La llegada de Mortadelo y Filemón a la Alhambra. / Bruguera

Mortadelo y Filemón llegan a la Alhambra

El nuevo álbum de la pareja de detectives más eficaz de la T.I.A., 'Misión por España', les lleva a Granada, además de Cataluña, la Comunidad Valenciana, Murcia o el País Vasco

JOSÉ ANTONIO MUÑOZ Granada

La Alhambra ha sido escenario de las andanzas de muchos personajes, reales e inventados. Pero nunca llegó tan alto en el escalafón de la risa. Porque los últimos en visitarla, en el número 280 de la colección Magos del Humor, son los más capaces agentes de la T.I.A. (Técnicos de Investigación Aeroterráquea): Mortadelo y Filemón. La Alhambra, el Sacromonte, en Granada, y una imaginaria estación de metro (no sabemos si después de lo que costó tenerlo, hay retranca), son los escenarios donde se desarrollan dos de las páginas de 'Misión por España' (Bruguera), la última creación de ese genio maravilloso e incombustible llamado Francisco Ibáñez (1936), que a partir de mañana llegará a las librerías.

El punto de partida del nuevo álbum de Mortadelo y Filemón es, como siempre, una llamada del superintendente Vicente, quien requiere a la pareja para encomendarles una misión importantísima: han de desarticular una banda que trafica con droga en todo el país. Empezarán sus aventuras en Barcelona, en cuyo puerto hay un barco del que sospechan que lleva un cargamento de hachís, pero será una metedura de pata de los dos agentes que acabará con el barco hecho trizas. Siguiendo por la costa llegarán a Valencia, en donde también la pifian al seguir a unos sospechosos que en realidad están montando una típica falla.

Tras una parada técnica en el Mar Menor –muy menor, según el álbum– los dos protagonistas llegarán a Granada. Con la Alhambra y el Palacio de Carlos V como fondos reconocibles, la primera escena les lleva a una cueva del Sacromonte, o eso creen ellos. Cuando Mortadelo se apresta, con su disfraz de gitana y castañuelas, a «echar un traguiyo», descubren que en realidad la supuesta cueva es una estación de metro, llamada 'Alhambra' que tiene correspondencia con la línea 14 'Generalife'. Tras darse cuenta del equívoco, persiguen a un árabe que entra por una de las puertas de la Alhambra. Ambos acaban, en la pesquisa, en el Patio de los Leones, convencidos de que el árabe –de nombre Alí y seguidor de Alá, como no podía ser de otra manera– está metido en la banda de traficantes de droga. Escondidos dentro de la propia fuente, y como siempre ocurre con ellos, oyen campanas –en este caso la palabra 'hachís'– y creen estar ante una pista irrefutable, por lo que continúan la persecución hasta descubrir que el Hachís es... Algo inesperado. Golpeados en la cabeza con una viga, atravesarán sin solución de continuidad la Costa y Sierra Nevada –su silueta se ve al fondo– y aterrizarán directamente en la Mezquita de Córdoba.

A estas alturas de la película, o de la serie de cómics, nadie puede pedir a Francisco Ibáñez que sea políticamente correcto, ya que, como ha dicho en numerosísimas ocasiones, él nunca se mete en política. 'Misión por España' ya provoca desde el título, que provoca una sonrisa evocadora del ardor guerrero, y es capaz de mostrar todos los tópicos posibles en torno a las distintas regiones de España que los protagonistas recorren. Así, en Murcia no faltan los tractores, ni en Valencia los petardos y las fallas, y los edificios de Calatrava parecen peces, mientras que en Sevilla la fiesta flamenca es continua. Pero 'Misión por España' es mucho más, ya que por sus páginas desfilan algunos de los monumentos más importantes de nuestro país –bien situados, sin errores como la reciente 'resituación' de la Alhambra en Córdoba en una red oficial–, y tratados con mucho cariño. No faltan las monjas en una identificable muralla de Ávila, ni los marineros junto a la coruñesa Torre de Hércules. Los bares en el País Vasco responden al nombre de 'Tabernakoxea Pepetoskarrechi' e incluso aparece el Valle de los Caídos.

Personajes reconocibles

Los propios protagonistas de la serie son personajes arquetipicos. El superintendente Vicente tiene muy malas pulgas, y su creación fue fruto, como ha confesado Ibáñez, de una venganza contra algunos jefes que tuvo, y que tenían ese mismo mal carácter. El profesor Bacterio, por su parte, es el prototipo de científico cuyos inventos son un desastre porque normalmente tiene más voluntad que acierto. Por su parte, la señorita Ofelia, la secretaria del superintendente y eterna enamorada de Mortadelo, supuso en su día un auténtico desafío a la censura. El propio autor recuerda que «hace bastantes años no aparecían mujeres en las historietas. Cuando los censores veían una, le empezaban a recortar curvas hasta dejarla como un espárrago cabezón».

'Misión por España' es humor blanco, y del bueno, con guiños continuos al lector inteligente y una igualmente constante apelación a olvidarse de las trifulcas por un 'quíteme allá esas pajas', tan frecuentes hoy en día.

Ibáñez, un genio de nuestro tiempo

rancisco Ibáñez es, sin lugar a dudas, el autor de cómic infantil de humor más importante del país a lo largo de más de 60 años. Publicó su primera aventura de Mortadelo y Filemón en la revista Pulgarcito, de Editorial Bruguera, el 20 de enero de 1958. Además, es el creador de varias de las series más míticas del cómic español, como son Pepe Gotera y Otilio, 13 Rue del Percebe, Rompetechos y El Botones Sacarino, entre muchas otras.

El prolífico autor ha sido ampliamente laureado a lo largo de su carrera: ha obtenido Cuatro premios Aro de Oro, Premio del Salón del Cómic al conjunto de su obra, y la Medalla de Oro de las Bellas Artes.