confiar en las personas que creen en ti. A decir verdad, 'Elisir d'amore' fue una apuesta y creo que la ganamos entre todos. A partir de ahí nació una linda relación.

-¿Qué tal la conexión en los ensayos con el resto del elenco de este 'Rigoletto'?

-Muy bonita, especialmente con Marina Monzó y con Cristina del Barrio. Con Daniel Oren existe un cierto tipo de 'feeling', porque esta es la tercera ópera en la que trabajamos juntos

Marina Monzó e Iván Ayón Rivas, en la piel de Gilda y el duque de Mantua, respectivamente.
Marina Monzó e Iván Ayón Rivas, en la piel de Gilda y el duque de Mantua, respectivamente. Nacho González-ACO

-¿Se nota su magisterio al frente de la orquesta?

-Sí. Tengo la suerte de llevarme casi siempre muy bien con los directores de orquesta. Son con los que mejor me llevo en las producciones y eso me da un plus y lo considero muy importante.

-El público de la ópera no suele atribuirle a los directores de orquesta la verdadera importancia que tienen en los montajes, sobre todo con la mirada puesta en los cantantes.

-Así es. Al final, la respuesta del público puede ser positiva o negativa, pero lo más importante es la relación con los directores de orquesta. Ellos son los que pueden dar una buena palabra a los teatros. Uno tiene que creer en el director que tiene delante. Es una relación parecida a la de un hijo con un padre. El cantante tiene que creer en él y en sus ideas. Si lo hace, se genera una armonía y se trabaja en paz. La música 'viene' entonces mejor. Así se puede conversar y aceptar ideas. El cantante no puede imponer sus ideas, porque esto es piramidal, el director de orquesta es el intérprete y los cantantes somos instrumentos de ello. Puede gustar o no, pero tienes que creer.

-¿Le gustan más este tipo de producciones de 'Rigoletto', más clásicas y con las voces como elemento fundamental frente a las más modernas y con un mayor peso de lo escénico?

-He tenido la suerte de encontrarme bien en todas las producciones que he hecho. Tengo también la suerte de poder cantar hasta patas arriba o boca abajo [risas] y por eso los directores de escena siempre han estado contentos. Hice una 'Bohème' muy moderna con la Fura dels Baus y me sentí muy cómodo.

-Desde un punto de vista profesional ¿percibe que los efectos de la pandemia ya quedaron atrás?

-Veo una mejoría en el público. Siendo todo muy telemático y en 'streaming', la ópera ha llegado a muchos hogares. Eso permitió que muchos jóvenes descubrieran la ópera en la pandemia. En Venecia, la primera producción que tuvimos tras la pandemia, que fue 'Faust', hubo muchos jóvenes. También en la apertura de la Scala de Milán. Se ve que los jóvenes están acudiendo más a las óperas. Se nota que quieren disfrutar del directo.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios